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Columnas De política y cosas peores

López Obrador vs. INE

En el caso concreto del actual asedio al Instituto debo confesar que me encuentro en un dilema

Por . Catón

"Mi marido es sifilítico" -declaró la señora en una fiesta. El señor la corrigió: "Filatélico, mujer; filatélico". Además de esa afición a coleccionar estampillas de correos el marido tenía otros entretenimientos: La carpintería, el softbol -era primera base del equipo Pelícanos, en la liga municipal de veteranos- y la lectura de obras de don José María Vargas Vila. Cierto día el señor del relato llegó a su domicilio en hora desusada y sorprendió a su esposa en situación comprometida con un lacertoso mancebo. Antes de que el hombre pudiera pronunciar palabra le dijo ella: "Tú tienes varios hobbies. Yo nada más tengo éste". Gnach y Gne eran hermanos siameses, unidos por un costado. Sucedió que Gnach conoció a una linda chica, y con ella pasó un rato deleitoso. Al día siguiente alguien les preguntó a los siameses: "¿Se divirtieron anoche?". Respondió, mohíno, Gne: "Sí y no". Doña Macalota les dijo a sus amigas: "Si mi marido llega a faltar me casaré con uno de sus hermanos". "¿Por qué?" -se extrañó una. Explicó doña Macalota: "Ya no estoy en edad de domar otra suegra". El burdo acoso que López Obrador y su partido están ejerciendo sobre el Instituto Nacional Electoral es palmaria demostración de que aún tiene vigencia el exabrupto que pronunció el ahora Presidente cuando en una de sus campañas -en otra anda ahora- mandó al diablo las instituciones. El propósito de ese hostigamiento al INE, afirman algunos observadores de la vida nacional, es desacreditar al organismo para luego apoderarse de él. Eso nos haría volver al tiempo en que el Estado hacía las elecciones y las calificaba, en vez de que eso lo hicieran los ciudadanos. En el caso concreto del actual asedio al Instituto debo confesar que me encuentro en un dilema. No sé si desear que el Trife confirme la descalificación de Félix Salgado Macedonio o que la revoque, según piensan que sucederá quienes afirman que la mayoría de los magistrados que forman ese Tribunal están entregados a los designios de AMLO y son sus servidores, por no usar un sustantivo de más peso. Si el dictamen del INE es confirmado eso favorecerá las causas de la ley, la justicia y la decencia. Eso es lo que deseo vivamente, pero me asalta el pensamiento de desear que el Tribunal favorezca a Salgado porque eso exhibiría el autoritarismo de AMLO y le restaría simpatizadores, sobre todo entre los grupos feministas, que cada vez adquieren mayor peso electoral. Por encima de la política, empero, yo pongo la ética. (Si no la pusiera yo ella misma se pondría). Espero entonces que el jayán morenista, el tal -talísimo- Salgado Macedonio, sea otra vez defenestrado, no obstante los ominosos presagios pesimistas de los que ven al Trife entregado al poder presidencial. La confirmación por parte del tribunal federal del veredicto emitido por el INE aportaría algo de dignidad a la vida política de México y pondría un poco de esperanza en mi mustio y desolado corazón. (Trompetilla al calce). Sir Galahad venció en singular combate al  terrible dragón que iba a raptar a la hermosa doncella Guinivére. Como premio por haberla salvado de un destino peor que la muerte el padre de la joven le concedió al valeroso caballero la mano de la dama. La noche de las nupcias sir Galahad se despojó de su armadura, tarea que le tomó una hora y cuarto, y luego se quitó el resto de sus vestiduras, con lo que se mostró al natural a los ojos de su desposada. Veraces historiadores de la época aseguran que el caballero estaba peor dotado por la naturaleza que Pipino el Breve.  "Bloody be! -exclamó Guinivére, decepcionada, al verlo-. De haber sabido esto mejor me habría ido con el dragón". FIN.

Catón

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