El Gobierno de México gastó 219,700 millones de pesos menos de lo planeado al inicio de 2026 para poner orden en las cuentas públicas, aunque priorizó el dinero para salud y educación; ¿en qué se dejó de gastar este bimestre?
El Gobierno de México registra un subejercicio de 219,700 millones de pesos al inicio de 2026.

MÉXICO.- El segundo año de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha comenzado con un marcado énfasis en la disciplina financiera y el orden de las cuentas públicas. Durante el primer bimestre de 2026, el Gobierno Federal registró un subejercicio de 219,700 millones de pesos, una cifra que revela un ritmo de ejecución más pausado respecto a lo que el Congreso de la Unión había autorizado originalmente.
De acuerdo con los informes de finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), este fenómeno se enmarca en una estrategia de “consolidación fiscal” que busca estabilizar la economía nacional tras los periodos de alta inversión en infraestructura.
Aunque se ejerció menos dinero del planeado, la maquinaria pública no se ha detenido. El monto total gastado entre enero y febrero ascendió a 1 billón 519,200 millones de pesos, lo que representa un crecimiento real del 2.5% en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este escenario plantea un equilibrio estratégico: contener el gasto para reducir el déficit presupuestario sin comprometer la provisión de servicios esenciales para la ciudadanía.
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El origen del subejercicio: ¿Dónde se concentró el ahorro?
La brecha presupuestaria se localizó principalmente en el gasto programable, que es el recurso que el Gobierno destina directamente a programas sociales, salud, educación y la operación de sus dependencias. En este rubro, el gasto sumó 1 billón 33,800 millones de pesos, situándose 210,800 millones de pesos por debajo de la meta establecida para los primeros dos meses del año.
Esta contención afectó de manera diferenciada a la estructura del Estado:
- Ramos autónomos: Presentaron una caída anual del 9.9% en su ejercicio.
- Ramos administrativos: Registraron una disminución del 2.6%.
Este manejo de los recursos permitió que los balances fiscales fueran significativamente mejores de lo proyectado, logrando que el déficit presupuestario fuera 214,000 millones de pesos menor a lo esperado en el programa económico original.
Sectores prioritarios: Salud y Educación blindan su presupuesto
A pesar de la política de ahorro general, la administración federal decidió no aplicar reducciones en áreas que garantizan derechos constitucionales. De hecho, algunos sectores clave experimentaron aumentos que contrastan con el subejercicio global, demostrando una priorización del gasto social.
El sector Salud fue el más fortalecido con un incremento anual real del 60.8%, reflejando un esfuerzo por robustecer el sistema de atención pública. Por su parte, la Educación creció un 7.4% y los Programas para el Bienestar (protección social) aumentaron un 6.8%. Asimismo, el apoyo a los estados no se detuvo: las participaciones a entidades federativas y municipios crecieron un 6%, sumando 269,300 millones de pesos distribuidos en todo el territorio nacional.

El factor peso: Un respiro en el costo de la deuda
Un elemento externo que jugó a favor de las finanzas mexicanas fue la fortaleza de la moneda nacional. La apreciación del peso frente al dólar permitió que el pago de intereses de la deuda externa fuera más barato de lo que se había presupuestado.
En total, se destinaron 157,200 millones de pesos al costo financiero de la deuda, lo que significó un ahorro de 5,000 millones de pesos respecto a la planeación inicial. Esta reducción del 6.4% comparada con el año pasado ha sido fundamental para mantener la deuda amplia del país (SHRFSP) en un nivel manejable del 49.8% del Producto Interno Bruto (PIB).
Superávit y expectativas para el resto del año
La combinación de un gasto programable contenido y un menor costo de la deuda resultó en un balance primario positivo. Mientras que el programa original preveía un déficit de 148,000 millones de pesos para este bimestre, el Gobierno Federal registró un superávit de 61,000 millones de pesos.
¿Qué significa esto para usted? El subejercicio no es necesariamente definitivo; es común que estos recursos se reprogramen para el segundo y tercer trimestre del año. Sin embargo, el éxito de esta política de austeridad se medirá por la capacidad de la Secretaría de Hacienda para canalizar el dinero con oportunidad hacia las áreas de servicio que aún presentan retrasos, asegurando que la estabilidad macroeconómica se traduzca en una mejor atención pública para todos los mexicanos.
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