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Este es el aparato que más luz consume en casa (más que el aire acondicionado) según la CFE y así recomienda usarlo para evitar pagar de más

El refrigerador concentra alrededor del 24% del consumo eléctrico doméstico debido a que funciona durante todo el día. Una mala ubicación, el exceso de frío o un empaque dañado pueden elevar todavía más el gasto.

El refrigerador es el electrodoméstico que más energía eléctrica consume en los hogares, de acuerdo con los diagnósticos energéticos difundidos por la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

La dependencia señala que este equipo representa aproximadamente 24% del consumo de electricidad de una vivienda, por encima del aire acondicionado, la iluminación y los aparatos que permanecen conectados en modo de espera.

La razón principal es que el refrigerador trabaja las 24 horas del día para mantener los alimentos a una temperatura adecuada. Aunque su compresor no permanece encendido de manera continua, se activa repetidamente para recuperar el frío que se pierde al abrir la puerta o por el calor del ambiente.

Por ello, la CFE emitió una serie de recomendaciones que permiten utilizarlo con mayor eficiencia y evitar que su operación incremente innecesariamente el recibo de luz.

¿Cuánta electricidad consume el refrigerador?

En los diagnósticos realizados por la CFE durante 2019, el refrigerador concentró 23.74% del consumo doméstico, cifra redondeada a 24% en sus materiales informativos.

Después se ubicaron la instalación eléctrica, con cerca de 22%; la iluminación, con 20%; el aire acondicionado, con 18%; y los aparatos conectados en modo stand by, con 11%.

En una tabla indicativa publicada por la CFE en junio de 2023, un refrigerador con capacidad de 400 watts y un tiempo estimado de funcionamiento de ocho horas acumulaba un consumo de 192 kWh por bimestre y mil 152 kWh al año.

La cantidad real puede cambiar dependiendo del tamaño, modelo, antigüedad, temperatura seleccionada, condiciones ambientales y hábitos de cada hogar. La CFE recomienda utilizar su simulador de consumo para realizar una estimación más cercana a las condiciones particulares de cada vivienda.

El aire acondicionado puede superar ampliamente al refrigerador cuando permanece encendido varias horas al día, especialmente en regiones con temperaturas elevadas. Sin embargo, en el diagnóstico general de los hogares presentado por la CFE, el refrigerador aparece como el electrodoméstico con mayor participación en el consumo total.

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¿Por qué puede aumentar el consumo del refrigerador?

El equipo necesita expulsar el calor extraído de su interior. Cuando se encuentra cerca de una estufa, un horno, una ventana soleada o cualquier otra fuente de calor, su sistema debe trabajar durante más tiempo para conservar la temperatura.

El consumo también aumenta cuando la puerta no cierra correctamente, se guardan alimentos calientes o se selecciona una temperatura más baja de la necesaria.

La CFE advierte que por cada grado adicional de frío, el consumo de energía puede aumentar aproximadamente 5%. Por ello, colocar el control en su nivel máximo no necesariamente conserva mejor los alimentos, pero sí puede generar un gasto eléctrico mayor.

Un empaque deteriorado también permite la entrada constante de aire caliente. Ante esa pérdida de frío, el compresor se activa con mayor frecuencia y utiliza más electricidad.

¿Cómo recomienda la CFE ahorrar energía con el refrigerador?

La primera recomendación es instalar el refrigerador lejos de fuentes de calor. La CFE pide evitar su colocación junto a estufas, hornos o ventanas donde reciba directamente los rayos del sol.

También aconseja dejar una separación de al menos 10 centímetros entre la parte posterior del aparato y la pared. Ese espacio facilita la ventilación y permite que el equipo libere el calor generado durante su funcionamiento.

Estas son otras medidas recomendadas:

  • Revisar que el empaque de la puerta selle completamente.
  • Mantener limpio el refrigerador, incluida su parte trasera.
  • Evitar guardar alimentos todavía calientes.
  • Abrir la puerta solamente cuando sea necesario.
  • Ajustar la temperatura conforme a las instrucciones del fabricante.
  • Evitar seleccionar el nivel máximo de enfriamiento sin necesidad.

En una guía de ahorro, la CFE sugiere colocar el control de temperatura entre los niveles dos y tres, o entre tres y cuatro en climas calurosos, dependiendo de las características del aparato.

¿Cómo saber si la puerta está perdiendo frío?

Una forma sencilla de detectar problemas es revisar visualmente el empaque y comprobar si presenta partes rotas, endurecidas o despegadas.

También puede colocarse una hoja de papel entre la puerta y el refrigerador. Si al cerrar la puerta la hoja sale sin resistencia, el sello podría estar permitiendo la entrada de aire. Esta prueba es orientativa; cuando el problema persiste, conviene solicitar la revisión de un técnico.

La puerta tampoco debe permanecer abierta mientras se decide qué alimento retirar. Cada vez que entra aire caliente, el refrigerador necesita utilizar energía adicional para recuperar su temperatura interior.

¿Conviene desconectar el refrigerador para ahorrar?

A diferencia de una televisión, una computadora o un horno de microondas, el refrigerador no debe desconectarse diariamente, debido a que necesita operar de manera permanente para conservar los alimentos.

Desconectarlo solamente es recomendable cuando permanecerá vacío durante un periodo prolongado. En ese caso debe limpiarse, secarse y dejarse con la puerta ligeramente abierta para evitar la acumulación de humedad y malos olores.

La medida de ahorro no consiste en interrumpir su funcionamiento, sino en permitir que trabaje eficientemente. Una temperatura adecuada, buena ventilación y un sello en condiciones correctas reducen el esfuerzo del compresor.

El ahorro depende de pequeños hábitos diarios

La CFE señala que todo aparato eléctrico suma al consumo final del hogar. En el caso del refrigerador, pequeñas fallas o prácticas inadecuadas tienen un efecto constante porque el equipo permanece conectado durante todo el año.

Revisar su ubicación, limpiar la parte posterior, conservar el empaque en buen estado y no ajustar una temperatura más fría de la necesaria puede ayudar a reducir el gasto eléctrico sin afectar la conservación de los alimentos.

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