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Columnas Jaque Mate

Primero los pobres

El abasto en las zonas prósperas de la Ciudad de México se mantiene a niveles razonables. Ha habido escasez temporal de algunos productos, como el huevo, que han tenido una fuerte demanda, pero buscando un poco ha sido posible encontrarlos.

Por Sergio Sarmiento

"Si un confinamiento impide a millones de trabajadores ganar un ingreso, el hambre en alguna escala no puede estar muy lejos". 
Amartya Sen
    


El abasto en las zonas prósperas de la Ciudad de México se mantiene a niveles razonables. Ha habido escasez temporal de algunos productos, como el huevo, que han tenido una fuerte demanda, pero buscando un poco ha sido posible encontrarlos. La situación es mucho más complicada en las zonas más pobres. 


En Valle de Chalco Solidaridad, me dice una mujer que vive ahí, el desabasto ya es muy fuerte. Hace una semana la situación todavía era normal, pero el fin de semana pasado la central de abastos de ese municipio mexiquense tenía muchos puestos cerrados y faltaban varios productos. No había azúcar, ni verduras; sí había naranja, pero costaba 50% más que la semana anterior. Tampoco había cerveza. Es cierto que ha bajado la gasolina, pero el gas LP ha subido muchísimo. 


Numerosas familias han perdido ya total o parcialmente sus ingresos. Valle de Chalco no es un lugar en que la mayoría de la gente tenga empleos formales con sueldos que el Gobierno puede ordenar se paguen completos. El cuñado de la mujer con la que hablo trabaja en una banda musical y tenía un contrato para tocar estas semanas de vacaciones en Puerto Vallarta. La oferta, sin embargo, fue cancelada por el cierre de los destinos turísticos. No hay en este momento trabajo para los músicos. 

Amartya Sen, el economista indio ganador del Premio Nobel de Economía por su trabajo para combatir la pobreza, ha señalado que en una pandemia las preocupaciones de los prósperos son distintas de las de los pobres. "Algunos, los más ricos, pueden estar preocupados solamente de no contraer la enfermedad, mientras que otros se preocupan de obtener un ingreso (que puede ser amenazado por la enfermedad, pero también por las políticas contra la enfermedad, como un confinamiento)". 


La distancia social, señala Sen en su reciente artículo "Listening as Governance", es una política adecuada para enfrentar una pandemia. "Los problemas surgen, sin embargo, del hecho que una búsqueda obsesiva de tratar de volver más lenta la propagación de la enfermedad no distingue entre distintos caminos que se pueden seguir en ese propósito, algunos de los cuales pueden traer desastre y destrucción en las vidas de millones de familias pobres, mientras que otros podrían ayudar a impedir tal sufrimiento". 


Algunos países se están empezando a dar cuenta del costo de mantener cerrada la economía. España permitió ayer la reanudación de ciertas actividades "no esenciales", no todas, pero cuando menos la industria y la construcción, a pesar de que todavía ayer se reportaron más de 500 muertes en el país. El confinamiento continúa, pero en condiciones menos severas. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha recibido fuertes críticas, pero sabe que los pobres están en una situación cada vez más desesperada. 


En México, como en la India de Sen, una gran cantidad de trabajadores, microempresarios y autoempleados no están recibiendo ingresos. El cierre de empresas y el confinamiento están teniendo consecuencias dramáticas. Los pocos ahorros de los pobres se están evaporando. El desabasto está empezando primero en sus comunidades. El hambre no está lejos. 

Por eso es tan importante que al escoger los caminos en esta crisis el Gobierno mexicano elija aquellos que ayuden a desacelerar la pandemia, porque contenerla es imposible, pero que causen el menor daño económico posible. El daño económico lo pagan primero los pobres. 

Hospitales privados
El Gobierno de López Obrador ha logrado el apoyo de los hospitales privados en la emergencia sanitaria. No ha confiscado instalaciones, sino que ha llegado a un acuerdo con los dueños para que aporten la mitad de sus camas. Es una medida sana que yo aplaudo.

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