Sembrar ballet en el desierto: Biarht Ballesteros busca abrir camino a jóvenes bailarines en Hermosillo
La bailarina y maestra sonorense regresó a su ciudad para impulsar una formación preprofesional en danza clásica y crear nuevas oportunidades para talentos locales.
HERMOSILLO, Sonora.- La danza clásica comienza a abrirse camino en Hermosillo de la mano de Luz Biarht Ballesteros Reina, bailarina y docente sonorense de 27 años, quien busca sembrar una estructura de formación preprofesional para jóvenes talentos locales.
En una ciudad y un Estado reconocidos por su tradición en danza contemporánea, su regreso representa una oportunidad para que niñas, niños y jóvenes interesados en el ballet clásico puedan prepararse con una base técnica sólida sin tener que salir desde temprana edad de Sonora.
BALLET CLÁSICO EN HERMOSILLO
La danza clásica es un arte que se escribe con el cuerpo, pero se sostiene con la mente. En Sonora, el ballet clásico comienza a reclamar su propio espacio de la mano de creadoras que regresan a su origen.
Biarht Ballesteros encarna este fenómeno de retorno cultural. Tras culminar su formación en una de las instituciones más exigentes del País y acumular experiencias en escenarios internacionales, vuelve a Hermosillo no para exhibir sus logros individuales, sino para sembrar una estructura preprofesional que transforme el ecosistema artístico de la región.
El ballet exige bastante a nivel físico y mental, es mucha disciplina. Es enfocarte y no rendirte, ver que cada día puedes ser mejor que el anterior. La exigencia más que nada mental de no rendirte, pues es algo de alto rendimiento”, detalla.
CÓMO NACIÓ SU VOCACIÓN POR LA DANZA
El camino de Biarht comenzó a los 8 años en Hermosillo, impulsada por una recomendación que la acercó a la academia de la maestra Gabriela Estrada.
Lo que inició como una exploración multidisciplinaria que abarcaba desde el jazz hasta el flamenco, pronto se decantó hacia la rigidez y elegancia del ballet.
La vocación, descubierta apenas dos años después de pisar el salón de clases, la llevó a comprender que la danza clásica no sería un pasatiempo de fin de semana, sino el eje conductor de su vida.
FORMACIÓN INTERNACIONAL EN BALLET
Esa misma pasión la impulsó a cruzar fronteras geográficas y metodológicas desde muy joven.
Su formación estuvo ligada al método de la Royal Academy of Dance, una de las organizaciones de danza más influyentes del mundo, lo que le abrió las puertas a certificar sus conocimientos en Londres e ingresar a cursos de verano e intensivos en California y Arizona.
Su sed de perfeccionamiento técnico la llevó también a estancias en el Maryland Youth Ballet en EE.UU. y a participar en plataformas competitivas.
Estas experiencias internacionales moldearon una visión global del ballet, despojándolo de la etiqueta estética para entenderlo como un lenguaje universal de precisión y resistencia.
TRANSMITIR EL CONOCIMIENTO
La búsqueda de la excelencia técnica condujo a la creadora a la Escuela Superior de Música y Danza de Monterrey.
Aunque su ingreso inicial a la licenciatura estuvo motivado por el deseo de perfeccionar su propia ejecución como intérprete, el contacto con el aula transformó sus aspiraciones.
Fue en Monterrey donde descubrió que su verdadera maestría residía en la transmisión del conocimiento.
“Yo entré para perfeccionar más la técnica, pero me di cuenta de que encontré mi otra pasión, que es la enseñanza”, explica.
La consolidación de este proceso ocurrió en febrero de 2026, cuando Luz Biarht presentó su examen profesional, obteniendo una aprobación por unanimidad.
La prueba consistió en asumir la titularidad de un grupo de tercer año, conformado por niñas de aproximadamente 11 años que ya se perfilan para la ruta profesional.
ENSEÑAR BALLET SIN LESIONAR EL CUERPO
La sonorense se sumergió en una dinámica de observación minuciosa para diseñar una clase que respondiera a las necesidades corporales específicas de las alumnas.
En esa hora y media de examen, su evaluación no dependía de sus propias extensiones o giros, sino de su capacidad para hacer que otros cuerpos comprendieran y ejecutaran la técnica correctamente.
“Para transmitirle a las niñas lo que pueden lograr con sus cuerpos, yo busco que sea lo más puro, lo más limpio, porque así, teniendo la técnica más limpia, es como pueden también prevenir lesiones, porque una técnica mal enseñada perjudica al cuerpo”, comenta.
Me gusta ver el proceso de mis alumnos. Sobre todo porque soy muy minuciosa, me gusta darles muchas correcciones muy específicas. Me gusta ver cómo van puliendo su técnica, cómo van logrando cosas que dicen, ‘ay, yo creo que no me va a salir’, pero luego se sorprenden”, celebra.
Aprender a enseñar ballet implica desmontar una tradición de rigideces absolutas y traducirla a una práctica consciente y saludable.
Para ella, el entrenamiento moldea el cuerpo de manera natural y progresiva, pero el verdadero pilar de un bailarín actual se encuentra en su estructura sicológica y en la prevención del desgaste físico.
UNA SEMILLA PARA LA DANZA CLÁSICA EN SONORA
Biarht va en camino a convertirse en un agente cultural activo que busca democratizar el acceso a la formación de calidad.
La meta a largo plazo es ambiciosa pero clara: fundar una institución preprofesional en Hermosillo que sirva de puente directo hacia las compañías nacionales e internacionales.
El objetivo es evitar el desarraigo temprano de los bailarines y construir un semillero local fuerte y competitivo.
Yo como maestra busco poner una semillita para que crezca la danza clásica… para eso me regresé a Hermosillo”, afirma con convicción.
FORMAR TALENTOS SIN SALIR DE HERMOSILLO
Para los jóvenes bailarines de Hermosillo, una estructura preprofesional de ballet podría representar una ruta más cercana para desarrollar técnica, disciplina y preparación sin salir de Sonora desde edades tempranas.
En esa búsqueda, Biarht asume el reto como parte de su propio impulso creativo y docente.
Retarme es lo que va dando ganas de más, de estar aquí. ¿Qué puedes dar?, ¿qué puedes hacer? Es lo que más me gusta y pues… he encontrado esto (el ballet), que es bastante difícil, pero yo sé qué se puede lograr con un trabajo minucioso y con paciencia”.
Con esa visión, la bailarina y maestra busca que el ballet clásico crezca en Hermosillo como una posibilidad real para nuevas generaciones, no sólo como disciplina artística, sino como una formación de alto rendimiento basada en paciencia, precisión y constancia.
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