Último episodio de “Marcial Maciel: el lobo de Dios” revela el encubrimiento de la Iglesia católica ¿Juan Pablo II lo protegió?
La docuserie expone los crímenes del fundador de los Legionarios de Cristo y el encubrimiento que recibió de la Iglesia católica.
El nombre de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y del movimiento Regnum Christi, se ha convertido en sinónimo de escándalo dentro de la Iglesia católica. El sacerdote mexicano, fallecido en 2008 en Jacksonville, Florida, fue acusado de abusar de al menos 60 menores durante cinco décadas, periodo en el que contó con la protección de altos jerarcas eclesiásticos, incluido el papa Juan Pablo II.
Casi 30 años después de que comenzaran a destaparse las primeras denuncias, la docuserie “Marcial Maciel: el lobo de Dios” de HBO Max, vuelve a poner bajo la lupa los crímenes del religioso y el encubrimiento institucional que permitió que su figura se mantuviera intacta por tanto tiempo.
Los abusos y el encubrimiento
La serie muestra cómo Maciel construyó un imperio religioso con gran influencia económica y política. Bajo su liderazgo, los Legionarios de Cristo crecieron hasta convertirse en una de las congregaciones más poderosas y con mayores recursos de la Iglesia. Sin embargo, detrás de esta fachada se escondían múltiples denuncias de abusos sexuales contra menores, muchos de ellos seminaristas.
A pesar de las acusaciones, durante décadas la institución eclesiástica desestimó los testimonios de las víctimas. Incluso, en momentos críticos, se llegó a señalar públicamente que los sobrevivientes mentían, lo que derivó en persecuciones y afectaciones directas en sus vidas.
En paralelo, Maciel mantenía un estilo de vida lujoso que contrastaba con los votos religiosos. Investigaciones posteriores revelaron que viajaba en primera clase, se hospedaba en hoteles de lujo y mantenía familias en distintos países, incluidas relaciones en España y la existencia de hijos biológicos.
La relación con el Vaticano
Uno de los aspectos más polémicos de este caso es el papel del Vaticano y de los pontífices en turno. Durante el papado de Juan Pablo II, Maciel fue reconocido públicamente y celebrado por su labor al frente de los Legionarios de Cristo, incluso en aniversarios oficiales de la congregación.
Sin embargo, cuando las denuncias ya eran insostenibles, el entonces cardenal Joseph Ratzinger, posteriormente Benedicto XVI, ordenó una investigación interna. Este proceso derivó en sanciones contra Maciel, aunque nunca se le sometió a un juicio canónico que lo obligara a reconocer sus delitos.
En 2006, el Vaticano lo invitó a retirarse a una vida de oración y penitencia, pero Maciel continuó gozando de privilegios hasta su muerte en 2008. Incluso, recibió confesiones y comuniones diarias durante sus últimos años, en un intento de mantener intacta la imagen de “fundador ejemplar” dentro de su congregación.
Te puede interesar: El Opus Dei y la estrategia de Marcial Maciel para expandir la Legión de Cristo queda al descubierto en la docuserie de HBO MAX
La doble vida de Marcial Maciel
Uno de los aspectos más reveladores que presenta la docuserie es la vida secreta de Maciel. Además de los abusos sexuales cometidos contra menores, se confirmó que tuvo al menos una esposa y una hija, lo cual fue encubierto por años.
El descubrimiento de estas relaciones personales debilitó aún más la imagen del sacerdote y provocó una crisis interna en los Legionarios de Cristo, no solo en lo moral, sino también en lo económico. Sin embargo, pese a la magnitud del escándalo, la Iglesia católica nunca se desligó oficialmente de la congregación debido a su fuerte poder económico y su influencia dentro del Vaticano.
Un legado de impunidad
Marcial Maciel murió sin enfrentar a la justicia civil ni eclesiástica. A pesar de las sanciones impuestas por Benedicto XVI, nunca se le retiraron de manera oficial los privilegios que había acumulado durante su vida como líder religioso.
La docuserie concluye señalando que Maciel fue “el mayor criminal eclesiástico del siglo XX y XXI, y al mismo tiempo el más grande recaudador de fondos de la Iglesia católica”. Su historia representa no solo los excesos y delitos de un individuo, sino también las estructuras de poder que lo encubrieron y que, según algunos especialistas, siguen presentes en la institución.
El caso de Marcial Maciel continúa siendo uno de los capítulos más oscuros en la historia de la Iglesia católica contemporánea. Su capacidad para ascender dentro de la jerarquía, a pesar de las denuncias en su contra, pone en evidencia un sistema de protección que privilegió la economía y la reputación institucional sobre la justicia para las víctimas.
La docuserie “Marcial Maciel: el lobo de Dios” no solo rescata la memoria de quienes sufrieron los abusos, sino que también abre un debate sobre la necesidad de cambios profundos dentro de la Iglesia para evitar que casos como este vuelvan a repetirse.
Te puede interesar: “Lloré al verlo”: Marco Antonio Regil reacciona al documental de Marcial Maciel que expone abusos de víctimas en la Legión de Cristo