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¿Qué es el “impuesto Tilly” que propone SAG-AFTRA contra la inteligencia artificial y cómo podría cambiar el futuro de los actores?

El sindicato SAG-AFTRA evalúa un esquema de regalías para que los estudios que utilicen actores creados con inteligencia artificial aporten a los fondos de salud y pensiones, ante el avance de las actuaciones sintéticas en cine y televisión.

¿Qué es el “impuesto Tilly” que propone SAG-AFTRA contra la inteligencia artificial y cómo podría cambiar el futuro de los actores?

La inteligencia artificial volvió a colocarse en el centro de la discusión en Hollywood. En las próximas semanas, el sindicato SAG-AFTRA comenzará negociaciones formales con los grandes estudios para analizar la implementación de un mecanismo conocido informalmente como el “impuesto Tilly”, una propuesta que busca responder al uso creciente de actores sintéticos creados con IA.

La idea ha generado debate tanto dentro como fuera de la industria, ya que plantea un escenario inédito: que los estudios paguen una regalía al sindicato cuando sustituyan intérpretes humanos por versiones digitales, aun cuando no exista un actor específico detrás de la actuación.

¿Qué es exactamente el llamado “impuesto Tilly”?

El “impuesto Tilly” es el nombre coloquial que se le ha dado a una propuesta sindical que obligaría a los estudios a realizar un pago equivalente a una actuación tradicional cuando recurran a personajes o actuaciones generadas por inteligencia artificial.

El dinero no iría a un actor individual, sino a un fondo colectivo del sindicato, destinado principalmente a salud y pensiones, dos de los pilares que SAG-AFTRA busca proteger ante la automatización del trabajo actoral.

El término hace referencia a Tilly Norwood, una creación digital que se convirtió en símbolo del debate sobre intérpretes sintéticos y derechos laborales.

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¿Por qué SAG-AFTRA considera necesaria esta medida?

Desde la perspectiva del sindicato, la inteligencia artificial representa una amenaza existencial para la profesión actoral. Si los estudios pueden generar personajes realistas sin contratar actores, se reduce la base laboral que sostiene al gremio.

El planteamiento del sindicato es claro:si una producción se ahorra el pago a un actor humano, ese valor debería revertirse al sistema que protege a los trabajadores que podrían ser desplazados.

Incluso dentro del propio sindicato, la propuesta ha sido descrita como “el mejor de los peores planes”, es decir, una solución imperfecta ante un escenario que no tiene precedentes.

¿Cuándo comienzan las negociaciones y quiénes participarán?

Las negociaciones entre SAG-AFTRA y la Alliance of Motion Picture and Television Producers están programadas para iniciar el 9 de febrero, con el objetivo de alcanzar un acuerdo antes de que venza el contrato colectivo en junio.

Por parte del sindicato, encabezarán las conversaciones:

  • Duncan Crabtree-Ireland, jefe negociador de SAG-AFTRA
  • Sean Astin, presidente del sindicato

Del lado de los estudios, el principal interlocutor será Greg Hessinger, recientemente nombrado negociador principal de la AMPTP.

¿Cómo funcionaría el pago si se usa un actor sintético?

Aunque el modelo aún no está cerrado, la lógica propuesta es la siguiente:

  • El estudio utiliza una actuación generada por IA.
  • Se calcula un pago equivalente al que habría recibido un actor humano.
  • Ese monto se deposita en los fondos sindicales de salud y pensiones.

El objetivo no es frenar por completo la tecnología, sino evitar que su uso deje sin sustento al ecosistema laboral que depende de las producciones audiovisuales.

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¿Qué otros temas están sobre la mesa en estas negociaciones?

Además de la inteligencia artificial, SAG-AFTRA busca resolver varios pendientes que quedaron tras la huelga de 2023, muchos de ellos relacionados con la transformación del modelo de negocio del entretenimiento.

Entre los puntos clave se encuentran:

  • Residuales de streaming, con la exigencia de que sean comparables a los de la televisión tradicional.
  • Condiciones de exclusividad, especialmente durante los largos periodos de inactividad entre temporadas.
  • Audiciones autograbadas, conocidas como self-taped auditions, que han transferido costos y carga de trabajo a los actores.

Estos temas reflejan una preocupación central: que la evolución tecnológica y de plataformas no siga ocurriendo a costa de los derechos laborales.

¿Existen precedentes de este tipo de regalías?

Sí. SAG-AFTRA ya ha explorado esquemas similares en acuerdos recientes con:

  • sellos discográficos,
  • productores de publicidad,

donde se establecen pagos o controles cuando se utilizan voces o imágenes sintéticas basadas en intérpretes reales.

Estos antecedentes refuerzan la idea de que el “impuesto Tilly” no surge de la nada, sino como una extensión de mecanismos ya existentes adaptados a un nuevo escenario tecnológico.

¿Por qué este debate importa más allá de Hollywood?

Lo que ocurra en estas negociaciones podría sentar un precedente global. La industria del entretenimiento suele marcar el camino en debates laborales relacionados con tecnología, derechos de imagen y automatización.

Un acuerdo favorable para el sindicato podría convertirse en modelo para otros gremios creativos, mientras que un rechazo abriría la puerta a una expansión sin regulación de las actuaciones sintéticas.

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