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Estados Unidos presiona a México para que elimine las ventajas de Pemex y CFE en el T-MEC y abra energía a empresas privadas sin límites en electricidad y combustibles, mientras exhibe la deuda de 2 mil 500 millones de dólares de Petróleos Mexicanos

El reporte oficial de la USTR señala barreras en energía en México, incluyendo deuda de Pemex por 2,500 millones de dólares y restricciones a permisos, lo que anticipa presión de Estados Unidos en el T-MEC.

CIUDAD DE MÉXICO.- De acuerdo con Agencia Reforma, el Gobierno de Estados Unidos planea poner sobre la mesa el tema energético en la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

El objetivo es claro: ampliar el acceso de empresas estadounidenses al mercado energético mexicano.

De acuerdo con el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), basado en el más reciente reporte de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR), el sector energético será uno de los puntos centrales en la negociación.

Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Imco, explicó que el documento oficial identifica barreras que afectan a empresas extranjeras, especialmente en energía, lo que anticipa presión directa hacia México en este rubro.

¿Qué cambios específicos busca Estados Unidos?

Según el análisis del Imco sobre el reporte de la USTR, Estados Unidos busca que México realice ajustes en al menos cuatro áreas clave:

  • Permisos de importación de combustibles: mayor apertura y menos restricciones
  • Exploración y extracción (upstream): facilitar contratos en hidrocarburos
  • Generación eléctrica: permitir inversión privada sin límites estrictos
  • Regulación: eliminar ventajas operativas o regulatorias para Pemex

“Es muy claro lo que busca Estados Unidos: presionar para que México abra el sector energético…”, explicó Ocampo.

¿Qué dice el reporte oficial de EEUU sobre México?

El informe National Trade Estimate (NTE) de la USTR detalla varias preocupaciones concretas:

  • Fortalecimiento de empresas del Estado: se señala que la política energética ha favorecido a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y a Pemex
  • Discriminación regulatoria: empresas privadas enfrentan condiciones menos favorables
  • Deuda de Pemex: se estima en alrededor de 2 mil 500 millones de dólares con proveedores estadounidenses
  • Cambios regulatorios: se redujo la vigencia de permisos
    • Importación: de 20 a 5 años
    • Comercialización: de 30 a 2 años

Además, el reporte cuestiona decisiones como la desaparición de órganos reguladores y la creación de la Comisión Nacional de Energía (CNE), dependiente de la Secretaría de Energía.

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¿México puede abrir el sector sin cambiar la Constitución?

Uno de los puntos clave del análisis es que, según el Imco, México sí podría ampliar la participación privada sin modificar la Constitución.

Ocampo explicó que:

  • En electricidad, el límite que favorece a la CFE no es una restricción legal estricta, sino una decisión política
  • En hidrocarburos, la ley ya permite contratos con privados sin Pemex, aunque se consideren excepcionales

“La excepción puede convertirse en regla”, señaló el especialista.

Esto implica que el Gobierno mexicano tendría margen para responder a las presiones sin una reforma profunda, aunque sí podrían requerirse ajustes regulatorios para dar mayor certidumbre.

¿Qué implicaciones tendría para México?

El tema energético no solo es técnico, también tiene impacto económico y político:

  • Podría aumentar la inversión extranjera en energía
  • Cambiaría el equilibrio actual entre empresas públicas y privadas
  • Influiría en costos, competencia y acceso a combustibles y electricidad

Sin embargo, también implicaría revisar decisiones recientes que han fortalecido a Pemex y a la CFE como actores dominantes del sector.

¿Por qué este tema será clave en el T-MEC?

El reporte de la USTR deja claro que, para Estados Unidos, el sector energético es prioritario en la relación comercial con México.

“Esto indica que… será uno de los temas más relevantes… y mete presión adicional al Gobierno mexicano”, afirmó Ocampo.

En otras palabras, la discusión energética no será secundaria: estará en el centro de la negociación y podría definir el rumbo del sector en los próximos años.

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