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El 'Juicio del Siglo': La historia del caso O.J. Simpson y cómo libró la cárcel

El ex jugador fue acusado de asesinar a su ex esposa Nicole y a su amigo Ron en 1994; en uno de los casos más controversiales en Estados Unidos en los noventa.

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Por El Imparcial

O.J. Simpson probándose los guantes con los que la Fiscalía intentaba demostrar su culpabilidad en los asesinatos de Nicole Brown y Ron Goldman en 1994.(Twitter)

O.J. Simpson probándose los guantes con los que la Fiscalía intentaba demostrar su culpabilidad en los asesinatos de Nicole Brown y Ron Goldman en 1994. | Twitter

Ganador del Trofeo Heisman al mejor jugador colegial de Estados Unidos en 1968 con la Universidad del Sur de California; posteriormente elegido por los Bills de Buffalo como su primera elección del draft de la NFL en 1969 y cambiado a los 49ers de San Francisco en 1978.

Seis veces elegido al Pro Bowl, cinco selecciones al All Pro, Jugador Más Valioso de la temporada 1973, Jugador Ofensivo de ese mismo año, elegido al Salón de la Fama del emparrillado en 1985, su primer año de elegibilidad.

Pocos lo recuerdan así, como “The Juice”, una de las máximas estrellas en la historia del futbol americano. Un hombre con una personalidad amistosa, carisma innato y sonrisa de un millón de dólares.

Para muchos, Orenthal James Simpson, O.J., es mejor conocido por ser el culpable del asesinato de su ex esposa Nicole Brown y uno de sus amigos, Ron Goldman, en su domicilio en Brentwood, California, un caso que llamó la atención de miles de personas y medios de comunicación internacional en 1994.

Pero, ¿cómo es que un hombre que lo tenía todo terminó por convertirse cometiendo semejante atrocidad?

LOS ANTECEDENTES

Todo comenzó en 1977, año en el que Simpson conoció a Nicole, mientras ella trabajaba como mesera en un centro nocturno. La pareja comenzó su relación cuando él seguía casado con su primera esposa Marguerite, con quien tenía tres hijos, pero completaron su divorcio en 1979.

En 1985, Brown y el ex jugador de futbol americano contrajeron matrimonio y tuvieron dos hijos. Durante los siete años que duró su unión, hubo varias acusaciones de violencia intrafamiliar y finalmente en febrero de 1992, citando “diferencias irreconciliables”, la mujer pidió el divorcio.

Sin embargo, posteriormente retomaron la relación, pero el abuso continuó. De hecho, circularon algunos audios de llamadas de Nicole al 911, como una hecha el 25 de octubre de 1993, donde se le escucha llorar y decir “Él (Simpson) me va a dar una paliza”. Su noviazgo terminaría por una segunda y última ocasión después de este suceso.

Semanas antes de su asesinato, Brown denunció que unas llaves de su hogar desaparecieron, y justamente aparecieron junto con O.J. la noche en la que fue arrestado, acusado de matar a su ex esposa y a su amigo Ron.

También Sojourn, un refugio para mujeres víctimas de violencia, reveló que recibió una llamada de Nicole, quien admitió sentir miedo de su ex esposo, quien creía la espiaba. Además, amigos y familiares de la víctima señalaron la misma.

Otras amigas de la mujer aseguraron que vivía atemorizada porque el mismo ex jugador le dijo que si “la encontraba con otro hombre, la mataría”.

La pareja acompañada de sus dos hijos.

LA NOCHE DEL CRIMEN

Fue el 13 de junio de 1994, a las 12:10 de la madrugada, que se encontraron los cuerpos de Nicole Brown y Ronald Goldman afuera del domicilio de la ex mujer de Simpson, quien recibió numerosas puñaladas en la cabeza y en el cuello, y presentaba heridas defensivas en sus manos.

Cuando los cadáveres fueron hallados, mientras los hijos en común de Brown y Simpson dormían en la vivienda, tenían por lo menos dos horas de haber fallecido. En la escena del crimen, uno de los oficiales encontró un guante ensangrentado, además de un gorro hecho de lana, que supuestamente pertenecía a Jason, hijo de O.J. con su primera esposa, convirtiéndolo en presunto culpable.

Los investigadores arribaron a la casa del ex running back para informarle la noticia de la muerte de su ex pareja, pero como nadie los atendió, el agente Mark Fuhrman se brincó la barda y abrió las puertas para permitir la entrada otros tres policías.

Simpson no se encontraba en casa, pues había tomado un vuelo a Chicago, pero Fuhrman se percató de un Ford Bronco Blanco estacionado y con manchas de sangre en la puerta del conductor; más tarde se descubrió otro guante ensangrentado, el par del que había sido encontrado en la casa de la víctima. Tras hacérsele pruebas de ADN, se encontró que contenía sangre de las víctimas, por lo que con esos argumentos se emitió una orden de arresto para O.J.

