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Comprar casa entre los 30 y 50 años de edad se vuelve un reto debido a la brecha entre la inflación real del 20% y salarios insuficientes

La especialista Georgina Ocampo señala que la brecha entre la inflación real del 20% y salarios insuficientes frena la adquisición de inmuebles.

Comprar casa entre los 30 y 50 años de edad se vuelve un reto debido a la brecha entre la inflación real del 20% y salarios insuficientes

MÉXICO.- Adquirir una casa o departamento se ha convertido en uno de los retos financieros más complejos para la población de entre 30 y 50 años de edad. Esta dificultad no responde a un factor aislado, sino a una combinación de presiones inflacionarias, distorsiones en el mercado inmobiliario y barreras de acceso al crédito que merman la capacidad de ahorro de las familias.

En una entrevista para el Heraldo, la especialista en negocios internacionales, la Dra. Georgina Ocampo, la imposibilidad o complicación para acceder a un inmueble en este rango de edad responde principalmente a cinco factores principales:

  • Procesos inflacionarios: La presión en los precios reduce el margen de maniobra de la economía familiar.
  • Cambios en la oferta laboral: Transformaciones en el mercado de trabajo alteran la estabilidad de los ingresos.
  • Pérdida del poder adquisitivo: El dinero pierde valor frente al costo creciente de la vida diaria.
  • Trabas en el acceso a créditos: Complicaciones e imposibilidad para calificar a financiamiento hipotecario.
  • Complicaciones financieras adicionales: Sobrecostos y dinámicas de mercado que reducen la liquidez.
Adquirir una casa o departamento se ha convertido en uno de los retos financieros más complejos para la población de entre 30 y 50 años de edad.

¿Por qué la inflación impacta más en la economía real?

Uno de los principales desencadenantes es la brecha entre las mediciones oficiales y el costo de vida real. Mientras que los indicadores gubernamentales reportan una inflación general cercana al 4%, en el sector empresarial e inmobiliario el impacto real sobre los precios alcanza niveles del 20%. Esta diferencia absorbe el margen de ahorro de los trabajadores, impidiendo juntar el enganche necesario para una vivienda.

A esto se suma el incremento sostenido en el costo de los insumos de edificación. El encarecimiento de los materiales eleva el precio final de los inmuebles en el mercado y frena el desarrollo de programas de vivienda popular, reduciendo las opciones accesibles para los compradores de ingresos medios.

¿Qué frena la aprobación de créditos hipotecarios?

Aunque se registren incrementos al salario, los ingresos corrientes resultan insuficientes para cubrir el costo creciente de las propiedades y los gastos básicos de los hogares. Asimismo, en diversas operaciones se aplican sobrecostos o traslados de cargas fiscales como el IVA directamente al consumidor final, reduciendo aún más la liquidez.

Uno de los principales desencadenantes es la brecha entre las mediciones oficiales y el costo de vida real.

Por otro lado, existen severas restricciones crediticias tanto para los compradores como para los propios desarrolladores. En los mercados donde escasean las empresas reguladoras predomina un encarecimiento de los bienes. A nivel global, la presencia de burbujas inmobiliarias y crisis de financiamiento ha dejado la propiedad fuera del alcance de las nuevas generaciones.

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