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Dinero

En tiempos del coronavirus, el dinero en efectivo también se toma cuarentena

Con el fin de evitar el contagio, COVID-19 está generando cambios en los hábitos de las personas.

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Por El Imparcial

Con el fin de evitar el contagio, COVID-19 está generando cambios en los hábitos de las personas.(Pixabay)

Con el fin de evitar el contagio, COVID-19 está generando cambios en los hábitos de las personas. | Pixabay

CIUDAD DE MÉXICO.-El coronavirus está afectando a todos los aspectos de nuestra vida y la economía doméstica no es la excepción. En tiempos de guerra contra un enemigo invisible, ha surgido una nueva cuestión que afectará el modus operandi habitual de los latinoamericanos: El uso del dinero en efectivo.

Aunque no se ha considerado al dinero como un elemento de transmisión del virus, al menos no de manera oficial, el hecho de que algunos virus de la misma familia, como el SARS o el MERS puedan sobrevivir en cristales, plásticos o metales hasta nueve días, pero también en papel y tela, alerta sobre la probabilidad de que el riesgo exista y que al ser el dinero manipulado por muchas personas varias veces en el día, el contagio de la COVID-19 aumente. 

Con el fin de evitar el contagio, COVID-19 está generando cambios en los hábitos de las personas. Una de ellas es la constante desinfección de objetos y otra es la de evitar el contacto con otras personas.

Por lo que, no obstante el temor a la transmisión, la pandemia al poder ser solamente controlada actualmente por el aislamiento social, va a reducir indefectiblemente el uso del dinero en billetes pudiendo ser la propulsora del inicio de nuevos hábitos de consumo, aún en las personas más arraigadas al uso del “cash”.

Escenario Pre-Coronavirus

La preferencia en América Latina por el dinero físico se confirma en cada estudio o encuesta al respecto. Según la empresa especializada en servicios financieros, mejortrato.com.mx: más del 80% de los latinoamericanos elige pagar con efectivo sus consumos cotidianos y alude a que el uso prevaleciente del efectivo en Latinoamérica para realizar transacciones está relacionado con: 

•    los costos de las cuentas bancarias: cobran por una transacción, cobran por una consulta, cobran por pedir un extracto, hasta en algunos casos cobran por una extracción; 
•    la desconfianza generalizada de los ciudadanos en el sistema bancario americano;
•    hábitos culturales arraigados;
•    limitaciones en el acceso a medios bancarios: aún el 45,6% (207 millones) de la población adulta de la región se encuentra sin acceso al sistema financiero 
•    falta de educación financiera y digital;

A nivel mundial, la tendencia es la misma: las personas en las economías avanzadas lo considera su método de pago favorito.

En Alemania, Italia y Japón un 90% del total de transacciones se continúa realizando con dinero en efectivo. Una de las grandes excepciones es China, donde adoptan un modelo comercial de bajo uso del efectivo con fomento de parte de su Presidente hacia el uso de las monedas digitales, instando a fines de 2019 a la adopción acelerada de tecnología blockchain.

Lo cual, para expertos bancarios como Deutsche Bank supondría una grave amenaza para el dólar de los Estados Unidos.

A nivel nacional (aproximadamente 150 millones de habitantes), el efectivo sigue siendo el principal medio para hacer pagos: 9 de cada 10 mexicanos utiliza billetes y monedas para cubrir sus gastos cotidianos. 

Es así que hasta hace pocos meses, el dinero en papel se negaba a desaparecer.

Escenario Actual | Algunas medidas tomadas por diferentes países

Siendo el aislamiento social la única manera hasta ahora conocida que evita la propagación del virus, las entidades bancarias están tomando medidas para fortalecer sus servicios en línea, promoviendo el uso de canales digitales para realizar operaciones financieras. 

Sumado a las medidas para facilitar el acceso al dinero electrónico y a pesar de que no esté considerado de manera oficial el efectivo en sí como un elemento de contagio, algunos países han decidido desinfectar monedas y billetes para frenar el coronavirus, lo cual también desalentó su utilización. 

