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Columnas Y sin embargo

¿Tomas agua de la llave o de garrafón?

De acuerdo a el libro de María Elena Vega, titulado ¿Agua segura?, que acaba de ser publicado en El Colegio de Sonora, los hermosillenses toman agua mucho más cara de garrafón o de botellitas debido a su falta de confianza en el agua de la llave.

Por Nicolás Pineda

Una de las transformaciones que los hermosillenses hemos vivido en los últimos 30 años es la de dejar de tomar agua de la llave y comenzar a consumir agua de garrafón, o peor aún, agua en botellitas. La cuestión es que el agua de la llave, a razón de 20.21 pesos por metro cúbico (mil litros) en tarifa doméstica incluyendo el pago de drenaje y saneamiento, le sale 2 centavos el litro; mientras que el agua de garrafón de 20 litros a 14 pesos le sale a 70 centavos el litro y la de botellitas, compradas al menudeo en tiendas de conveniencia, le cuesta aproximadamente 10 pesos el litro. ¿Qué razón tan poderosa hace que usted pague 10 pesos o 70 centavos por algo que tiene disponible a 2 centavos?

CAV DESCANSO:

Problema de percepción e información

De acuerdo a el libro de María Elena Vega, titulado ¿Agua segura?, que acaba de ser publicado en El Colegio de Sonora, los hermosillenses toman agua mucho más cara de garrafón o de botellitas debido a su falta de confianza en el agua de la llave.

Se trata de un problema de percepción que se ha ido acumulando por tres sucesos.

Uno fue cuando en los años noventa el agua del Norte de la ciudad contenía flúor que hacía que los dientes de los niños se mancharan. Supuestamente este problema fue corregido hace mucho.

Otro suceso fueron los tandeos que se dieron hace más de 10 años. Estos tandeos eran muy dañinos para la tubería y podían hacer que absorbiera agua contaminada del exterior y a veces salía sucia. Sin embargo, hace años que ya no hay tandeos.

Un tercer suceso es el derramamiento tóxico de la presa de jales de Cananea sobre el río Sonora que se dio en 2014 y que puede haber llegado hasta la presa El Molinito. Supuestamente, el agua que se suministra actualmente a la ciudad no está contaminada porque proviene de otras fuentes (pozos y acueducto) y porque del Molinito sólo se extrae la capa superior del agua de la presa.

Por otra parte, el organismo Agua de Hermosillo tiene un laboratorio en el que se analiza el agua que se suministra a la ciudad y afirma que el agua de la llave puede ser consumida sin ningún riesgo. De hecho, según el libro, 12% de los hermosillenses continúa consumiendo agua de la llave sin que reporte ningún problema.

Parece ser entonces que, en el fondo, se trata de un problema de falta de información. El organismo Agua de Hermosillo no hace público ni anuncia con contundencia que el agua de la llave es apta para el consumo humano. Últimamente, a raíz de esta investigación, ha publicado en su página un cuadro del análisis químico biológico del agua que no es inteligible para la mayoría; pero no ha hecho nunca ninguna campaña para que los usuarios consuman el agua de la llave.

Por otra parte, está también el Laboratorio Estatal de Salud Pública que se supone que realiza rutinariamente análisis del agua de la llave de la ciudad. Sin embargo, este laboratorio maneja su información como secreta y nunca publica el resultado de sus análisis. Esto me parece un completo sinsentido. ¿Qué están esperando para hacerlo?

CAB DESCANSO:

El mercado de agua purificada

Por otra parte, tenemos un floreciente mercado y negocios de agua purificada y de venta de botellitas. El mercado ha crecido de 25 expendios a más de 350 lugares de venta de agua purificada en los últimos 20 años.

Además, cada vez avanza más el mercado de botellitas de agua. Parece ser que las grandes empresas refresqueras están modificando su producto hacia las botellas de agua. Hay incluso comerciales con artistas que recomiendan su consumo.

Pero es cierto que se trata de una tendencia global. Tanto en Europa como en EUA continúa predominando el consumo de agua de la llave y el consumo de agua embotellada se mantiene como algo elitista. En México, sin embargo, cada vez más los sectores de menores ingresos sienten que tienen que invertir sus escasos ingresos en la compra de garrafones de agua. Considero que debería revertirse esta tendencia.

Para mayor información, les recomiendo la adquisición del libro en El Colegio de Sonora.

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