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Columnas Análisis sin fronteras

Lecciones no aprendidas del coronavirus

De hecho, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró todavía el 9 de mayo de que vivíamos el peor nivel del contagio, y que se prolongaría hasta el 20 de mayo.

Por Ana María Salazar

No sólo no vamos “de salida” de la crisis de la pandemia del Covid-19, al contrario, parece que lo peor está por venir. El subsecretario Hugo López-Gatell fue contundente en su comentario: “No piense la ciudadanía que el 1 de junio volvemos a la normalidad, a todas las actividades que veníamos realizando, no va a ser así”. La Secretaría de Salud se tardó en subrayar este hecho, llevaban semanas asegurando que se estaba aplanando la curva y que a mediados de mayo iniciaría el proceso de reapertura de la economía.
De hecho, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró todavía el 9 de mayo de que vivíamos el peor nivel del contagio, y que se prolongaría hasta el 20 de mayo. Una de las lecciones aprendidas de otros países, es que promover fechas de cuándo terminaría la cuarentena nacional, ha sido uno de los grandes errores de otros mandatarios. El riesgo es que poblaciones desesperadas por salir, socializar, rescatar sus empleos, o simplemente descansar de semanas de cuarentena con sus familias, son como los atletas -sólo escuchan el disparo de arranque de la carrera, y es difícil de detener a los corredores.
No sólo empieza a ver rebrotes importantes en diferentes partes de Europa, donde se vuelve a imponer la cuarentena. Probablemente el más problemático es el rebote en China que se reportó también esta semana donde 108 millones de personas en la región Noreste de China tendrán que someterse a estrictas reglas de confinamiento. Si esto sucedió en China, que tiene un régimen autoritario, con gran capacidad para controlar la población, cuenta con tecnología de punta para identificar el movimiento y los contactos de las personas, y una extraordinaria infraestructura médica para atender las necesidades de la población.
Es difícil imaginarse lo desastroso que podría ser el “rebote” en México considerando que apenas estaríamos entrando en el proceso más grave de la enfermedad. Por eso, el cuidado en el mensaje y la comunicación es fundamental: Crear expectativas y objetivos que simple y llanamente no podrán cumplir debilita la capacidad del Gobierno de comunicarse con credibilidad con la población.
Y este es el momento cuando más necesidad tiene el presidente López Obrador de que la población crea en él, y su estrategia de sacar el País de la tormenta perfecta: Crisis de salud, crisis económica y crisis de seguridad. A este Gobierno todo se le juntó -y aunque podrá pedir la población que voltea hacia atrás, culpando a Calderón, neoliberalismo, conservadores, corrupción rampante y fake news, esto no ayudará a aliviar el tremendo sufrimiento de la población. Además de AMLO, el presidente Donald Trump sigue buscando chivos expiatorios, la semana pasada fue China, ahora promueve un escándalo vinculando al popular ex presidente Barack Obama.
Pero esto es una señal de que estos gobernantes están nerviosos porque como se observaron en otros países, están surgiendo grupos que tienen una agenda de ingobernabilidad o de promover conspiraciones. Por ejemplo, en Estados Unidos los anti-vaxxers (personas que promueven abolir las vacunas) están usando, en una forma bastante efectiva, una conspiración involucrando a Bill Gates y el abuso de vacunas. Irónica la propuesta, considerando la urgente necesidad de una vacuna en contra del Covid-19. Aquí en México, han circulado por las redes sociales una conspiración por parte del Gobierno que buscaría “infectar a la población” usando un aerosol misterioso que estarían rociando en todo el pueblo.
El momento en que el pueblo ya no le cree al Presidente, al subsecretario López-Gatell o a los gobiernos locales porque la información que imparten exagera, desvía o simple y llanamente no refleja la realidad de las personas, entonces el pueblo escuchará “otros actores”, como movimientos armados, crimen organizado o personas con ambiciones políticas o simple y llanamente la comadre ignorante que le envió un mensaje por WhatsApp.
El presidente Andrés López Obrador llevaba casi dos semanas prometiendo la reactivación económica y que se relajarían las restricciones del movimiento de las personas. Presumieron los famosos “municipios de la esperanza”, promoviendo la apertura económica y regreso a clases, ya que en estos municipios (la mayoría rurales) “no tenían identificado un caso de Covid-19”. Es importante que se evalúe quiénes mueren en mayor proporción en Estados Unidos: Hispanos o afroamericanos, con poco acceso a servicios de salud, con problemas de obesidad, diabetes, problemas cardiovasculares, bajos niveles de educación, deficiencia en hablar inglés y bajos niveles socioeconómicos. Afortunadamente la mayoría de los gobernadores se dieron cuenta de que más que ser los “Municipio de la esperanza” esta propuesta por parte de la Secretaría de Salud convertiría a estos municipios los futuros mataderos del Covid-19.
 

 @amsalazarna

María Salazar es analista política y experta en temas de seguridad. 

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