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Carlos Rivera, de regaños a disculpas

Carlos no sólo es el consentido de su mamá, también de Huamantla, Tlaxcala, cuyo nombre siempre menciona para que todo mundo sepa de su ciudad.

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Por El Universal

"Come bien, cuídate, tápate", son las palabras que escucha Carlos Rivera cada que habla o se reúne con su mamá, a quien ve poco por los constantes viajes que realiza.(Tomada de la red)

"Come bien, cuídate, tápate", son las palabras que escucha Carlos Rivera cada que habla o se reúne con su mamá, a quien ve poco por los constantes viajes que realiza. | Tomada de la red

BUENOS AIRES.- "Come bien, cuídate, tápate", son las palabras que escucha Carlos Rivera cada que habla o se reúne con su mamá, a quien ve poco por los constantes viajes que realiza.


"La única que me regaña es mi mamá, siempre me dice: '¡tienes que comer!'. Y habla con las demás personas de mi equipo, les pide que me cuiden y les da recomendaciones, 'sí, sí, tiene que ver que el niño coma'", ríe.


Carlos no sólo es el consentido de su mamá, también de Huamantla, Tlaxcala, cuyo nombre siempre menciona para que todo mundo sepa de su ciudad.


"Siempre me he sentido muy orgulloso de mi tierra. Mucha gente es de allí y prefiere decir que es de otro lugar, cuando en Tlaxcala tenemos tanto para ofrecer y para dar", comenta en entrevista con EL UNIVERSAL, antes de ofrecer el concierto 100 de su Guerra tour en el Hipódromo de Palermo.


Ahora cada vez que tengo oportunidad de mencionarla, lo hago. Creo que no sólo en mi estado sino en todo el país estamos faltos de identidad, de sentirnos orgullosos de lo que tenemos, de nuestras tradiciones, de lo que hemos ganado, de nuestros antepasados. Tlaxcala es el estado más chiquito de México y he visto que hoy hablan con mucho más orgullo y, si puedo hacer eso: hablar, inspirar, promover, con gusto lo hago, expresa Carlos sobre la tierra a la cual regresará para pasar las fiestas decembrinas.


Ha sido un año intenso para Rivera, de 33 años, se escuchó en el cine en la versión live-action de "El rey león", acaba de realizar el concierto 100 de su Guerra tour (al que aún le faltan siete meses), participó en el programa "Quién es la máscara", le cantó a la Virgen de Guadalupe y actuó en la inauguración del Estadio Tlahuicole de su tierra.
"Ha sido un torbellino de muchas cosas, no he parado, hemos hecho de todo: tele, cine... Pero sobre todo, ha sido el año más importante de mi carrera hasta ahora, puedo decir".


A 100 conciertos de su Guerra tour y a punto de cerrar 2019, hace el balance.
Lo mejor. "Cantar en mi tierra, inaugurar el estadio. Ese show fue particularmente especial. Ir a mi tierra me mueve por muchas razones, es donde comencé, mi familia está ahí, entonces significa tanto".


Lo más vergonzoso. "Justo en el show de Tlaxcala se me abrió la camisa bailando, y en un concierto en Medellín, España, se me rompió el pantalón y ni cómo hacerle, lo pegamos con 'gaffer'.


Lo más divertido. "Al hacer La máscara, pero no es para menos al estar rodeado de los actores [Omar] Chaparro y Adrián Uribe.


El momento que te perdiste. "No estuve en muchos momentos familiares, en cumpleaños. Realmente me pierdo siempre de cosas, y a veces pasa que vas a cantar en un lado y te invitan a hacer otra cosa, entonces no puedes".


El regaño. "El regañón soy yo cuando las cosas no están bien porque soy muy perfeccionista y exigente".


La disculpa. "He tenido que ofrecer disculpas a todo mi equipo; estos conciertos con mucha gente te hacen sentir la responsabilidad y a veces yo me paso, les digo que no es personal, que todo tiene que ver con el trabajo".


Para febrero, Rivera estrenará una canción que realizó al lado de Becky G y Pedro Capó. También continuará con su gira por Latinoamérica y España y tres shows en México, uno de ellos en la Arena Ciudad de México.

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