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Columnas

Personal de salud, prioridad para vacunación

No es fácil encontrar una estadística precisa que muestre un catálogo de los grados de contagio según las diferentes profesiones u oficios, pero las observaciones preliminares apuntan todas que los trabajadores de la salud están en el grupo que encabeza las listas

Por Jesús Canale

Las enfermeras, los médicos, los químicos y técnicos de laboratorio y de gabinete, los limpiadores de los hospitales y clínicas, los trabajadores sociales y de oficios similares comparten hoy especialmente el riesgo de ser inhaladores de gotículas y aerosoles exhalados por personas infectadas del virus de la Covid 19. Está igualmente muy claro que las condiciones en las que se desenvuelven las personas, tanto en sus hogares, sitios de trabajo, ambientes de diversión y medios de transporten hacen notable diferencia en relación al riesgo de contagio. En medio de todo este escenario no es tema menor considerar la contundente realidad de que quienes pasan horas diarias en ambientes densa e inevitablemente contaminados y contaminantes del virus están en un riesgo mayor, no sólo como una condición lógica sino como un hecho cabalmente verificado por la observación y medición científica. No es fácil encontrar una estadística precisa que muestre un catálogo de los grados de contagio según las diferentes profesiones u oficios, pero las observaciones preliminares apuntan todas que los trabajadores de la salud están en el grupo que encabeza las listas. En una publicación con fecha del 5 de marzo recién pasado, Amnistía Internacional ha mostrado que a nivel mundial la Covid-19 se llevó a 17 mil trabajadores de la salud durante 2020, lo que significó en promedio un fallecimiento cada media hora, pero debe recordarse que la extensión de la epidemia no fue en los primeros meses lo que llegó a ser a mediados y finales de año, y además, que no todos los países registran ni reportan las muertes por Covid de profesionales de la salud ya sea por desorden administrativo o por ocultamiento intencional, lo que supone los trágicos resultados en muchos de esos sitios.

Amnistía Internacional tiene los datos de 70 países. El país con más trabajadores de la salud muertos por Covid en 2020 es Estados Unidos, con tres mil 507 casos; luego México con tres mil 371 decesos, y en tercer lugar Brasil, con mil 131. Estos datos colocan a nuestro País con la tasa más alta de muertes de trabajadores de la salud por Covid-19 a nivel mundial.

Según la información del Gobierno de México, hasta el 1 de febrero de este año se había confirmado la muerte de tres mil 471 trabajadores de la salud por Covid, de los cuales prácticamente la mitad (47%) fueron médicos, además de 240 casos sospechosos y un total de 230 mil contagiados. Quedó de manifiesto que en algunos hospitales y clínicas los equipos de protección personal no eran los apropiados y que la cantidad de pruebas para identificar la presencia del virus no fue la recomendada internacionalmente, lo que ocasionaba el escape de oportunidades de identificación temprana para romper oportunamente las cadenas de transmisión y contagio en los centros de atención para la salud. Originalmente se pensaba que los contagios y las muertes del personal de salud sería sobre todo entre aquellos trabajadores en la “primera línea”. Resulta que la “primera línea” consideró mayormente a los que atienden a pacientes con la enfermedad ya florida y grave como para ser hospitalizados, y no se mencionaba el riesgo que la enfermera y el médico del “consultorio de la esquina” podrían correr.

El paso del tiempo nos confirmó que ese riesgo no se ocultó y que enfermó y se llevó a varios miles. Allí están los números. No puede minimizarse el riesgo de los que trabajan asistiendo a pacientes y que están diariamente y durante horas en contacto estrecho con personas que, independientemente de su diagnóstico, pueden o no estar infectados con el virus. No ha quedado claro por qué no priorizar su vacunación. (Lo de que sean trabajadores del sector público o trabajadores del sector privado no tiene nada qué ver con el virus ni con la enfermedad, ni con nada de la realidad científica del tema).

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