A sus 16 años, Brando Ávila tiene el nivel necesario para ser maestro de Capoeira
Como un estilo de vida, la capoeira se ha vuelto objeto de muchas atenciones en nuestra localidad, y para el joven de 16 años de edad Brando Ávila Miranda, llegó por casualidad para convertirse en su destino.
La capoeira es un arte marcial afro brasileño que combina facetas de danza, música y acrobacias, y Brando llegó a ella hace cinco años por un agradable accidente, él buscaba bailar hip hop.
“He cambiado mucho en estos años gracias a la capoeira, yo ahorita lo veo como una oportunidad de trabajo que muchos pueden tener si se tiene la disciplina, hemos pasado mucho todos juntos”, compartió.
La escuela de capoeira y ritmos brasileños Cangaço Cdo surgió desde el 2012 formada por Carolina González Silva, con más de 15 años de experiencia y que es parte de la Asociación Capoeira Grupo Cordão de Ouro, y quien además es maestra de Ávila Miranda.
Desde los 11 años, Brando se enamoró de este deporte y se involucró cada vez más, sin pensar que cinco años después él sería graduado y estaría en la posición de enseñar.
“Es un proceso muy largo, pero muy gratificante al final, son muchos niveles, yo ahorita no estoy en posición de dar clases por mí mismo, pero ya estoy como en un lugar donde mi maestra me puede dar ciertas libertades como probar mis habilidades y darme material para ser un maestro más adelante”, compartió.
Este ejercicio afrobrasileño tiene su origen en Brasil, donde era utilizado por los esclavos para intentar distraer a los patrones, los cuales pensaban que estaban bailando pero en realidad practicaban para revelarse contra ellos.
La “roda” de capoeira que es un círculo de personas haciendo capoeira fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco el 26 de noviembre de 2014, y el joven profesor dijo sentirse orgulloso de aprender por medio de esta práctica.
“Es mucha cultura que uno no tiene por sí solo, que le vas agarrando y te das cuenta y dices ‘ah, órale’, hay más cosas de las que uno ve normalmente, te expande totalmente el saber que hay otra gente con otro tipo de pensamiento diferente ti”, expresó.
Ante la falta de información que hay respecto a esta disciplina, usualmente las personas creen que es un baile, pero Brando afirmó que va más allá e incluso ha habido ocasiones en las que llegan quejas ante los golpes que puedan presentarse dentro del aula.
“En realidad no es una danza, que se utilice música no significa que sea una danza, son patadas, son golpes, uno está expuesto siempre, sí hemos tenido problemas con alumnos, que nos dicen ‘no pues es que no se pegaban’, pero no estaban bien informados porque es un riesgo que todos van a tener siempre en las clases”, explicó.
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