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Eso de ser “primera dama” parece ser un negocio rentable, pero de alto riesgo, en México.

Por Martín Holguín


Eso de ser “primera dama” parece ser un negocio rentable, pero de alto riesgo, en México. Sin pedirlo, sin que su nombre aparezca en boleta electoral alguna, de repente se encuentran en el ojo del huracán. Unas, como Paloma Cordero de la Madrid y Nilda Patricia Velasco de Zedillo, transitan con calma, tratando de evitar los reflectores.

Otras, como Carmen Romano de López Portillo, buscan reflectores por su estilo protagónico en su actuar y vestir. Tuvimos a la “compañera” Esther Zuno de Echeverría y Margarita Zavala, a quienes les gustaba jugar al poder y hacer sentir que las decisiones del marido también pasaban por sus manos. Caso diferente al de Marthita Sahagún de Fox, que en algún momento se sintió más poderosa que su marido y éste llegó a decir que eran “la pareja presidencial”.

La que se acaba de ir, Angélica Rivera, pagó un precio demasiado alto. Fue de escándalo en escándalo y poco a poco descubrimos que había sido un arreglo diseñado para apoyar las aspiraciones de Enrique Peña Nieto y el regreso del PRI a Los Pinos.

Llegó como una famosa actriz a la que usaron hasta donde fue posible, al grado de exponerla en un lamentable video donde buscaban que el Presidente no fuera afectado por la ya legendaria Casa Blanca, algo que no solamente no lograron sino que fue un hecho que marcó el antes y después de un sexenio marcado por la corrupción y un Presidente con imagen de poco apto.

La semana pasada, la señora Rivera fue “despedida” oficialmente por Enrique, quien tuvo la infeliz ocurrencia de escribir un tuit donde le decía “gracias por todo”. En otras palabras, cumpliste el contrato, aquí te dejo un dinerito para que no pases apuros en lo que te queda de vida y “game over”.

Ahora le toca el turno a doña Beatriz Gutiérrez Müller de López, quien utiliza a agencias del Gobierno para que promuevan esa canción bastante malita donde hace un “feature” con Manzanero y Tania Libertad.

Resulta que doña Beatriz se dio cuenta que era peligroso manejar una cuenta de Twitter y el pasado viernes decidió decirle “bye” a la red social del pajarito. “Hace un año abrí esta cuenta con el único fin de verificar mi propia identidad con relación a más de una veintena de cuentas apócrifas. Aquí la dejo. Ánimo @TwitterSeguro @TwitterLatAm con la limpieza de #bots, ganan pero pierden”. Ese fue su supuesto mensaje final.

Es difícil entender a los “estrategas” detrás de estos casos. ¿Qué caso tenía ese raro mensaje final? Hubiera sido mejor que la señora dejara de tuitear sin aviso previo y asunto arreglado. Referente a lo de primera dama, término que no quiere le endilguen, también es algo muy simple, con que deje de aparecer en estrados, en eventos oficiales, que no se meta en temas como la ridícula carta al Rey de España y que haga su vida en casa. Podría platicar con Nilda Patricia, Paloma Cordero y Cecilia Occelli de Salinas. Ellas le dirían cómo se puede llevar ese cargo con dignidad, sin estridencias y evitando los ojos de los medios. Pero si es en serio eso de lanzarse como cantante que lo piense dos veces. ¿Acaso nos va a querer convencer de que Manzanero y Tania Libertad la hubieran pelado si su marido no fuera Presidente?

 La marcha

Un grupo llamado “Chalecos México” organizó una marcha en la que muchos ciudadanos se manifestaron de manera pacífica para posicionarse ante el presidente López Obrador. No importa tanto el número, como el hecho de que haya quienes salgan a las calles apenas a cinco meses de Gobierno.

Lo malo es que se hayan subido al movimiento personajes como Vicente Fox y Felipe Calderón. Ellos ya tuvieron su momento, su oportunidad y no llenaron las expectativas, sobre todo el primero. Pero más lamentable fue el secretario de Comunicaciones, Javier Jiménez Espriú, quien tuiteó: “Nunca pensé que todos los que están contra AMLO fueran a la macha, pero sí… ¡FUERON TODOS!”. Es un funcionario y no debe nunca demeritar algo organizado por el pueblo, así hubiera sido solo una persona levantando la voz. Lamentable el “secretario”. En otro País ya lo hubieran despedido.

El Presidente estuvo bien: “Tienen todo nuestro respeto quienes se manifestaron, son libres de hacerlo, hasta los convocaría a que continúen protestando”. Esperemos que lo haya dicho en serio. 

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