Columnas Análisis in frontera

Que ni AMLO ni Trump nos separen

Es difícil describir cuál es la situación actual de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Definitivamente han sido días extraños.

Por Ana María Salazar

Es difícil describir cuál es la situación actual de la relación bilateral entre México y Estados Unidos. Definitivamente han sido días extraños. Pero como me han comentado diplomáticos extranjeros, ven una relación siempre rara, conflictiva, con marcadas diferencias de intereses fundamentales entre cada país.

Otra forma de entender la relación México-Estados Unidos lo describe el título del libro de Alan Riding, Vecinos Distantes, que se publicó hace 35 años.

Hay años buenos, muy buenos.

Hay años malos, pero muy malos.

A pesar de la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, La Guerra Sucia, la Globalización, ambos pueblos encontraron mecanismos para llevarla en paz y prosperar, a pesar de los gobernantes en turno.

Esta relación es como un matrimonio.

Hay años buenos, muy buenos.

Hay años malos, pero muy malos.

Pero sin posibilidades de divorcio.

Tal es la necesidad de tener mecanismos cooperación, que aun teniendo uno de los presidentes de Estados Unidos más antimexicano, y probablemente más odiado en México, además de un cambio de Gobierno en México (ahora a la izquierda), que a todas luces parecería que resultaría en un incremento de las fricciones con EU, siguen las conversaciones, siguen las negociaciones, sigue la necesidad de ver hacia el futuro.

Veamos lo que sucedió en las últimas dos semanas. En medio de una guerra comercial con China, el presidente Donald Trump anunció que eliminaría los aranceles en contra de aluminio y acero mexicano y canadiense. Parecería que los aranceles que habrían impuesto los dos socios comerciales en contra de productos estadounidenses, empujaron a los políticos republicanos afines al sector agrícola a ver que era imposible iniciar el debate para la aprobación del nuevo acuerdo comercial, el T-MEC, si continuaban vigentes los aranceles en contra de México y Canadá.

Los tres gobiernos están conscientes de que la mayoría demócrata no quiere aprobar el “popular acuerdo Usmca” (así lo llamó Trump), algunos por razones políticas y otros por razones ideológicas.

¡Zaz! En la carta que envió, este martes, a los legisladores de la oposición de la Cámara Baja, explica que antes de votar el anteproyecto de ley para financiar programas de infraestructura (muy importante porque proporciona recursos para los estados), primero tendría que aprobarse el T-MEC.

O sea, que ya hay una legislación, importante en cuestiones electorales para los demócratas, que sería rehén del T-MEC. ¡Órale!

Esto sucede horas después de que Trump envió uno de sus tuits arremetiendo y amenazando en contra de la propuesta presentada por el presidente Andrés Manuel López Obrador, de un “Programa de Desarrollo para México y los países de Centroamérica”, con el propósito de dar una atención de fondo, estructural y humana al fenómeno migratorio. El Plan de Desarrollo Integral para el Sur de México, Honduras, El Salvador y Guatemala comprende proyectos fundamentales para impulsar a la región y prevenir las causas que generan el desempleo y la violencia, que posteriormente derivan en migración.

Este plan es la prioridad de AMLO ante el tema de la pobreza en el Sur del País. Y requiere de la cooperación del Gobierno de Estados Unidos, en cuestión de recursos y promoción de inversiones. AMLO no quiere la Iniciativa Mérida ni los recursos que conllevan. Quiere que sea prioridad su Programa de Desarrollo para el Sur de la Nación y países centroamericanos.

En su tuit, Trump acusa a México y los países centroamericanos de permitir que migrantes crucen por sus países para llegar a Estados Unidos, y que sean los contribuyentes estadounidenses los que paguen el “costo “de esta inmigración ilegal, y amenazó con una respuesta ante la propuesta de AMLO.

Y claro, todas estas decisiones y mensajes están vinculados a las elecciones de 2020 y la necesidad de Trump de demostrar avances en controlar el tema migratorio y en la aprobación del T-MEC.

También esta semana, como señal de extraordinaria cooperación entre ambos países para combatir funcionarios corruptos, la subsecretaria del Tesoro, Sigal P. Mandelker, en una conferencia de prensa en Palacio, junto con el titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, anunciaron que se congelarían bienes y cuentas de un magistrado y de un ex Gobernador, además de sus familiares, por corrupción y vínculos con el crimen organizado.

Todo esto en menos de dos semanas.

En la “Era de Trump” y en la “Era de AMLO” hay días buenos y hay días malos.

Estas dos semanas han sido días confusos.

Comentarios