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Estímulo a gasolina cuesta más que las ganancias que deja el petróleo a México, al alcanzar los 12,200 millones de pesos mensuales, advierte GBM

La pregunta central es si conviene el impacto que tienen los precios internacionales del crudo sobre los subsidios aplicados a gasolinas y diésel en México

MÉXICO.- El país enfrenta la decisión económica compleja de mantener apoyos para contener el precio de la gasolina o proteger las finanzas públicas. Un nuevo análisis de GBM Research advierte que el costo mensual del estímulo fiscal al IEPS de combustibles ya supera los ingresos adicionales que recibe el gobierno por el alza del petróleo.

La información fue presentada por la casa de bolsa Grupo Bursátil Mexicano S.A. de C.V. (GBM Research), al revisar el impacto que tienen los precios internacionales del crudo sobre los subsidios aplicados a gasolinas y diésel en México.

El reporte plantea la pregunta central para millones de personas, sobre si conviene mantener el subsidio que reduce presiones inflacionarias aunque implique un gasto mayor para el Estado.

El subsidio cuesta más que los ingresos extra por petróleo

De acuerdo con el análisis, el precio promedio reciente de la Mezcla Mexicana de Exportación ronda los 87 dólares por barril desde el inicio del conflicto en Medio Oriente. Ese nivel genera ingresos adicionales estimados en 9,400 millones de pesos mensuales para el sector público.

Sin embargo, el estímulo fiscal aplicado al IEPS de combustibles, calculado con una tasa promedio de 31%, tiene un costo aproximado de 12,200 millones de pesos al mes.

Eso significa que, solo en este componente, existe una diferencia negativa cercana a 2,900 millones de pesos mensuales.

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¿Qué tendría que pasar para equilibrar cuentas?

Según GBM, para que el esquema actual sea fiscalmente neutral, la Mezcla Mexicana tendría que ubicarse por arriba de los 90 dólares por barril.

En otras palabras, si el petróleo no sube más o si el subsidio no baja, el gobierno absorbe una presión adicional en sus ingresos disponibles.

¿Por qué se mantiene el apoyo a gasolinas?

Aunque tiene costo fiscal, el estímulo cumple con la importante función de evitar que los aumentos internacionales del petróleo se reflejen de inmediato en los precios que pagan consumidores y empresas en México.

Eso ayuda a moderar el avance de la inflación, especialmente en transporte, logística y productos que dependen del movimiento de mercancías.

GBM calcula que, bajo condiciones actuales, el subsidio podría reducir la inflación general en alrededor de 0.25 puntos porcentuales, sin considerar efectos indirectos posteriores.

Lo que ocurrió en 2022 sigue siendo referencia

El análisis recuerda que en 2022 estos apoyos permitieron estabilizar precios internos de combustibles durante una etapa de fuertes incrementos globales en energía.

Ese antecedente explica por qué el estímulo sigue siendo una herramienta relevante cuando los mercados internacionales registran alta volatilidad.

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¿Cómo afecta esto a la población?

Para las familias, el subsidio puede traducirse en menores aumentos en gasolina y menor presión en precios generales.

Para el gobierno, implica menos recursos disponibles para otros rubros si los ingresos petroleros no compensan el costo.

Para empresas, puede representar menor presión en costos de transporte y operación.

El dilema económico que seguirá en 2026

GBM concluye que México enfrenta un claro balance entre los objetivos de contener inflación y cuidar las finanzas públicas.

Si el petróleo sigue alto, parte del costo puede compensarse. Si baja o si los estímulos aumentan, la presión fiscal crecería. Por eso, las próximas decisiones sobre IEPS y combustibles seguirán siendo clave para el bolsillo de la población y para la economía nacional.

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