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Columnas Análisis sin fronteras

Negociando con el diablo

AMLO quiso darle clases de historia estadounidenses a Trump.

Por Ana María Salazar

Hay una regla universal para todo negociador: Entre más transparente es una negociación, más se dificulta llegar un acuerdo.

Y cuando tiene que ver con negociaciones con Donald Trump hay otras dos reglas fundamentales que todo buen gobernante tiene que respectar para sobrevivir el embate: No negociar por Twitter. No engancharse a sus Twitter-locuras.

Ante la amenaza que lanzó Donald Trump por Twitter, de imponer aranceles a todas las exportaciones de productos mexicanos a Estados Unidos, AMLO envió, horas después, una larga carta. AMLO quiso darle clases de historia estadounidenses a Trump. Aunque sí le caerían bien unas lecciones sobre el gran liderazgo ejercido por mandatarios de EU, eso no lo puede hacer un Presidente mexicano en una carta, además de pública. Imagínese que Trump respondiera, aludiendo al extraordinario liderazgo de Porfirio Díaz o Lázaro Cárdenas. AMLO cuestionó su lema de campaña, “Make America Great Again”, que lo llevó a la victoria y lo hizo presidente de Estados Unidos. También pone la posición de México ante los migrantes en blanco y negro, reduciendo su espacio de negociación tremendamente. Y luego hace referencia a los “chimuelos” y a los tuertos.

Hubiera sido mucho más eficaz que el canciller Marcelo Ebrard enviara un tuit respondiendo al amago de Trump, de que el Gobierno no negocia a tuitazos, no responde a amenazas y que se buscará el diálogo.

Pero no. AMLO sintió la necesidad de enviar la carta. Se enganchó ante la amenaza de Trump y ahora tendrá que continuar respondiendo ante futuras amenazas, ya sea por Twitter, por las conferencias de prensa, o mediante una carta.

Y ahora que está enganchado el Gobierno de México, Trump, en sus tuits y en sus comentarios públicos, incluyó el tema del narcotráfico y la inseguridad.

Siempre la correspondencia entre mandatarios que se hace pública tiene que ser corta y directa. Y no se pone sobre la mesa las posiciones de negociación. La carta (o el libro de historia) que envió esa noche el Presidente, tuvo que redactarse en menos de dos horas. Y se nota. Creo que al Presidente y su equipo se les olvida que las palabras cuentan, especialmente en el contexto histórico. Cuando se haga el recuento histórico de esta crisis entre ambos países, el presidente López Obrador será recordado, entre otras cosas, por los chimuelos y los tuertos en su redacción.

El que también será recordado será el canciller Marcelo Ebrard, que por órdenes del Presidente, o por gandalla, empezó a 'documentar' la negociación a tuitazos. “Por órdenes del Presidente viajo inmediatamente” (sin tener cita acordada en Washington). “Estoy en el aeropuerto” (se ve media cara de Ebrard y publicidad de Huawei en la imagen del tuit. Desafortunado en todos los sentidos, esa empresa esta empapada en la guerra comercial entre Estados Unidos y China, además de que el Gobierno estadounidense asegura que su tecnología es una amenaza a la seguridad nacional. En el mejor de los casos, es una vil publicidad a Huawei). Llega Ebrard a Washington sale un tuit con la imagen del equipo trabajando en la embajada. (En la imagen se ve todos los participantes tomando notas, a la antigüita, papel y pluma. ¿Nadie trabaja con computadoras?) Se ve otra imagen del canciller atorado en el tráfico, tratando de llegar a un 'Thank Tank'. El mal uso de estas palabras en un tuit resultó en la debacle de Notimex, que no sólo tradujo mal, también interpretó en una forma errónea el concepto en la nota informativa.

Notimex haciendo Patria y apoyando al canciller.

Pero fue la imagen del secretario Ebrard reuniéndose con Nancy Pelosi, en la que todos los presentes están serios, excepto el funcionario de SRE que está comiendo cacahuates desde una servilleta.

Esto no es broma. Se ve en la foto.

Moraleja: No hacer públicas las negociaciones, especialmente por Twitter.

Ahora no sólo es el tema de migración el que está en la mesa de negociación. Ahora también México tendrá que negociar y acordar sobre temas de seguridad, incluyendo el combate al crimen organizado. Ahora en la mesa de negociación se tuvieron que integrar el secretario de la Defensa y de la Marina. Interesante… ¿Por qué no enviaron al secretario de Seguridad y Protección Ciudadana? ¿No que la estrategia la dirigía un civil?

¡Gulp!

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