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Jesús León, guardián de un puente musical

Bajo su ala, tres talentos de Sonora participaron este verano en un festival que combina formación, montajes profesionales y contacto con figuras internacionales

Para Jesús León, Viena no es sólo la ciudad donde ha desarrollado buena parte de su carrera como tenor. También es el lugar desde donde encontró una manera de abrir oportunidades para jóvenes artistas.

Hace ocho años fundó el Viena Opera Festival, un proyecto que comenzó con una idea sencilla: Aprovechar el verano vienés para ofrecer a músicos jóvenes la posibilidad de formarse y presentarse profesionalmente en la ciudad.

“Abrí el programa para jóvenes artistas, pensando en el futuro de los jóvenes y cómo podría yo contribuir un poco a su educación, pero sobre todo a una oportunidad de presentarse aquí en Viena”, cuenta León en entrevista exclusiva desde Austria.

El festival nació en 2019, después de que el tenor buscara permanecer en Viena durante el verano. Lo que comenzó como una iniciativa entre amigos y colegas se convirtió en un encuentro internacional al que llegaron participantes de México, Canadá, Europa y otras partes del mundo.

En su octava edición, con más de 32 presentaciones, el programa incluyó cuatro óperas: “Rigoletto”, “Las bodas de Fígaro”, “Così fan tutte” y “Carmen”, esta última dedicada a la madre del tenor.

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NUTRIR EL TALENTO

La apuesta del festival no consiste sólo en ofrecer clases. Los jóvenes trabajan en montajes con orquesta y maestros de distintas partes del mundo. También tienen la posibilidad de ser escuchados por agentes europeos.

“Estamos tomando jóvenes que están haciendo su carrera o ya terminan su carrera y están abriendo las salas, digamos, de alguna manera y los estamos poniendo en un escenario profesional”, señala.

Entre quienes han encontrado ese espacio están tres sonorenses.

Tadeo Tapia, pianista, llegó al festival por recomendación del músico Salvador Corral. León lo escuchó por primera vez hace unos cuatro años y quedó interesado por su talento y actitud. Tapia no pudo viajar en aquella primera oportunidad, pero participó el año pasado y regresó este verano. Además de su trabajo musical, se involucró en tareas de organización y convivencia con otros participantes.

Carolina Gutiérrez, soprano, participó este año como “Marcelina” en “Las bodas de Fígaro”. Para León, se trata de una cantante con futuro y una voz que merece seguir desarrollándose.

Luis Rivera, barítono, acudió por tercera ocasión al festival y ha recibido oportunidades para participar en distintos roles de las producciones. En su caso, León también observa el proceso de maduración propio de una voz masculina grave.

Los tres forman parte de una intención que el tenor expresa de manera directa.

“Espero poder apoyar mucho más al talento sonorense”, afirma.

Y es que su vínculo con los jóvenes no termina cuando concluye el verano. Algunos regresan al mes siguiente, otros al año y varios mantienen contacto para desarrollar nuevos proyectos.

ENTRE GRANDES

La dimensión internacional del festival permite que los participantes compartan trabajo con figuras vinculadas a instituciones y conservatorios de distintos países.

León menciona entre sus invitados a directores y maestros con experiencia en escenarios internacionales, además de estudiantes provenientes de instituciones como Juilliard y el Royal College of Music.

Para un joven que comienza su carrera, ese intercambio puede significar algo más que una función: es la posibilidad de conocer otras formas de trabajar y relacionarse con profesionales del medio.

Ahí está, para León, una de las razones para sostener el proyecto.

“Para mí crear ese movimiento y todo, pues qué hermoso”, dice.

CONEXIÓN

La palabra movimiento aparece en su relato como algo más amplio que un festival: Una red de artistas que se conocen, vuelven, colaboran y encuentran nuevas oportunidades. En ese mapa, el vínculo con Sonora ocupa un sitio particular.

“Ahora Hermosillo se conecta con Viena y hay muchos más proyectos cada vez que se están formando”, afirma.

Su siguiente aspiración es llevar parte de esa experiencia a Sonora y crear, en el futuro, una actividad similar durante los meses de mejor clima. Mientras tanto, el festival continúa siendo su forma de tender ese puente desde Austria.

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