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Columnas

La fiesta 'democrática', ventaja para Trump

¡Alto! Todavía faltan nueve meses para que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y créanme, es una eternidad.

Por Ana María Salazar

Se escucha un aire de resignación y frustración. Se desinflan las esperanzas entre analistas. Si la catastrófica semana pasada es un indicio de la organización y capacidad del partido y candidatos demócratas, parecería que Donald Trump es imparable, será reelecto Presidente.

¡Alto! Todavía faltan nueve meses para que se lleven a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Y créanme, es una eternidad.

Hay que recordar que hace cuatro años, todas las encuestas, recursos y la estructura del Partido Demócrata estaban detrás de Hillary Clinton, quien sería la primera mujer presidenta de los Estados Unidos. Y cuando parecería que el candidato republicano sería Donald Trump, reinaba la soberbia entre los Clintonitas… “¿Perder ante Trump? “Inimaginable… se escuchó a operadores políticos de Hillary Clinton susurrar... ojalá que el candidato sea Trump. Es un desastre, y seguramente dividirá al Partido Republicano.

Soberbia, falta de unidad y credibilidad del Partido Demócrata y una estrategia electoral que no entendió el enojo -mal humor como se diría en México- de los electores fueron, entre muchos factores, los que permitieron que ganara Donald Trump.

La pregunta es si los demócratas volverán a cometer los mismos errores de hace cuatro años. Y la segunda pregunta es si el presidente Donald Trump tendrá el control suficiente para no hacer locuras de hoy a noviembre, que pudieran debilitar el apoyo que podría recibir de electores independientes y republicanos moderados.

Hablemos de Trump. El hecho de que fuera absuelto en el juicio político, no se ha traducido en que Trump buscará moderar sus impulsos de llevar a cabo lo que probablemente la historia considerará violación masiva de las leyes electorales por parte del Presidente y su gabinete. En lugar desistir, va a insistir en que países como Ucrania, China y Rusia se involucren directa o indirectamente en la campaña presidencial del 2020. En la última semana Trump se dedicó a destituir aquellos funcionarios (y sus familiares) que se atrevieron a testificar en contra de él. Además, ordenó, por Twitter, (bueno lo sugirió) al Departamento de Justicia que exigiera una corta condena para su amigo Roger Stone, quien fue condenado por mentir al Congreso durante la investigación de la participación de los rusos en el proceso electoral 2016. Los discursos del Presidente en los últimos días, más que buscar una conciliación nacional, utilizan un lenguaje que divide y es hasta vulgar para unificar su base.

Cree que tiene los votos suficientes si la economía no se colapsa. Sus operadores están cruzando los dedos de que no haga una locura en el ámbito de política exterior o de seguridad nacional.

Y creo que el presidente Trump y el Partido Republicano están apostando a un desastre electoral entre los demócratas.

Si Bernie Sanders quedara como el candidato del Partido Demócrata, la interrogante es cuántos electores independientes y demócratas moderados saldrían a votar por él. Lo que sí está claro es que los ‘Bernie Bros’, los hinchas de este demócrata socialista, no saldrán a votar por otro candidato que no sea Bernie.

Y es que una de las interrogantes que no han podido responder ni el Partido Demócrata ni los operadores políticos ni las encuestas es quién tendría más posibilidades de ganarle a Trump. Aunque la mayoría de las encuestas nacionales señalan que Joe Biden, Bernie Sanders, Elizabeth Warren, Pete Buttigieg, y hasta Mike Bloomberg -que apenas inicia su campaña- podrían ganarle a Trump en el voto nacional. Siempre y cuando el Partido Demócrata llegue a las elecciones en noviembre con una semblanza de unidad.

Muchas definiciones sucederán en las siguientes tres semanas que definirán las elecciones ahora que se llevaron a cabo las asambleas en Iowa y en Nueva Hampshire: Poner atención a cuántos candidatos o candidatas deciden no continuar. Ojo con Joe Biden, el que fue el delantero al inicio del proceso electoral y que ahora tiene problemas financieros. Habrá que ver a Mike Bloomberg, ex alcalde de Nueva York, quien lleva invertido más de 300 millones de dólares de su dinero en spots y apenas inicia su campaña. Finalmente es importante ver el apoyo que recibirá Bernie Sanders de los operadores del Partido Demócrata y los candidatos al Senado y del Congreso. ¿Ayuda o golpea las posibilidades de que los demócratas conquisten el Senado y mantengan control sobre el Congreso?

Al observar las campañas de los demócratas en estas dos últimas semanas, me recuerda una frase de uno de mis autores estadounidenses favoritos del siglo pasado: Will Roger dijo “I am not a member of any organized political party. I am a democrat” -“No soy miembro de ningún partido político organizado. Soy un demócrata”. El reto es unificar para vencer a Trump. Faltan nueve meses y la tiene cuesta arriba el candidato demócrata, sea quien sea.

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