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Sobre los actos anticipados de campaña

A los ciudadanos nos tratan como si fuéramos unos idiotas.

Por Leo Zuckermann

Tiene razón el senador morenista Ricardo Monreal. Lo que vimos el domingo en Toluca fue un clarísimo acto anticipado de campaña de Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Adán Augusto López Hernández.

Monreal, quien fue excluido de este evento, dijo: “Vi ayer camiones, espectaculares, letreros, playeras, todo un operativo que nadie puede negar que sean actos anticipados de campaña. Pero en todo caso yo no califico eso; eso, en el caso de que haya una denuncia, lo califica el INE y luego el Tribunal, yo no”.

También afirmó que él no hará las denuncias correspondientes porque quiere llevar la fiesta en paz con sus correligionarios. Pero el PAN ya avisó que lo hará.

El caso irá al Instituto Nacional Electoral (INE) y luego a la última instancia, es decir, al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (Tepjf).

Si los consejeros y magistrados tienen el mismo sentido común que Monreal, y la inmensa mayoría de los ciudadanos quienes atestiguamos un acto adelantado de campaña, tendrán que sancionar al partido y a las respectivas “corcholatas” de AMLO.

Les va a importar un comino. Seguramente pagarán una multa con los recursos de sus prerrogativas, que en realidad son dinero de los contribuyentes. Y luego, no pasará nada.

Es decir, la ley en México no es sólo estúpida sino inaplicable. Es estúpida porque, como he venido diciendo desde que comenzó la sobre regulación electoral en la reforma de 2007, pretende que los políticos no hagan… política.

Efectivamente, los genios que hicieron las reglas, es decir, los propios partidos, ordenaron un esquema donde los políticos no pueden expresar sus intenciones de lanzarse a un puesto de elección popular hasta que se abra el plazo de las campañas. Antes tienen que quedarse calladitos Una tontería.

Claro que, desde el día uno, los políticos se inventaron todo tipo de simulaciones para darle la vuelta a la ley. No hay mítines, sino “asambleas informativas”. No hay candidatos, sino “encargados de la organización electoral del partido en esa demarcación”.

A los ciudadanos nos tratan como si fuéramos unos idiotas. “Mire, yo sí aspiro como todo buen mexicano, pero en su momento lo diré, mientras tanto aquí estoy para darme a conocer y seguiré recorriendo el País a fin de identificar los problemas de la gente”. Ajá. Y después los adversarios, que hacen exactamente lo mismo, demandan ante el INE y el Tepjf por actos anticipados de campaña.

Tan sólo en Oaxaca, en la pasada elección de Gobernador, se presentaron 219 procedimientos sancionadores relacionados con este delito. Ridículo.

La ley es también inaplicable porque las autoridades están atadas de manos de lo que pueden hacer. Las multas le duelen a los partidos, pero igual las pagan con dinero del contribuyente.

Los ganadores que llegan al poder lo hacen gustosos. Si “París bien vale una misa”, el puesto de elección popular bien vale una multa por actos anticipados de campaña. La ley electoral establece amonestaciones y multas a partidos y candidatos, pero también habla de posible suspensión o cancelación de registro de partidos y la pérdida del derecho a ser registrado como candidato o la cancelación del mismo.

Yo quiero ver que el INE o el Tepjf se atreva a quitarle el registro a Morena o cancelar el derecho a inscribirse como candidato presidencial a Sheinbaum, Ebrard o López Hernández. Es una amenaza nada creíble. Por eso se saltan las trancas sin recato alguno.

El abogado Javier Tejado nos informa que el Tepjf, frustrado porque no pasa nada si los políticos violan la ley, amplió las categorías de personas que no cumplen con un “modo honesto de vivir” y que, por tanto, no pueden ser candidatos a un puesto de elección popular.

Dice el editorialista de El Universal que ahora habrá un “catálogo de violadores sistemáticos de la norma electoral” y “quienes estén en ese listado no podrán contender en 2024 para ser diputados, senadores, alcaldes, gobernadores o Presidente de la República”.

Tejado lo caracteriza como una “una bazuca para desaparecer candidatos”. Yo creo que es más bien un arma nuclear que, como tal, difícilmente se utilizará. A lo mejor se atreven a usarla en contra de un aspirante a diputado o senador, pero apuesto, doble contra sencillo, que nunca con uno presidencial.

Por tanto, siendo la norma estúpida e inaplicable, lo que procedería es derogarla de una vez por todas.

Desgraciadamente, mientras tanto, los políticos seguirán violando la ley infraganti y con toda impunidad dando un muy bonito ejemplo a la ciudadanía

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