Maribel Guardia y Julio César Chávez recuerdan cómo vivieron las fuertes adicciones de sus hijos; desmienten la versión sobre la muerte de Julián Figueroa
La actriz y el boxeador salieron aclarar las dudas sobre el tratamiento que utilizó Julián antes de su fallecimiento.
CIUDAD DE MÉXICO.- El 9 de abril de 2023, la música mexicana perdió a una de sus jóvenes promesas. Julián Figueroa, hijo de Maribel Guardia y Joan Sebastian, falleció a los 27 años por un infarto agudo al miocardio. Casi un año después, una versión sobre las causas de su muerte ha reavivado la polémica familiar y generado confusión sobre un tratamiento médico utilizado contra las adicciones.
Imelda Tuñón, viuda del cantante, señaló públicamente a Maribel Guardia y a su esposo Marco Chacón como responsables del deceso. Según esta versión, la combinación entre un chip de naltrexona —que Julián se habría colocado para tratar su adicción— y el consumo de alcohol habría provocado el paro cardíaco.
Ante estas declaraciones, Maribel Guardia y la leyenda del boxeo Julio César Chávez ofrecieron una conferencia juntos para presentar sus descargos. Pero más allá del enfrentamiento mediático, sus declaraciones abren preguntas importantes para cualquier familia que enfrenta problemas de adicciones: ¿Qué es exactamente el chip de naltrexona? ¿Qué riesgos reales tiene? ¿Puede una persona usarlo y consumir alcohol sin consecuencias fatales?
Esto es lo que se sabe hasta ahora, con base en las declaraciones de los involucrados y la evidencia médica disponible.
¿Qué es el chip de naltrexona y cómo funciona realmente?
La naltrexona, según lo citado en Infobae, es un medicamento aprobado desde hace décadas para tratar la dependencia al alcohol y los opioides. Su función no es “quitar las ganas” de consumir, sino bloquear los receptores del cerebro que generan placer al ingerir estas sustancias.
Cuando una persona consume alcohol o drogas teniendo naltrexona en el organismo, simplemente no experimenta el efecto de euforia. Con el tiempo, esto ayuda a romper el ciclo de la adicción.
El “chip” al que se refieren es en realidad un implante subcutáneo. Se coloca debajo de la piel, generalmente en el abdomen o la cadera, y libera dosis constantes del medicamento durante varios meses. Su ventaja principal es que la persona no tiene que acordarse de tomar pastillas diarias.
Julio César Chávez, propietario de clínicas de rehabilitación y usuario del método, explicó que tanto él como su hijo Julio César Chávez Jr. han utilizado este dispositivo. Según el exboxeador, en ningún momento enfrentaron complicaciones cardíacas por esta razón.
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¿Puede una persona morir por mezclar naltrexona y alcohol?
Esta es la pregunta central de la controversia. La respuesta médica es clara: la naltrexona no interactúa con el alcohol de manera que produzca infartos.
Lo que sí ocurre es que el alcohol, por sí mismo, es un factor de riesgo cardiovascular. Consumirlo en exceso puede elevar la presión arterial, alterar el ritmo cardíaco y, en personas con predisposición, desencadenar un paro.
Julio César Chávez fue enfático al respecto. Compartió que en sus clínicas han atendido a pacientes que llegan bajo el efecto de sustancias y con el chip colocado, y ninguno ha presentado complicaciones fatales atribuibles al dispositivo.
“El chip no tuvo nada que ver”, sentenció Maribel Guardia durante la conferencia. La actriz precisó que su hijo acudió voluntariamente al tratamiento después de permanecer un mes y medio sin consumir. Es decir, cuando se colocó el implante, ya estaba en proceso de recuperación.
¿Qué dijo Maribel Guardia sobre la decisión de su hijo?
La actriz costarricense fue clara en varios puntos que ayudan a entender el contexto. Explicó que Julián Figueroa tomó la decisión de colocarse el chip por voluntad propia a los 27 años, después de varios intentos por superar su adicción.
“Él iba limpio cuando se puso el chip”, enfatizó Guardia. Con esta declaración buscó desmentir que el dispositivo se hubiera colocado en condiciones de riesgo o sin supervisión.
La también cantante recordó las múltiples ocasiones en que internó a su hijo con la esperanza de que lograra superar el problema. Sus declaraciones reflejan una realidad que viven miles de familias: la búsqueda constante de soluciones y la frustración cuando los resultados no llegan.
La experiencia de Julio César Chávez como padre y experto
Chávez reveló un dato que pocos conocían: su hijo Julio César Chávez Jr. tuvo más de 15 internamientos a lo largo de su lucha contra las adicciones. Durante ese proceso, utilizó el chip de naltrexona en múltiples ocasiones.
“Mi hijo tuvo el chip puesto y recayó, pero nunca su vida corrió peligro por el chip”, declaró el boxeador. Su testimonio busca despejar dudas: el implante no es una solución mágica que impida las recaídas, pero tampoco representa un riesgo mortal.
¿Por qué las familias suelen ser juzgadas en estos casos?
Más allá de la evidencia médica, tanto Guardia como Chávez coincidieron en un punto que suele pasarse por alto: el dolor de las familias que enfrentan las adicciones.
Chávez describió la situación como un “abismo de alcohol y drogas” donde los padres hacen todo lo posible por ayudar, pero muchas veces son juzgados injustamente cuando algo sale mal.
“Los primeros dos años de recuperación son los más críticos”, advirtió el exboxeador, haciendo un llamado a los padres para mantener atención y acompañamiento constantes, pero también para no culparse cuando los resultados no son los esperados.
Maribel Guardia, por su parte, recordó que como madre hizo todo lo que estuvo a su alcance. Internó a su hijo, lo apoyó, buscó tratamientos. Su mensaje final fue un recordatorio de que, en temas de adicciones, no existen las fórmulas perfectas ni las garantías.
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