No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Dueñez*empresaria

Regreso a casa

Pero la ilusión de estar juntos puede más que todo miedo. Ambos sentimos que es donde nos toca estar.

Por Carlos Dumois

¿Quiénes podrán regresar?

Hoy estoy por fin regresando a casa. Mi esposa y yo hemos estado sin vernos casi cinco meses. La pandemia ha impedido que estemos juntos. Ella en Colombia, yo en Guadalajara, confinados, pero con gran esperanza.

Viajar a Miami en estos días no podría ser más peligroso. En Florida ya se presentan más casos de contagio diarios que en todo México. En los Estados Unidos hay más muertes por Covid-19 que en toda America Latina.

Pero la ilusión de estar juntos puede más que todo miedo. Ambos sentimos que es donde nos toca estar. 

Después de leer las declaraciones de Agustín Coppel Luken de esta semana, he tenido que reflexionar. Uno de sus planteamientos critica las políticas de los gobiernos de muchos países del mundo respecto al confinamiento obligatorio. Afirma que es inhumano prohibir a la gente salir a trabajar.

La verdad es que en Latinoamérica, como otras regiones del mundo, la mayor parte de la población vive al día. Esto quiere decir que solamente comen con lo que ganan cada día.

El sufrimiento de esos millones de personas, de esos millones de familias, no lo comprendemos fácilmente. Las carencias que están pasando son dolorosas. Yo he estado solo casi cinco meses, pero he estado en la comodidad de una casa, disponiendo de agua caliente, una cómoda cama, aire acondicionado, alimento sobrado.

Estas familias probablemente han estado apenas sobreviviendo, pasando apuros, y con la zozobra de no saber qué comerán al día siguiente.

Siempre he pregonado que es mejor enseñar a pescar que donar comida. Pero ahora las cosas son distintas. Durante la pandemia no hay trabajo para esos millones que poco tienen.

Últimamente hemos estado apoyando un proyecto de biotecnología en México. Una empresa que ha desarrollado una fórmula que hará mucho bien a la humanidad. El emprendedor de esta compañía no ha dejado de donar alimento a cientos de personas en las comunidades que le rodean, a pesar de que a veces su liquidez es raquítica.

Ahora sí que falta hacer estas obras. No podemos dejar solos a quienes no tienen ni trabajo ni comida. Tenemos que ser solidarios.

Me siento afortunado de poder encontrarme hoy de nuevo con mi esposa. Hemos sido bendecidos con mucho más trabajo que antes durante esta crisis. Hoy se termina mi confinamiento solitario. Pero hoy quiero hacer un llamado a mis colaboradores, a mis aliados, a mis clientes empresarios, a todas la comunidades empresariales.

No podemos dejarlos solos. No sobrevivirán muchos si no los apoyamos los que podemos hacerlo. No saldrán adelante.

Es momento de ser creativos, de ser innovadores. ¿Cómo podremos llegar a muchos? ¿Cómo podremos tenderles una mano mientras pasa esta pandemia?

No podemos pensar que no es nuestro problema. No se vale pensar que eso le toca al Gobierno.

Hoy regresamos a casa mi esposa y yo. ¡Qué alegría! Pero toda esa población que no ha podido trabajar durante meses, ¿cuándo regresará a trabajar?

Faltan no sé cuántos meses para la situación se estabilice. La destrucción de actividades económicas tardará mucho tiempo en recuperarse. Miles y miles de empresas han desaparecido y no volverán. Tenemos que actuar de alguna forma.

Quiero hacer una propuesta concreta. Así como siempre buscamos motivar a los empresarios a emprender proyectos innovadores en sus negocios, ahora queremos entusiasmarlos para emprender proyectos sociales de emergencia.

Traten esos proyectos sociales de emergencia como los prioritarios en su organización. Involucren a sus colaboradores, creen alianzas estratégicas, busquen talento capaz de sacarlos adelante, hagan planes de puesta en marcha bien enfocados. Todo como lo hacen para los proyectos rentables. Ahora toca medir la rentabilidad en términos de valor social.

Las oportunidades para ayudar están por todos lados. No necesitamos hacer sofisticados estudios de mercado. No batallarán para encontrar “mercados fértiles”. Apliquen el mismo espíritu emprendedor que utilizan para crecer sus negocios. Los más débiles se lo merecen. No podemos dejarlos solos.

Ayudémosles a regresar.

Carlos A. Dumois es presidente y consultor de Cedem.

*“Dueñez®”es una marca registrada por Carlos A. Dumois.

c_dumois@cedem.com.mx

Comentarios