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El triste pasado de Keanu Reeves

El actor cumple 56 años de edad, y algunos fans recordaron los duros golpes que la vida le ha dado 

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Por Amelia Obregón

Keanu Reeves ha perdido a varios seres queridos a lo largo de su vida.(Banco Digital)

Keanu Reeves ha perdido a varios seres queridos a lo largo de su vida. | Banco Digital

LOS ÁNGELES.- Keanu Reeves cumple 56 años de edad, y desde las primeras horas de este 2 de septiembre, sus fans lo colocaron como tendencia mundial para celebrarlo. En Twitter, se han compartieron miles de publicaciones donde lo felicitaban y deseaban lo mejor.
El actor de origen libanés goza de uno de los mejores momentos de su vida, pues además de filmar la cuarta entrega de sagas como “John Wick” y “Matrix”, vive al máximo su romance con Alexandra Grant.

Sin embargo, todo esto es la recompensa del trabajo duro y el sufrimiento que Keanu vivió a lo largo de su vida, pues su pasado es uno de los más trágicos y tristes de la industria de los espectáculos.

ABANDONADO POR SU PADRE
Keanu Reeves nació en 1964 en Beirut, Líbano. El primer golpe que la vida le dio a Keanu fue cuando éste sólo tenía tres años de edad, pues su padre Samuel Norlin Reeves Jr. lo abandonó a él y a su madre Patricia Taylor. Ésta última fue la encargada de cuidar de su hijo, trabajando como diseñadora de modas y abandonando Beirut para mudarse a Hawai, Australia, Nueva York y Canadá.

UNA INFANCIA DIFÍCIL
Debido a las múltiples mudanzas, Keanu asistió a múltiples colegios y escuelas, por lo que se le dificultó hacer amigos o mantener las amistades a larga distancia. Además, fue víctima de bullying y rechazo social al padecer dislexia, por lo que muchos niños se burlaron de él.
Aunque no destacó como un buen estudiante en la escuela, sí lo hizo como jugador de hockey en la escuela De La Salle College en Toronto, Canadá. Aunque estaba dispuesto a dedicarse profesionalmente a eso, una lesión truncó sus sueños y tuvo que retirarse del hockey. Así que, para no dejarse vencer, decidió perseguir su otro anhelo: la actuación.

SU PRIMER AMIGO
A los 17 años dejó definitivamente la escuela, sin terminar la secundaria, y se mudó a Los Ángeles para probar suerte. Consiguió trabajo en diversos anuncios televisivos, y pequeños papeles en películas, pero fue en “Idaho: El camino de mis sueños”, donde obtuvo su primer protagónico, y más importante aún, su primer mejor amigo: River Phoenix.
Ambos tuvieron una estrecha amistad, sin embargo, terminaría siendo muy corta, pues River Phoenix murió de sobredosis a los 23 años, dejando a Reeves completamente deshecho. En entrevistas, ha recalcado la culpa que siente por “no haber hecho más para evitarlo”:

UNA PÉRDIDA IRREPARABLE
En 1998, Keanu Reeves conoció a Jennifer Syme, quien trabajaba como asistente del director David Lynch. Ambos se enamoraron y convirtieron en una de las parejas del momento. Fue en 1999 que ella dio a luz a la hija del actor, Ava Archer Syme-Reeves a los ocho meses de gestación; sin embargo, nació muerta.
Este amargo episodio en la vida de la pareja terminaría por marcarlos profundamente, al grado de separarse semanas después. 

LA PEOR TRAGEDIA
Por desgracia, la tragedia no terminó ahí, pues un año y medio después, Jennifer murió en un accidente de tráfico a los 28 años de edad, luego de salir de una fiesta en la casa de Marylin Manson. 
“El duelo cambia de forma, pero nunca acaba. La gente tiene la idea errónea de que puedes lidiar con esto, pero se equivocan. Cuando las personas que amas no están, estás solo”, declaró Reeves a People en 2006, marcando que a pesar del paso de los años, aún seguía en duelo. 

LA LUZ AL FINAL DEL TÚNEL 
Reeves encontró consuelo en la filantropía. En sus contratos para las secuelas de “Matrix”, renegoció su contrato para donar 75 millones de euros al departamento de vestuario y efectos especiales, quienes en ese entonces no recibían un pago justo. Otra parte del dinero fue destinada a las organizaciones que investigan el cáncer y la leucemia, enfermedad que padeció su hermana.
Se mantuvo alejado de los reflectores, pues de 2004 a 2014, sólo participó en 12 películas con papeles que no trascendieron. Fue hasta “John Wick” (2014) que Keanu Reeves volvió a los reflectores y resurgió del dolor para demostrar que, a pesar de lo oscura que puede ponerse la vida, siempre hay una luz al final del camino. 
 

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