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Ingenio con destino

Quizá los productos más populares de esa multinacional son el teléfono móvil, las computadoras fijas, las tabletas y su reloj de pulso.

Por Jesús Canale

No era la idea original pero ha sido su mejor idea. Lo primero que se nos viene a la mente si nos preguntamos qué heredará Apple al mundo seguramente nos diremos que una serie de instrumentos y programas útiles para ordenar la información; no es mala respuesta pero tampoco es la mejor. De hecho, cuando hace unos tres años durante una entrevista televisada se le preguntó a Tim Cook, el sucesor de Steve Jobs al frente de Apple, cuál será la mayor contribución de la compañía a la humanidad, Cook respondió secamente “la salud”.

Extraña respuesta. Los dispositivos que elabora esa empresa hacen tantas cosas como procesar a gran velocidad cantidades enormes de información en las modalidades de texto, imágenes, sonido, escenas en movimiento y cuerpos en tercera dimensión con los que incluso podremos dialogar. ¿De dónde entonces eso de “la salud”?

Tres años después de aquella respuesta –justo el mes pasado- la empresa publica un reporte de 59 páginas con el título “Empoderando a la gente para vivir un día más saludable”, que es un condensado de sus políticas y aportaciones populares a la salud.

Uno esperaría que un propósito tal fuera propio de una organización sanitaria internacional, una oficina de salud nacional, una ONG o una empresa farmacéutica pero no de una cibernética. Pues hay que asomarse al documento y cotejar si lo allí expuesto es una realidad en el mundo cotidiano; y resulta que sí lo es.

Quizá los productos más populares de esa multinacional son el teléfono móvil, las computadoras fijas, las tabletas y su reloj de pulso. Éstos no pasarían de ser pantallas y teclados inútiles sin sus programas o “softwares”. Y más allá de manejar cualquier información, esa organización ha logrado que a través de sus dispositivos y programas se ponga en manos de personas concretas una serie de habilidades, información y registro de datos que promueven estilos de vida saludables como son la movilidad y la actividad física, la alimentación, el descanso, el sueño, la concentración mental, ciertos puntos propios de la salud de la mujer, una agenda para la toma de medicamentos y aspectos generales de seguridad sanitaria desde lavado de manos hasta medidas para la prevención de contagios y además la posibilidad no sólo de almacenar datos de salud personal sino de compartirlos con los profesionales de la salud, familiares y amigos.

Las múltiples aplicaciones (“Apps”) diseñadas para la salud no lo han sido sólo para los dispositivos personales sino también para la investigación médica de pequeña, mediana y gran escala habiendo ya sido útiles para la realización de estudios de investigación en salud que han procesado y aportado información valiosa a través de las “APIs” o interfaces de programación de aplicaciones.

Aún más, la transferencia de propiedad intelectual de programas (“softwares”) a terceras organizaciones ha promovido la utilización masiva de los mismos con infinidad de usos que han redituado en una amplia diversidad de avances en materia de salud. Apple podría considerar como su proeza estrella el procesamiento ágil en finanzas, contabilidad, diseño arquitectónico, procesos industriales, construcción o simplemente en la tecnología de la comunicación y todo esto estaría muy bien, pero la organización ha preferido expresar que su mejor destino ha sido la motivación personal en el cuidado de la salud para que los pueblos vivan más y mejor.

Ciertamente los dispositivos de Apple no llegan directamente sino a una mínima porción de la población mundial, pero los avances que ha logrado en la promoción y prevención en salud llegan directa o indirectamente ya a miles de millones de habitantes del mundo.

Quizá no lo notamos porque el avance ha sido gradual (no lento), pero es innegable que estamos frente a una muestra de ingenio tecnológico con muy buen destino. Lo fundamental para el beneficiario no es tener un dispositivo de cierta marca sino pasar sus días con mejor salud.

Médico cardiólogo por la UNAM. Maestría en Bioética.

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