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Columnas CRITERIO

“Optar entre inconvenientes”

En algún momento que no puedo precisar, quizás en las semanas o meses próximos al día primero de diciembre de 2018 cuando el Presidente Electo de México asumiría constitucionalmente la Presidencia del País, dijo en los medios que “la política es optar entre inconvenientes”

Por Jesús Canale

En algún momento que no puedo precisar, quizás en las semanas o meses próximos al día primero de diciembre de 2018 cuando el Presidente Electo de México asumiría constitucionalmente la Presidencia del País, dijo en los medios que “la política es optar entre inconvenientes” y, conforme explicó el pasado lunes, sobre este principio él mismo tomó la decisión de inundar una región indígena de Tabasco que comprende varias poblaciones habitadas mayormente por familias pobres, esto a fin de evitar la inundación de Villahermosa, estrategia que se basó en cerrar una compuerta para evitar el cauce del agua hacia esa ciudad capital lo que supondría, como de hecho ocurrió, la inundación con graves daños de la mencionada zona indígena. En realidad la política no consiste meramente en la elección entre inconvenientes sino que ésta es una de las implicaciones de la política como de hecho lo es también de muchos otros oficios y profesiones e igualmente ocurre en un sinfín de situaciones del acontecer cotidiano. Ciertamente lo más cómodo es elegir entre algo conveniente y algo inconveniente pues en ese caso no resulta difícil, si se tiene buena información y buena voluntad, elegir lo correcto aunque por ignorancia o de plano por mala voluntad se puede elegir erróneamente. La elección entre inconvenientes es, lógicamente, más compleja e igualmente requiere de información, conocimiento, criterio ético y buena voluntad, y como decíamos renglones arriba, sucede a veces y de manera agobiante en una gran diversidad de oficios. Por ejemplo, en la labor del médico donde el dilema entre inconvenientes es el pan de cada día: Imaginemos la opción de correr un riesgo al someterse una persona a un estudio de experimentación consistente en la investigación de  algún medicamento nuevo con la probabilidad de que ocurran efectos adversos incluso graves, frente a la otra opción de no involucrarse en ese experimento a sabiendas de que el medicamento en cuestión era su única probabilidad de curación y de no aceptarla tendrá que pasar años enfermo; es una típica elección entre dos inconvenientes. Otras veces la decisión debe ocurrir en un escenario realmente dramático como ocurre en los operativos militares o policíacos donde existirá siempre el riesgo consabido de ocasionar lesiones a personas inocentes o ajenas al conflicto, como por ejemplo el daño involuntario o colateral que puede ocurrir al intentar liberar a personas secuestradas. No es excepcional que la información sobre un suceso trágico pueda afectar severamente la estabilidad emocional de una persona o de una comunidad pero en ocasiones hay que hacerlo por la necesidad de advertirles sobre algún peligro grave. El intenso impulso de una madre por rescatar ella misma a su hijo de algún riesgo fatal -un incendio, por ejemplo- podría suponer para ella un acto mortal y alguna persona por allí decidirá impedírselo a sabiendas que el hijo no será salvado prevaleciendo así la opción de que se salve uno y evitar que mueran ambos. Y así muchos casos ordinariamente menos dramáticos pero de presentación cotidiana. No conozco los pormenores técnicos de las alternativas que tendría el Presidente para escoger una entre ellas ni las circunstancias o intenciones más íntimas que pudieran haber rodeado el caso de la citada inundación pero ciertamente en el oficio político como en tantos otros es de ordinaria actuación decidirse por uno de entre dos o más inconvenientes y es igualmente cierto que  mientras mejor informado y asesorado esté uno pues tanto mejor (o menos peor) será el resultado. De allí la importancia técnica y ética de elegir bien a los colaboradores, saber escucharlos, pedir consejo, sacar prudencia para el discernimiento y poner siempre en la mira el bienestar ajeno, todo esto para políticos y no políticos.

JESÚS CANALE
jesus.canale@gmail.com

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