Aunque el programa Vivienda para el Bienestar avanza 33.6% a nivel nacional, la escasez de suelo y las trabas burocráticas congelan las obras en cinco estados clave que registran los niveles más altos de rezago
Aunque el programa federal registra un avance general del 33.6%, la falta de suelo y las trabas burocráticas estancan la construcción de casas asequibles en cinco estados.
MÉXICO.- El programa insignia “Vivienda para el Bienestar” registra un avance nacional del 33.6% respecto a su meta sexenal de construir 1.8 millones de hogares en México. Sin embargo, los reportes oficiales revelan una profunda disparidad geográfica en la ejecución de las obras. Mientras algunas regiones avanzan conforme al calendario, la construcción se encuentra prácticamente estancada en las zonas metropolitanas y turísticas con mayor demanda de suelo en el país.
Los datos de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) encienden las alarmas en el centro y occidente de la República. La Ciudad de México encabeza la lista de rezago con apenas el 1% de su meta cubierta, seguida muy de cerca por el Estado de México y Baja California Sur, entidades que apenas reportan un 5% de progreso en sus proyectos asignados.
Esta desaceleración afecta de forma directa a miles de familias de ingresos bajos y medios que requieren opciones de vivienda asequible dentro de perímetros urbanos conectados. El desarrollo de los complejos habitacionales, coordinado por los Organismos Nacionales de Vivienda (Onavis), avanza a marchas forzadas debido a una combinación de factores que van desde la especulación inmobiliaria hasta trabas legislativas locales.
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¿Cuáles son los estados con mayor retraso en la meta de vivienda?
El balance de la Sedatu demuestra que el desempeño del programa federal es marcadamente desigual. El freno en la edificación se concentra en cinco estados específicos que enfrentan dinámicas demográficas complejas:
- Ciudad de México: 1% de avance.
- Estado de México: 5% de avance.
- Baja California Sur: 5% de avance.
- Jalisco: 9% de avance.
- Querétaro: 11% de avance.
¿Por qué no avanzan las obras de Vivienda para el Bienestar?
De acuerdo con las declaraciones de la titular de la Sedatu, Edna Vega Rangel, el principal obstáculo técnico a nivel nacional radica en la disponibilidad y obtención de reservas territoriales viables. La funcionaria señaló que el éxito del programa depende en gran medida de la disposición real de los gobiernos estatales y municipales para aportar terrenos baldíos o predios públicos que cuenten con las condiciones mínimas para ser habitados.
A este reto se suma el factor económico, particularmente sensible en la capital del país. Voceros del sector explican que en la Ciudad de México confluyen los precios de suelo más elevados de todo el territorio nacional junto con procesos administrativos sumamente complejos, lo que eleva el costo de los proyectos y ralentiza la asignación de contratos.
Por su parte, Jorge Gordon Ramos, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de la Vivienda (Canadevi) en el Valle de México, apuntó que la región adolece de una falta crónica de instrumentos financieros y fiscales que incentiven de forma real la edificación de inmuebles de bajo costo para los trabajadores.
¿Qué frena los proyectos en el Estado de México y el resto del país?
El análisis de las autoridades de vivienda revela que los retos cambian según la región, demostrando que el problema no siempre es la falta de espacio físico.
José Alfonso Iracheta Carroll, subsecretario de Ordenamiento Territorial, Urbano y Vivienda de la Sedatu, precisó que en el caso específico del Estado de México el desafío principal no es la carencia de tierra, sino los obsoletos marcos normativos locales. Los reglamentos de construcción vigentes en los municipios mexiquenses imponen trabas burocráticas que dificultan el desarrollo de desarrollos habitacionales verticales densificados dentro de zonas que ya cuentan con servicios consolidados de agua, drenaje y electricidad.
En estados como Baja California Sur, Jalisco y Querétaro, el auge del turismo y la relocalización industrial han encarecido el valor comercial de la tierra, dejando al gobierno federal con menos opciones de terrenos accesibles económicamente para cumplir las metas del bienestar.
¿Qué deben tomar en cuenta los ciudadanos que esperan el programa?
Hasta el momento, la Sedatu no ha reportado modificaciones a la baja en la meta de las 1.8 millones de viviendas planeadas. No obstante, el reporte oficial no precisa fechas exactas para destrabar los proyectos en las cinco entidades rezagadas.
Los ciudadanos interesados en acceder a estos esquemas deben tomar en cuenta que el inicio de las convocatorias y asignaciones de casas en el Valle de México y Guadalajara demorará más de lo previsto, debido a que las dependencias federales aún se encuentran en etapas de negociación legal con los municipios para liberar los permisos de construcción necesarios.
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