No te pierdas las últimas noticias

Suscríbete a las notificaciones y enterate de todo

Columnas Vía libre

¡Quiénes nos gobernaban!

La declaración de Lozoya constituye un parteaguas en la vida nacional. Acusó a los de mero arriba del sexenio pasado; tiene que probar sus dichos porque en la justicia mexicana quien acusa tiene la carga de la prueba.

Meses después de la toma de posesión de Cuauhtémoc Cárdenas como jefe de Gobierno del DF, apareció una barda con la leyenda “Que vuelvan los corruptos, que se vayan los pen…”. Supongo que quien ordenó pintarla pertenecía a la clase política desplazada y damnificada de la capital mexicana. Algunos, que ya se cuentan por cientos, de los afectados por el triunfo de AMLO seguramente estarían dispuestos a financiar no una sino kilómetros de bardas con leyendas parecidas. Aunque si les queda un poco de pudor no lo harán, habida cuenta del muladar en que convirtieron la función pública en las anteriores administraciones federales. Revisemos algunas notas.

La declaración de Lozoya constituye un parteaguas en la vida nacional. Acusó a los de mero arriba del sexenio pasado; tiene que probar sus dichos porque en la justicia mexicana quien acusa tiene la carga de la prueba. De entre quienes ya no hay más arriba, nada menos que el ex presidente Peña Nieto y uno de sus vicepresidentes (como se le decía en el entorno peñista), Luis Videgaray. El otro “vicepresidente” Miguel Ángel Osorio Chong, también trae, por otros motivos, problemas con la justicia. Se podría deducir fácilmente que, si estos “machuchones” estaban inmiscuidos en desaseos, también lo estaba, por acción o por omisión, una buena parte de la alta burocracia federal. Con tales antecedentes, podría sostenerse que el peñismo convirtió al Estado mexicano en un Estado corrupto.

Mientras tanto, en una Corte federal de Estados Unidos continúa el proceso contra García Luna, el poderoso ex secretario de Seguridad durante el sexenio de Felipe Calderón. Se le acusa de asociación con el crimen organizado, de haber recibido cuantiosos recursos a cambio de protección e impunidad en el trasiego de drogas. Junto con él están también indiciados otros altos funcionarios de la Policía Federal como Gabriel Palomino y Pequeño García. El juicio que se sigue da para sospechar que la declaración de guerra contra la inseguridad hecha por Calderón fue pura simulación y lo que realmente ocurrió fue el encubrimiento de los cárteles mexicanos. Como ha dicho el Presidente, la administración de Felipe Calderón convirtió al Estado mexicano en un narcoestado; es una definición que puede parecer exagerada, aunque revela el grado de podredumbre alcanzado por quienes debieron haber cumplido su responsabilidad como celosos guardianes de la paz social y ejemplo de solvencia moral y ética.

La pregunta inevitable que nos hacemos a estas alturas es ¿en manos de quién han estado las riendas de la República? queda claro que, al menos las dos administraciones federales anteriores, cargan graves pasivos a la hora de rendir cuentas sobre la forma como hicieron frente a los grandes problemas nacionales. Han dejado al País en estado de coma y muy a duras penas, sólo con el tiempo y buenos gobiernos, se podrá corregir. Hoy los mexicanos sufrimos la negligencia y ausencia de ética que tuvieron los mandatarios referidos arriba. Otro país sería México si hubieran sido honestos, comprometidos y responsables con el bienestar de la sociedad. Aunque a veces resulte chocante, es correcta la apreciación que se recalca en los “memes” en el sentido de que México es rico en recursos naturales, en recursos humanos, tiene una envidiable ubicación geográfica y otros factores a favor que serían suficientes para convertir a cualquier País en una poderosa Nación.

CAB DESCANSO:

Estados Unidos en vísperas de la jornada electoral

Biden seleccionó al inicio de esta semana a su compañera de fórmula: Kamala Harris. La mancuerna demócrata presenta una clara ventaja en la mayoría de las encuestas, aunque no deberían confiarse; sólo recuérdese lo que pasó hace cuatro años. Es interesante el caso de Arizona, que en 2016 apoyó a Trump y hoy se está inclinando de manera clara por Biden. Es posible que este viraje se explique por los cambios raciales que registra el país vecino, especialmente en los estados fronterizos con México donde los hispanos adquieren cada vez más importancia. Hay que estar atentos al proceso que se vive en Estados Unidos, que como bien sabemos nos impacta significativamente.

Álvaro Bracamonte Sierra. Doctor en Economía. Profesor-investigador de El Colegio de Sonora.

Comentarios