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Columnas Jaque Mate

Violar derechos

En China y en la India hemos visto imágenes de cómo la fuerza pública golpea con palos a quienes se encuentran en las calles. En México no debemos permitirlo. 

Por Sergio Sarmiento

Usar la fuerza pública no para proteger a los gobernados sino para violar su derecho al libre tránsito o al trabajo es inaceptable. Lo han hecho siempre los dictadores, pero en los tiempos del nuevo coronavirus muchos presuntos demócratas se han vuelto autoritarios. Dicen, como los tiranos, que ellos sí pueden restringir las libertades porque ellos sí saben lo que le conviene a la gente. 

Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco por Movimiento Ciudadano, decretó que a partir de ayer “las medidas de aislamiento social tendrán carácter obligatorio. Quien no las cumpla será sancionado y la fuerza pública tendrá la encomienda de hacerlas cumplir”. Silvano Aureoles, gobernador perredista de Michoacán, anunció multas o reclusión en centros de aislamiento a quienes salgan a la calle sin “causa justificada”. La gobernadora priista de Sonora, Claudia Pavlovich, ha decretado también un confinamiento obligatorio. 

Estas medidas autoritarias generan respaldo político de algunos grupos, que tienen miedo a la pandemia e ingresos o recursos suficientes para mantenerse encerrados. Por eso las decretan los políticos. Estas acciones, sin embargo, violan los derechos que consagra la Constitución. 

La propia carta magna otorga al Presidente, previa aprobación del Congreso, la facultad de “restringir o suspender en todo el País o en lugar determinado el ejercicio de los derechos y las garantías que fuesen obstáculo para hacer frente, rápida y fácilmente”, a un “grave peligro o conflicto”. Sin embargo, el presidente López Obrador se ha negado a restringir las garantías individuales. Este es, a mi juicio, su mayor acierto en esta crisis provocada por la pandemia. 

No hay, por otra parte, ninguna indicación de que el confinamiento obligatorio, con su implícita violación a los derechos individuales, sea realmente más eficaz para combatir la pandemia que las medidas sanitarias que respetan las libertades individuales. Italia fue el primer país europeo en imponer un confinamiento obligatorio, el 11 de marzo, y España le siguió el 13 de marzo. A pesar de eso, Italia tenía hasta ayer 24 mil 114 muertes y España 20 mil 852, mientras que Suecia, que se ha negado a imponer un confinamiento obligatorio, precisamente porque lo considera violatorio de los derechos individuales, registraba mil 580 muertes (Coronavirus Resource Center, Johns Hopkins University). 

Todavía desconocemos mucho del nuevo coronavirus, en tanto que los propios especialistas difieren sobre las estrategias que hay que seguir para combatirlo. La mayoría de las autoridades sanitarias del mundo desaconsejaban hasta hace poco, por ejemplo, el uso de mascarillas para las personas comunes y corrientes, pero hoy ya las recomiendan para todos, aunque el Gobierno federal de México y la Organización Mundial de la Salud mantienen su rechazo. 

En medio de estas dudas, los gobiernos deben abstenerse de violar los derechos individuales. Es correcto que promuevan medidas sanitarias, como el aislamiento o el uso de mascarillas, pero utilizar la fuerza pública contra la población que sólo busca sobrevivir es intolerable en una sociedad democrática. En China y en la India hemos visto imágenes de cómo la fuerza pública golpea con palos a quienes se encuentran en las calles. En México no debemos permitirlo. 

Precio negativo

Por primera vez el precio del petróleo WTI tuvo ayer niveles negativos. Esto se debió a ventas inusitadas de Arabia Saudita, falta de almacenamiento y el vencimiento hoy de los contratos de mayo. Los de junio, sin embargo, todavía tienen precios positivos, por lo que hoy subirá el precio. La presión sobre el mercado, sin embargo, es real. 

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