Escribe 'Gabo' última página de vida
Aunque el mundo lo admira más por su vasta obra literaria, Gabriel García Márquez, quien falleció el 17 de abril a los 87 años, siempre ponderó su pasión por el periodismo, oficio al que consideraba “el mejor del mundo”.
También se dijo que García Márquez había cantado vallenatos en las calles de París como recurso para recoger algunos francos en los momentos más duros de su estancia en Europa.
No lo reconoció el Premio Nobel, pero su amor por la música de acordeón era tanta que bien pudo haber sucedido. Este dato, como otros de su exilio, se disuelve en la neblina de recuerdos de sus lectores huérfanos.
El hombre, del que aún no se esclarecen del todo las causas de su fallecimiento, es recordado por sus amigos como generoso y leal al que la fama nunca separó de sus allegados y que mantuvo siempre un vínculo profundo con su origen caribeño, fuente de inspiración para su obra.
Con esa pasión fue reportero de la calle, cronista, columnista, corresponsal internacional y periodista que escribió en la prensa de otro país, independientemente de haber sido guionista de cine y de haber escrito una de las mejores obras de su siglo.
“Fue el periodismo el que le soltó la muñeca y la imaginación”, dice Héctor Feliciano en “Gabo periodista”, una antología coeditada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).
De esa época sobresalen textos como “El bus de las nueve”, “Hay que tener mala orto grafía”, “Una ciudad reclama a su bobo”, “Faulkner, Premio Nobel” y “El cuento más corto del mundo”, entre otros.
La unión entre pasión, lo llevó a hablar de “Cien años de soledad” como “un vallenato de 450 páginas” y su amigo Escalona le compuso en 1983 “El vallenato Nobel”, que habla de las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia, de los pescaditos de oro, de Macondo y del invierno en Estocolmo.
Hoy el Nobel y periodista que cantaba vallenatos es despedido en México, en su segundo hogar, mientras un homenaje en el Palacio de Bellas Artes se suma a la agenda del próximo 21 de abril, frente a sus fieles aliados.
AGENCIAS México, D.F.- Aunque el mundo lo admira más por su vasta obra literaria, Gabriel García Márquez, quien falleció el 17 de abril a los 87 años, siempre ponderó su pasión por el periodismo, oficio al que consideraba “el mejor del mundo”.
También se dijo que García Márquez había cantado vallenatos en las calles de París como recurso para recoger algunos francos en los momentos más duros de su estancia en Europa.
No lo reconoció el Premio Nobel, pero su amor por la música de acordeón era tanta que bien pudo haber sucedido. Este dato, como otros de su exilio, se disuelve en la neblina de recuerdos de sus lectores huérfanos.
El hombre, del que aún no se esclarecen del todo las causas de su fallecimiento, es recordado por sus amigos como generoso y leal al que la fama nunca separó de sus allegados y que mantuvo siempre un vínculo profundo con su origen caribeño, fuente de inspiración para su obra.
Con esa pasión fue reportero de la calle, cronista, columnista, corresponsal internacional y periodista que escribió en la prensa de otro país, independientemente de haber sido guionista de cine y de haber escrito una de las mejores obras de su siglo.
“Fue el periodismo el que le soltó la muñeca y la imaginación”, dice Héctor Feliciano en “Gabo periodista”, una antología coeditada por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), el Fondo de Cultura Económica (FCE) y la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).
De esa época sobresalen textos como “El bus de las nueve”, “Hay que tener mala orto grafía”, “Una ciudad reclama a su bobo”, “Faulkner, Premio Nobel” y “El cuento más corto del mundo”, entre otros.
La unión entre pasión, lo llevó a hablar de “Cien años de soledad” como “un vallenato de 450 páginas” y su amigo Escalona le compuso en 1983 “El vallenato Nobel”, que habla de las mariposas amarillas de Mauricio Babilonia, de los pescaditos de oro, de Macondo y del invierno en Estocolmo.
