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Columnas

La mariguana y el volante

Queda pues ya bien establecido que el consumo de mariguana de preparación recreativa es capaz de perturbar el control del volante por parte del conductor y esto vendrá a reforzar aún más la necesidad de elaborar o redefinir los reglamentos de tránsito

Por Jesús Canale

CORREO: jesus.canale@gmail.com

Apenas hace cuatro días la revista médica principal de la Asociación Médica Americana (JAMA) publicó los resultados de un estudio diseñado para valorar las repercusiones de diversos componentes de la mariguana sobre la capacidad de conducir automóviles y que fue efectuado por académicos de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos. En realidad, estudios previos ya habían publicado las consecuencias desafortunadas de la mariguana en la habilidad para conducir como un conocido trabajo noruego publicado en 2016 en la revista “Addiction” que reunió dos series masivas que acumularon poco más de 200 mil casos concluyendo que “la intoxicación con cannabis se relaciona con un aumento estadísticamente significativo de accidentes vehiculares imponiendo un riesgo entre bajo y mediano” y otro estudio publicado en 2019 en la revista “Accident Analysis and Prevention”, también noruego y ratifica el incremento de riesgo de sufrir un accidente vehicular bajo efectos de tetrahidrocanabinol, uno de los ingredientes de la mariguana, si bien con esta sustancia es un riesgo de modesto nivel. Volviendo al estudio de la Universidad de Maastricht cabe subrayar que la estimación del entorpecimiento para la conducción de automóvil se investigó mediante la prueba de la medición de la desviación estándar de la posición lateral (SDLP, por sus siglas en inglés) al transitar en una carretera una distancia de 100 kilómetros comenzando entre los 40 y 100 minutos después de haber consumido la mariguana en modalidad vaporizada y también entre los 240 y 300 minutos después de su consumo de manera que se pudiera valorar la magnitud de efectos tempranos y de efectos tardíos. Al comparar la precisión o destreza en la conducción tras haber consumido la mariguana contra el consumo de placebo (sustancia inerte, obviamente sin mariguana) se observó que efectivamente ocurrían cambios negativos de magnitud significativa en la habilidad para conducir después de haber consumido la droga, cambios que sucedieron sobre todo en las valoraciones tempranas, es decir, 40 a 100 minutos después del consumo. Uno de los puntos más discutidos en los debates a nivel mundial sobre la legalización del consumo recreativo de la mariguana es precisamente la consideración de que este producto entorpece la habilidad para ir al volante como también sucede tras consumir alcohol. Bueno, pues la prueba arriba mencionada (SDLP) se ha validado como un buen método para confirmar la afectación negativa de las capacidades para conducir vehículos automotores tras el consumo de alcohol y, al igual que con esta sustancia, el consumo de mariguana también da resultados en esta prueba que indican entorpecimiento de la conducción vehicular. La prueba SDLP se basa en una estimación de las variaciones del “rumbo” sobre la carretera o calle por la que se transita midiendo los “seseos” o desviaciones hacia uno y otro lado que va haciendo el vehículo (figura adjunta). Queda pues ya bien establecido que el consumo de mariguana de preparación recreativa es capaz de perturbar el control del volante por parte del conductor y esto vendrá a reforzar aún más la necesidad de elaborar o redefinir los reglamentos de tránsito quizás hasta el punto de elegir los métodos más precisos para valorar el riesgo de afectación, por ejemplo estrategias similares a las utilizadas en el caso del consumo de alcohol como la medición de la concentración sanguínea, urinaria, exhalada, etcétera, en este caso de los productos de la mariguana a fin de hacer más objetiva, más precisa y menos discrecional la aplicación de sanciones a los violadores de las reglamentaciones aplicables en cada lugar.

Ahora nomás imaginarse la manera de lograr una evaluación igualmente precisa y objetiva cuando se trate de un coctel de mariguana con alcohol, por decir lo menos.

CV: Médico cardiólogo por la UNAM. Maestría en Bioética.

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