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Columnas Jaque Mate

Martillo comunista

No parece haber hecho Polevnsky mucha investigación. No le atinó siquiera al nombre correcto del Partido Comunista Mexicano.

Por Sergio Sarmiento

Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena, emitió un mensaje en Twitter este 24 de noviembre: “Un día como hoy en 1919, se fundó el Partido Comunista de México. Al cumplirse 100 años, conmemoramos y rendimos un justo y sentido homenaje a las mujeres y los hombres que desde sus filas lucharon por un mundo mejor”. 

No parece haber hecho Polevnsky mucha investigación. No le atinó siquiera al nombre correcto del Partido Comunista Mexicano. Tampoco se enteró de que el comunismo dejó unos 100 millones de muertos, principalmente por hambrunas provocadas por las confiscaciones de granjas privadas, asesinatos políticos y genocidio. La mayoría de las muertes se registraron en la Unión Soviética y China, pero hubo muchas también en otros países. No recordó tampoco la pérdida de las libertades individuales. A 30 años de la caída del muro de Berlín, no entendió nunca la tragedia del comunismo. 

La cabeza del actual partido de Gobierno ha expresado públicamente también su admiración por Hugo Chávez, Nicolás Maduro y Fidel Castro. Ha considerado como un ejemplo el régimen de Cuba, país en el que no se permite la postulación de candidatos a cargos de elección popular a menos de que sean miembros del Partido Comunista o aprobados por este. 

Polevsnky es, por supuesto, una comunista rica. Ella misma ha declarado: “Yo soy voluntaria, no tengo sueldo en Morena. Yo vengo de ser empresaria. Yo vendí las empresas para meter el dinero en el banco y vivir de la renta”. En 2013 se benefició de una condonación de impuestos de 16.4 millones de pesos, que ella atribuyó a un error de su contador. 

No es ella la única representante de la Cuarta Transformación en mostrar entusiasmo con el comunismo. Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión de Honor y Justicia de Morena, ha expresado su admiración por el régimen venezolano. El Partido del Trabajo y su presidente, Alberto Anaya, son entusiastas acólitos del brutal Kim Jong Un de Corea del Norte. Luciano Concheiro, subsecretario de Educación Superior de la SEP, ha declarado: “Festejar el comunismo desde nuestro País nos parece esencial en este momento, si lo que pretendemos es transformar nuestra lacerante realidad, porque hay que ir más allá de la lucha contra el modelo neoliberal y más allá de una transformación democrática del régimen político”. 

El 22 de noviembre la Secretaría de Gobernación declaró “personas ilustres” a Valentín Campa y Arnoldo Martínez Verdugo, dos fallecidos dirigentes del Partido Comunista.

Ayer los restos de Campa fueron exhumados e inhumados en la Rotonda de las Personas Ilustres. ¡Macabro homenaje! A Martínez Verdugo lo conocí y lo aprecié, pero me preocupa el mensaje de alabar al comunismo. Es como si el Gobierno estuviera rindiendo homenaje a quienes formaron parte del nacionalsocialismo. 

El comunismo y el nazismo se fundamentan en la idea de que el Estado es más importante que el individuo. Por eso mataron sistemáticamente a millones. Muchos afirman que los pecados del comunismo fueron consecuencia de malos dirigentes, como Stalin y Mao; pero el comunismo se fundamenta en la prohibición de la propiedad privada y de los actos de comercio, y para aplicar estas prohibiciones contra natura se requiere el uso de la fuerza. 

Es importante mantener viva la memoria del comunismo y del nazismo, pero no para celebrarlos, sino para recordar su violencia y para evitar caer en ellos otra vez. 
Conservadoras.

Una vez más unas manifestantes encapuchadas realizaron actos vandálicos en lo que debía haber sido una marcha pacífica para protestar por la violencia contra las mujeres. Supongo que nos dirán que eran conservadoras infiltradas en la manifestación. Con razón la gente pacífica está ya aterrada ante estas marchas. 

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