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¿Te despiertas siempre a la misma hora? Esto es lo que le pasa a tu cuerpo (y cómo solucionarlo)

Aunque muchas personas lo asocian con cuestiones esotéricas o creencias populares, la realidad científica explica que se trata de un fenómeno físico vinculado a nuestros hábitos, emociones y salud.

¿Te despiertas siempre a la misma hora? Esto es lo que le pasa a tu cuerpo (y cómo solucionarlo)

Despertar de repente en medio de la madrugada es una experiencia más común de lo que parece. Mirar el reloj y ver que son las 2:30 a.m. mientras el resto de la casa está en silencio puede ser frustrante. Aunque muchas personas lo asocian con cuestiones esotéricas o creencias populares, la realidad científica explica que se trata de un fenómeno físico vinculado a nuestros hábitos, emociones y salud, señala un articulo de Cocina Vital. Lo importante no es despertar, sino si logramos volver a dormir.

Si el insomnio en la madrugada se vuelve constante, tu cuerpo podría estar enviándote señales que no deberías ignorar. Aquí te explicamos, de manera clara y práctica, qué sucede y qué puedes hacer para recuperar el descanso.

¿Por qué pasa? El reloj interno y las fases del sueño

Para entender por qué abrimos los ojos a cierta hora, primero hay que comprender cómo funciona el sueño. Durante la noche, el cuerpo atraviesa varios ciclos. Pasamos del sueño ligero al profundo y luego a la fase REM (sueño de movimientos oculares rápidos), donde soñamos.

Es natural tener microdespertares al finalizar un ciclo y comenzar otro. El problema surge cuando, en ese momento de transición, algo en nuestro entorno o en nuestro cuerpo nos despierta por completo. Entre la 1:00 y las 3:00 a.m., es común estar saliendo de una fase profunda, lo que nos hace más sensibles a estímulos externos. Por sí solo, despertar no es malo; lo preocupante es no poder retomar el sueño.

¿Despiertas a las 3:00 a.m.? Conoce las explicaciones detrás de este fenómeno | Foto: pexels

Enemigos silenciosos: El ambiente que te roba el sueño

Antes de buscar problemas de salud complejos, revisa tu habitación. Muchas veces, el culpable está en el entorno. Factores cotidianos pueden estar fragmentando tu descanso sin que lo notes conscientemente.

  • Contaminación lumínica y acústica: La luz de un poste en la calle que se cuela por la ventana o el ruido de un auto pueden activar tu cerebro. Aunque no te despiertes del todo, tu sueño se vuelve superficial.
  • Temperatura inadecuada: Un cuarto muy caluroso o muy frío dificulta que el cuerpo se mantenga en las fases de sueño profundo.
  • La cena y la hidratación: Cenar muy pesado o picante puede provocar reflujo o molestias. De igual manera, beber demasiada agua justo antes de acostarse lleva a una causa muy común: las visitas al baño.

La señal de alarma en la vejiga (Nicturia)

Si tu despertar siempre viene acompañado de la necesidad de orinar, no lo normalices como algo meramente molesto. Esto se llama nicturia. A veces es tan simple como haber tomado líquidos después de las 8:00 p.m., pero si ocurre a diario y sin haber bebido en exceso, puede indicar algo más.

En adultos mayores, puede ser una disminución natural de la capacidad de la vejiga, pero en personas más jóvenes podría estar relacionado con infecciones urinarias o, en hombres, con problemas prostáticos. Llevar un registro de cuántas veces te levantas y consultarlo con un médico es el primer paso para descartar complicaciones.

La mente no descansa: Estrés, ansiedad y pensamientos intrusivos

Este es uno de los detonantes más comunes, especialmente en la vida acelerada que llevamos hoy en día. La madrugada es el momento en que el cerebro, al estar en un estado de semiconsciencia, procesa las preocupaciones del día sin filtros. Es entonces cuando aparecen los pensamientos intrusivos, las vueltas al trabajo o los problemas personales.

El cortisol, la hormona del estrés, puede aumentar en la madrugada si vivimos en un estado de alerta constante. Esto hace que el corazón se acelere y el cerebro “despierte” al cuerpo para lidiar con una amenaza que, en realidad, no existe. Si al abrir los ojos sientes que tu mente empieza a dar vueltas sin control, el problema no es el sueño, sino la ansiedad. En estos casos, una consulta con un psicólogo o psiquiatra suele ser más efectiva que cualquier pastilla para dormir.

Cuando el cuerpo deja de respirar: La apnea del sueño

Uno de los factores más peligrosos y menos diagnosticados es la apnea obstructiva del sueño. Este trastorno provoca que la garganta se relaje tanto durante la noche que bloquea el paso del aire. Al dejar de respirar, los niveles de oxígeno bajan y el cerebro envía una señal de emergencia para despertarte, a menudo con una sensación de ahogo o sobresalto.

Quienes la padecen suelen roncar fuerte y sentirse extremadamente cansados durante el día, aunque crean haber dormido ocho horas. Si te despiertas de golpe con la boca seca, dolor de cabeza o sintiendo que te falta el aire, es fundamental que acudas a un especialista en trastornos del sueño para realizarte un estudio.

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Guía práctica: Cómo actuar ante un despertar en la madrugada

Si ya estás despierto y no logras conciliar el sueño, lo peor que puedes hacer es quedarte en la cama dando vueltas y mirando el reloj. Esto solo genera ansiedad. En lugar de eso, prueba lo siguiente:

  1. Levántate (temporalmente): Si pasan más de 20 minutos y no duermes, sal de la habitación. Ve a otra sala, con la luz tenue, y haz algo relajante como leer un libro (nada de pantallas) o escuchar música tranquila. Vuelve a la cama solo cuando sientas sueño de nuevo.
  2. Evita mirar la hora: Voltear a ver el teléfono o el reloj solo te hará calcular cuánto tiempo de descanso te queda, aumentando la frustración.
  3. No enciendas pantallas: La luz azul del celular inhibe la melatonina, la hormona que induce el sueño. Es el enemigo número uno en estas situaciones.

Estrategias de higiene del sueño para prevenir los despertares

Preparar el cuerpo y el ambiente es la herramienta más efectiva para evitar estos episodios. Puedes empezar a implementar estos cambios desde hoy:

  • Controla lo que consumes: Evita la cafeína después de las 4:00 p.m. y el alcohol antes de dormir. Aunque el alcohol da sueño, fragmenta el descanso en la segunda mitad de la noche.
  • Oscuridad total: Invierte en cortinas blackout o usa un antifaz para dormir. El cerebro necesita oscuridad para mantener la producción de melatonina.
  • Sonido blanco: Si vives en una zona ruidosa, una máquina de sonido blanco o una app con sonidos de lluvia pueden ayudar a bloquear los ruidos repentinos que interrumpen el sueño.
  • Consulta a un especialista: Si a pesar de mejorar tus hábitos los despertares persisten durante más de un mes y afectan tu energía durante el día, agenda una cita con un médico. Podría tratarse de un problema hormonal, de apnea o de salud mental que requiere atención profesional.

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