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La primera noticia positiva de México que leí en 2022

De vez en cuando circula alguna nota positiva en algunos medios extranjeros que, por alguna razón u otra, están interesados en lo que ocurre en México.

Por Eduardo Ruiz-Healy

Las noticias sobre México que se difunden en los medios internacionales generalmente son negativas.

Corrupción, homicidios, narcotráfico, trata de personas, contrabando de migrantes, violencia, gobiernos ineficientes, gobernantes demagogos, pobreza, lento crecimiento económico y populismo son algunos de los temas que predominan cuando algún medio impreso o electrónico en el extranjero divulga información concerniente a nuestro País.

De vez en cuando circula alguna nota positiva en algunos medios extranjeros que, por alguna razón u otra, están interesados en lo que ocurre en México.

Ayer fue uno de esos días porque se difundió ampliamente algo bueno que ocurrió en Jalisco, un estado que por lo general está en la noticia nacional e internacional a causa de la gran cantidad de homicidios y otros delitos que ahí se cometen.

Gracias a la periodista María Verza y a la agencia de noticias Associated Press (AP), los lectores, radioescuchas y televidentes de varios países del mundo se enteraron de lo que es una verdadera hazaña científica: la recuperación de una especie animal endémica de Jalisco que estaba “en peligro crítico” de extinción, de acuerdo con la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN por su sigla en inglés).

Hasta ayer habían publicado o difundido el artículo de Verza casi 100 medios impresos y electrónicos en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido e Irlanda, tres periódicos estadounidenses que se publican en español, varios periódicos europeos y algunos mexicanos. Seguramente hay más, pero hasta el momento de escribir esto no los había identificado.

El texto empieza así: “Érase una vez un pez pequeño y poco llamativo, el picote tequila o Zoogoneticus tequila, que solía nadar en un Río del Oeste de México y que se extinguió a finales del siglo XX... o eso parecía. Sin embargo, el trabajo de científicos y el apoyo de los pobladores consiguió lo que raramente se logra: Que una especie extinta en la naturaleza -pero conservada en cautividadvolviera a su hábitat”.

El pez es pequeño: Los machos llegan a medir hasta seis centímetros y las hembras hasta 8 cm. El río del mundo donde evolucionó es el Teuchitlán, cerca del pueblo del mismo nombre, a 63 kilómetros al Oeste de Guadalajara. De acuerdo con el artículo, desapareció “debido a la contaminación, las actividades humanas y la introducción de especies foráneas”.

Verza describe cómo en 1988 “varios conservacionistas del zoológico de Chester (Inglaterra) y de otras instituciones europeas llegaron a México para ayudar a instalar un laboratorio de conservación de peces mexicanos y trajeron varias parejas del picote tequila que habían pervivido en acuarios gracias a los coleccionistas”. Durante varios años ellos y científicos mexicanos reprodujeron la especie en acuarios y en 2012 pusieron 40 parejas en un estanque artificial; dos años más tarde había ahí unos 10 mil peces.

Después, miles de picotes fueron echados a las aguas del Teuchitlán en donde se han reproducido exitosamente.

Gracias a los esfuerzos de los conservacionistas mexicanos y británicos, la UICN ha reclasificado a Zoogoneticus tequila como un pez “en peligro” de extinción, una categoría más baja que “en peligro crítico”.

Esta es una noticia positiva de nuestro País. Ojalá hubiera muchas más.

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