Hoy el Nobel y periodista que cantaba vallenatos es despedido en México, en su segundo hogar, mientras un homenaje en el Palacio de Bellas Artes se suma a la agenda del próximo 21 de abril, frente a sus fieles aliados.
AGENCIAS SUS NOVELAS SOBREVIVIRÁN: VARGAS LLOSA
Luego de enterarse del fallecimiento de Gabriel García Márquez, el Nobel peruano Mario Vargas Llosa mencionó que “ha muerto un gran escritor” al tiempo que mandó sus condolencias a la familia.
“Sus obras le dieron gran difusión y prestigio a la literatura; sus novelas le sobrevivirán y seguirán ganando lectores por doquier”, reprodujo la versión en línea del diario peruano El Comercio.
Vargas Llosa y García Márquez fueron parte del llamado “boom latinoamericano” y protagonistas de una pelea que se hizo leyenda en las letras hispanas.
AGENCIAS ‘CRÓNICA
DE UNA MUERTE ANUNCIADA’ La salud del autor de “Cien años de soledad” se deterioró la semana pasada, cuando fue internado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, donde permaneció hospitalizado nueve días.
Se dio a conocer, a través de fuentes confiables, que “Gabo” sufrió una recaída ante el cáncer linfático, del que había padecido en 1999. El cáncer invadió pulmón, ganglios e hígado.
El Nobel de Literatura fue dado de alta el 8 de abril del hospital y fue atendido por médicos de esa institución sólo para mejorar sus condiciones generales, a través de cuidados paliativos.
Debido a su avanzada edad, el autor quedó fuera de todo tratamiento oncológico, por lo que se decidió trasladarlo a su residencia en la Ciudad de México, donde recibió tratamientos para mejorar su calidad de vida.
Hasta el momento, sus familiares no han emitido una postura oficial ante el deceso del autor colombiano.
‘Gabo’ en la historia
Gabriel José de la Concordia García Márquez nació el 6 de marzo de 1927 en Aracataca, Colombia.
García Márquez también incursionó en el séptimo arte con su labor en el guión de la cinta “El gallo de oro”, junto con Carlos Fuentes.
Llega en 1961 a México, en donde se inspiró para escribir la célebre “Cien años de soledad” (traducida a 37 idiomas), considerada un referente del realismo mágico y clásico de la literatura.
En 1994, como una antigua preocupación del escritor colombiano, se creó la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, cuyo objetivo es estimular las vocaciones, la ética y la buena narración en el periodismo. La labor de García Márquez no se restringió a la ficción. También posee una extensa labor dentro del periodismo, en el cual inició su carrera literaria.
“El amor en los tiempos de cólera”, “Memorias de mis putas tristes” y “El coronel no tiene quien le escriba” son alguna de las obras que llegaron al cine.
En 1958 se casa con Mercedes Barcha, quien lo acompañaría el resto de su vida y madre de sus dos hijos. Fue parte del llamado boom latinoamericano junto a Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa.
En sus relatos siempre destacaba la idiosincrasia de su país, los procesos históricos, la política, vida cotidiana y el imaginario colectivo.
Además del Nobel de Literatura, que recibió en 1982, “Gabo” obtuvo los siguientes galardones, de acuerdo al Instituto Cervantes: Primer Premio en el concurso de la Asociación de Escritores y Artistas (1955) por su cuento “Un día después del sábado”, por mencionar algunos.
El lector no tiene quién le escriba. Adiós #Gabo”
Consuelo Sáizar
Ex presidenta de Conaculta 100 YEARS OF SOLITUDE - Gabriel Garcia Marquez. We will never forget!!!”
James Franco
Actor Querido Gabo, alguna vez dijiste que la vida no es la que uno vivió, sino la que uno recuerda...”
Shakira
Cantante Gracias, maestro Gabo. Viaja tranquilo, que seguirás vivo entre nosotros”.
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