Sus abogados anunciaron que se entregaría en un par de días, y como se trataba de una figura mediática y que había hecho generosos donativos a su causa, la policía de Los Ángeles aceptó el trato.

EL JUICIO DEL SIGLO

El día que supuestamente Simpson se entregaría a la policía, no apareció en la comisaría, y sus abogados leyeron una carta en la que el ex jugador de los Bills de Buffalo daba entender que se suicidaría.

Las autoridades comenzaron a buscarlo y lo encontraron a bordo del Ford Bronco blanco, pero en ese momento se desató una persecución por Los Ángeles, donde decenas de patrullas y helicópteros iban tras de O.J., quien se apuntaba a la cabeza con una pistola, amenazando con quitarse la vida.

Incluso los medios de comunicación interrumpieron su programación para darle cobertura a este suceso. Casi 100 millones de personas vieron esta persecución, más que las que vieron el Super Bowl de ese año. Otras miles inundaban las calles para observar a la estrella del emparrillado en decadencia.

Al final Simpson terminó por rendirse y entregarse a las autoridades. Sin embargo, el ex jugador se armó con un equipo de reconocidísimos abogados, conocidos como el ‘Dream Team’, liderados por Robert Shapiro y Johnnie Cochran, de origen afroamericano y conocido por ser defensor de víctimas de la brutalidad policial, además de F. Lee Bailey, Alan Dershowitz, Carl E. Douglas, Shawn Holley, además de Robert Kardashian, padre de las estrellas del reality show e intimo amigo de “The Juice”.

Marcia Clark, fiscal asignada al caso, creía tenerlo ganado por lo contundente de las pruebas en contra de O.J, pues las muestras de sangre recogidas en la escena del crimen coincidían con la de él.

No obstante, Johnnie Cochran logró convencer al jurado de que las muestras de sangre habían sido contaminadas por malos manejos de los técnicos del laboratorio y de la policía que acudió la noche del asesinato al domicilio de Nicole en Brentwood.

Alrededor de 550 pruebas fueron presentadas por la fiscalía, entre exámenes de ADN, mechones de cabello, muestras de sangre, los famosos guantes encontrados en las casas de Brown y Simpson, así como los antecedentes de violencia intrafamiliar de O.J.

Pero el ‘Dream Team’ de abogados defensores alegaban que Fuhrman, policía con antecedentes de racismo, había sido quien fabricó las pruebas: él habría tomado los guantes del lugar de los hechos, y dejó una en la casa del ganador del Trofeo Heisman para hacerlo ver como el culpable, por el simple hecho de ser afroamericano.

Cabe mencionar que esto ocurrió en una época difícil en cuanto a los temas raciales, luego de los disturbios ocurridos en Los Ángeles en 1992, luego de que un jurado compuesto en su mayoría por personas blancas absolvió a cuatro agentes de policía captados en grabaciones golpeando brutalmente a un taxista negro de nombre Rodney King.

Después de un juicio que duró alrededor de un año, la lectura del veredicto, que fue trasmitida por televisión, fue vista por más de 150 millones de espectadores, y en ella se declaró a Orenthal James Simpson no culpable de asesinato en ambos cargos, luego de tres horas de deliberaciones de un jurado compuesto por un hombre y ocho mujeres afroamericanas negro, un hispano y dos mujeres blancas.

Sin embargo, las familias Brown y Goldman presentaron una demanda civil contra O.J., donde el jurado lo declaró culpable de las dos muertes el 4 de febrero de 1997. Se le fijó una multa de 33.5 millones de dólares a las familias por daños compensatorios y punitivos, pero solo recibieron una mínima porción de esa suma.

Simpson al momento de darse a conocer que fue absuelto por los cargos de asesinato.

LA VIDA DESPUÉS DEL CRIMEN

En 2008, Simpson fue condenado a 33 años de cárcel tras participar en un secuestro y robo a mano armada en Las Vegas, pero tras cumplir una condena de 9 años, se le otorgó libertad condicional en octubre de 2017.

Desde entonces ha permanecido alejado de la vida pública, actualmente vive en Las Vegas y asegura no querer recordar lo que el llama “el peor día de su vida”, la noche en la que Nicole fue asesinada. Él insiste en su inocencia.

No queremos revivir el peor día de nuestras vidas”, expresó. “Mi familia y yo hemos dado vuelta la página y entrado en lo que llamamos una ‘zona sin cosas negativas’. Nos enfocamos en lo positivo”, expresó en junio de 2019 para AP.

Culpable o no, la caída estrella de la NFL, lejos de los reflectores y vítores, se encuentra viviendo con la conciencia tranquila, o al menos eso es lo que intenta trasmitir.

Esta nota incluye información de: El Mundo y CNN

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