Cada vez con mayor regularidad se venía hablando sobre el fin del dinero en efectivo, pero la realidad nos mostraba una situación no tan inmediata, finalmente el virus terminaría siendo un disparador del uso de tarjetas de crédito y débito a largo plazo, ya sea por las medidas bancarias tomadas, porque los comerciantes empezarían a aceptar únicamente pagos de forma online por el aislamiento social o porque los gobiernos podrían empezar a promover esta metodología de pago con el fin de evitar el contagio del coronavirus a través del dinero, convirtiéndose esta cuarentena en un inesperado acceso al mundo de los pagos en línea y el e-commerce.

El hecho de no poder relacionarnos como antes acelerará la toma de decisiones financieras individuales, de gobiernos y entidades financieras tendientes a disminuir su uso.

Aunque es difícil cambiar hábitos y ajustar todo el sistema a nuevas modalidades en medio de una cuarentena y que se asienten socialmente, se observa que si las autoridades toman cartas en el asunto para desalentar el uso del dinero físico y así empezar a operar mayormente con dinero electrónico puede cambiar para siempre la operatoria cotidiana de consumo.

Algunas Medidas Bancarias tomadas en Latinoamérica

En Colombia y en el Perú, el presidente del Grupo Bancolombia y el gerente del Banco de Crédito (BCP) en el Perú respectivamente, promueven canales digitales que evitan el desplazamiento de clientes hacia las oficinas y entregan seguridad en sus transacciones.

En Brasil, el Banco Central del país ha lanzado comunicados donde en vista a las restricciones para ser atendidos en agencias financieras y vía telefónica, sugiere la utilización de medios electrónicos para realizar operaciones: Mensajes Directos (chat), Transferencias Electrónicas, Internet Banking, Aplicativos y Servicios Digitales y a su vez recomienda que para pagos en general usen siempre que sea posible medios electrónicos evitando manosear billetes y monedas.

En México, el Secretario de Hacienda y Crédito Público Arturo Herrera Gutiérrez anunció en el marco de la Convención Bancaria que se están tomando medidas de mitigación que incluyen, entre otras, la activación de líneas de crédito.

En Argentina, a través del Banco Central de la República Argentina (BCRA) dispuso que las entidades bancarias y financieras concluyan las actividades dentro de las sucursales, sólo estarán habilitadas para pago de Jubilaciones y de Asignaciones Familiares. Los cajeros automáticos estarán abiertos las 24 horas para realizar extracciones con tarjeta de débito, aumentaron el límite a las extracciones y brindaron bonos y posibilidades de crédito. Las entidades del sistema financiero incrementaron las medidas de higiene en sucursales y cajeros automáticos y  recomiendan el uso de medios de pago electrónico.

 Países que ya no aceptan efectivo y otros que decidieron “lavar” su Dinero  

En varias regiones de España ya no reciben dinero en efectivo para abonar pasajes de colectivos o de metro. Únicamente se puede abonar con tarjetas de crédito o débito, o con la tarjeta que utilicen los transportes según la empresa o región.

En Estados Unidos comenzó a crecer el miedo por el contagio a través del dinero en efectivo. El papel con que están hechos los dólares estadounidenses es 75% algodón y 25% lino, lo cual permite a los gérmenes permanecer más tiempo en este tipo de superficies en comparación con otras superficies más duras y lisas. Por este motivo, un gran número de comercios se niega a aceptar dinero físico y solo aceptan tarjetas de crédito o débito y tarjetas prepago.

En China, el banco central ordenó a todos los bancos que realicen un proceso de limpieza y de desinfección profunda de dinero en efectivo para intentar contener la propagación del virus a través del dinero físico.

El Banco Nacional de Hungría (MNB) anunció que someterá a una "cuarentena" a los billetes de forinto y otras monedas que están en tráfico en el país para desinfectarlos. El proceso consiste en que los billetes son empaquetados en películas retráctiles y se almacenan en un contenedor durante dos semanas para luego pasar por a un breve tratamiento térmico de entre 160 y 170 grados centígrados.

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