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Columnas

La trifulca de los cubrebocas

La realidad nos sigue flagelando con brotes que rebrotan en países que ya suponían casi extinguido el problema y en otros -como el nuestro y varios más- el conflicto sigue imponiendo contagios y cobrando miles de vidas y gravísimos daños colaterales.

Por Jesús Canale

No pocos agarrones por los cubrebocas han ocasionado golpizas, macanazos, insultos y arrestos. Incluso muertes. Estas trifulcas no han ocurrido solamente entre tipos violentos de bajo nivel sino también en sujetos de supuesto “alto nivel”. Creo que todos recordamos cómo al principio de esta pandemia no se insistía mucho en el uso de cubrebocas. Pero la prisa por dar certidumbre a algunos aspectos para el mejor manejo de la infección, tanto preventivo como resolutivo, trajo a la par un acelerado entusiasmo por conocer mejor la realidad mediante el diseño cuidadoso de estudios de investigación y observaciones cuidadosas. La realidad nos sigue flagelando con brotes que rebrotan en países que ya suponían casi extinguido el problema y en otros -como el nuestro y varios más- el conflicto sigue imponiendo contagios y cobrando miles de vidas y gravísimos daños colaterales. Y aun así no entendemos. No quisiera ser reiterativo pero es necesario serlo: Por ahora, lo más efectivo sigue siendo lo más sencillo: Guardar distancia, lavarnos las manos y usar cubrebocas. Pero aún de estas medidas tan sencillas se siguen teniendo nuevas evidencias: La primera que comento proviene de Corea del Sur en un lapso de quince días entre febrero y marzo de 2020 y ocurre en un edificio en el que se estudiaron mil 140 personas entre oficinistas, inquilinos y visitantes encontrando 97 casos de Covid-19 de los cuales 94 (el 97%) trabajaban en un “call-center” en el piso 11. El primer caso con molestias ocurrió en el piso 10 y nunca acudió al piso 11; el segundo caso, que trabajaba en el piso 11, comenzó con molestias covídicas tres días después del primero. Se dio seguimiento a 225 personas que convivieron aislados y protegidos en su hogar con los infectados y sólo 34 se contagiaron. Esto demuestra cómo la proximidad entre las personas es un factor fundamental para promover la transmisión del virus, sin embargo debemos considerar que el primer caso con síntomas -el del piso 10- no convivía en el mismo ambiente de los del piso 11, al que nunca subió, de manera que el contagio habría ocurrido en las áreas comunes como elevadores o en el lobby de la planta baja y, por otro lado, tener en consideración que los contagios en el piso 11 no necesariamente fueron todos los que ocuparon sitios de trabajo contiguos sino algunos eran distantes lo que conduce a sospechar que la “sana” distancia podría ser mayor a los dos metros habitualmente supuestos. De hecho, nuevas evidencias sugieren que el virus puede ser acarreado “flotando” en pequeñas gotitas hasta por varios metros, especialmente en sitios cerrados. El otro estudio muy interesante es el de dos peluqueros en Missouri, Estados Unidos, que comenzaron con síntomas covídicos con tres días de diferencia entre ellos; ambos fueron positivos a prueba diagnóstica. Días después cerraron su negocio por aumentar los síntomas en ambos; para entonces ya habían atendido 139 clientes en ese lapso. Los otros estilistas de la misma peluquería y los 139 clientes y sus contactos cercanos fueron observados epidemiológicamente y no se encontró ningún caso de Covid-19 en ninguno. Destaca que, siguiendo los ordenamientos del Estado de Missouri, tanto los peluqueros como todos sus 139 clientes usaron invariablemente cubrebocas en la peluquería. Lo esperado en una situación así es que, sin uso del cubrebocas, hubieran ocurrido varios (o muchos) contagios habido el tiempo de exposición que tiene cada cliente en cada corte. No sólo es una actitud insolidaria sino patológica que un líder sanitario, político, académico o “científico” desestime estas medidas tan sencillas como eficaces. A veces haciendo cosas enseñamos el cobre; otras veces no haciéndolas lo mostramos más.

Médico cardiólogo por la UNAM.

Maestría en Bioética.

jesus.canale@gmail.com 

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