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Crítica a la nueva serie “One Day” de Netflix, los protagonistas no tienen química

Vemos a una Emma “infiel” y desagradablemente quejumbrosa.

Siempre el mismo día, de Netflix

REINO UNIDO.- El día jueves 8 de febrero se estrenó en la plataforma de Netflix la versión extendida de una de las películas románticas más aclamadas de los últimos años, “One Day” o “Siempre el mismo día” en español.

En esta ocasión, en formato de “miniserie”. Ambas producciones audiovisuales están basadas en la novela del mismo nombre, publicada en 2009 por el autor británico David Nicholls, siendo esta su obra más notable hasta la fecha.

La producción de 2011, protagonizada por la queridísima Anne Hathaway y el actor Jim Sturgess, ha ocupado un espacio en los corazones románticos desde entonces.

Aunque sabemos que es un mal hábito comparar, es imposible no pensar en el filme anterior, y aunque a simple vista la miniserie parece ser una versión condensada de las emociones que transmite la película, si investigamos un poco y nos damos el tiempo de leer la novela del autor David Nicholls, nos damos cuenta de que realmente la serie está casi perfectamente adaptada de su versión original, que es la novela.

Esta miniserie de 14 capítulos nos permite observar por más tiempo las acciones y motivaciones de “Emma Morley”. Personalmente, creo que la serie recarga la visión de “Dexter” sobre la relación, lo que en la película se deja de lado en cierta parte.

Es esencial hablar de la elección del casting; tenemos a un actor guapísimo interpretando a “Dexter” llamado Leo Woodall, de 27 años, y a la actriz Ambika Mod interpretando a “Emma” de 29 años, ambos originarios de Reino Unido.

En ocasiones, apostar por “caras nuevas” resulta en un acierto, como pasó recientemente en la extraordinaria producción “La sociedad de la nieve”, donde la mayoría de los actores estaban participando en su primer o segundo largometraje.

Aunque ambos actores cuentan con una corta trayectoria debido a su edad, lo cual indica que se han estado involucrando en el mundo del cine y cumpliendo sus sueños, la serie definitivamente no superó las altas expectativas que se tenían de ella, a pesar de ser fiel casi en su totalidad a la versión original de la novela.

Vemos a una Emma desinteresada por el “dios griego” de Dexter, que rara vez se atreve a desinhibirse junto a él, algo que sí sucede con sus otros amoríos.

Incluso vemos a una Emma “infiel” y desagradablemente quejumbrosa. Por el contrario, vemos a un Dexter que se percibe como el que sostiene la relación y tiene más interés en Emma, una situación distinta a la película de 2011, donde se maneja un interés similar o recíproco por conservar la relación.

Una “nula” química entre los protagonistas derrumbó el gran proyecto al que apostó Netflix; sin embargo, el resto del elenco, la ambientación y la música son formidables. Los protagonistas, actores todavía en sus “inicios”, no logran transmitir ninguna emoción, mucho menos en aquellas escenas que requerían de alta sensibilidad. Lo digo como alguien que llora ante la menor provocación.

La apuesta de la película protagonizada por la ganadora de múltiples premios Anne Hathaway apeló a nuestra sensibilidad y a la condensación y exposición de emociones, pasando de la felicidad a la ira y a la tristeza de un momento a otro. Por lo tanto, se esperaba que en esta serie, este cóctel de emociones se viera realzado en el transcurso de los capítulos, pero el efecto que se logró fue el de una sucesión de días y momentos en un calendario, algunos más relevantes que otros en la vida de cada uno de los protagonistas, creando la ilusión de que cada uno llevaba su vida perfectamente separada, sin necesidad del otro.

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Aún así, recomendamos la serie, no te impactará tan profundamente como la película, pero es una serie bien hecha, que te entretenerá por un par de días.