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Columnas Jaque Mate

Virus y expertos

Donald Trump pasó de negar la gravedad de la pandemia, y señalar que hay más muertos por la influenza estacional (lo cual es cierto), a referirse al “virus chino” y al “virus extranjero”.

Por Sergio Sarmiento

Donald Trump pasó de negar la gravedad de la pandemia, y señalar que hay más muertos por la influenza estacional (lo cual es cierto), a referirse al “virus chino” y al “virus extranjero”. Hoy se ha dado cuenta de que su imagen política sufrió por esa aparente indiferencia y ha decretado un estado de emergencia. De esa decisión han surgido muchas ocurrencias.

Ayer tuiteó: “Estamos haciendo Monitoreos Médicos muy precisos en nuestros aeropuertos. Perdonen ustedes las interrupciones y demoras, lo estamos haciendo tan rápidamente como podemos, pero es importante que seamos vigilantes y cuidadosos. Lo debemos hacer bien. La seguridad es primero”. 

Los especialistas, sin embargo, no recomiendan estos monitoreos. La revista Science señalaba el 13 de marzo que “el monitoreo en los aeropuertos es en buena medida inútil”. “Tanto las investigaciones como la experiencia reciente muestran que monitorear a los pasajeros que parten o arriban probablemente hará muy poco para reducir la difusión del virus. Es extraordinariamente raro que quienes llevan a cabo los monitoreos intercepten a los viajeros infectados”. 

La política, sin embargo, suele prevalecer sobre la salud. Aunque la Organización Mundial de la Salud ha señalado que “restringir el movimiento de la gente y las mercancías durante urgencias de salud pública no es eficaz en la mayor parte de las ocasiones y puede distraer recursos de otras intervenciones”, Trump ha concentrado sus esfuerzos en detener los ingresos de personas, aunque solamente de extranjeros, como si un estadounidense tuviese menos posibilidades de estar infectado. 

La posición del Gobierno mexicano, articulada por el subsecretario Hugo López-Gatell, parece más sensata y basada en información científica. México está todavía en fase 1 de la epidemia, aunque claramente estamos en camino a la 2. Seguramente tenemos muchos contagios no detectados. Aun así, hay que tener cuidado antes de cada decisión de restringir movimientos o actividades económicas. El periodo de aislamiento en fases posteriores puede ser de varias semanas. Si se empieza demasiado pronto, el desgaste y los daños económicos se multiplicarán. 

La ignorancia hace mucho daño. Ciertas reglas de higiene personal y distancia física deben aplicarse ya. Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón es la acción más eficaz para reducir el contagio. Evitar saludos de mano o de beso, y mantener una distancia de un metro con otras personas, son también importantes. Pero el propio presidente López Obrador debilita el mensaje por su propensión de dar abrazos y besos, particularmente a niñas. 

Los gobiernos del mundo están tomando medidas muy distintas para impedir la difusión del Covid-19. China dio el ejemplo con acciones autoritarias de aislamiento que han sido imitadas por Italia y España. Los Países Bajos, en cambio, han asumido una actitud más relajada. Han cancelado reuniones de más de 100 personas y han pedido a universidades y empresas que promuevan el trabajo a distancia, pero no han prohibido los traslados ni han cerrado las tiendas o las escuelas primarias, medias o vocacionales. “Cerrar las escuelas -señala un comunicado del Gobierno- tendría un impacto enorme en la sociedad sin necesariamente contribuir de manera significativa a reducir la difusión del coronavirus”. 

En México, en cambio, sí se están cerrando las escuelas. En un tema como la reacción a una pandemia, incluso los especialistas pueden pensar diferente. 

El golpe

Trump festejó “la mayor alza bursátil en la historia bursátil”. López Obrador dijo a los banqueros en Acapulco: “Hay condiciones inmejorables para crecer”. La verdad es que el mayor golpe del Covid-19 probablemente no vendrá del coronavirus sino de un desplome económico.

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