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Filosofía de la Navidad

¿Es un descenso, una exaltación o una fusión y encuentro? ¿Es Dios uno de nosotros o como nosotros?

Por Nicolás Pineda

La idea central de la Navidad es que Dios se hizo hombre. Es decir, Dios se humanizó; se encarnó, vivió entre nosotros y fue uno de nosotros. Lo cual, dicho desde el otro punto de vista, es que el ser humano se divinizó; el hombre llegó a ser Dios. 
¿Es un descenso, una exaltación o una fusión y encuentro? ¿Es Dios uno de nosotros o como nosotros? ¿Nosotros somos Dios? ¿Qué es Dios? ¿Qué es el ser humano? ¿Qué es primero Dios o el hombre? Todas éstas son ideas profundas llenas de misterio que han impreso un sello en la historia de la humanidad.
La divinidad del hombre
Materialmente el la especie humana no es nada. Si lo comparamos con el universo, el espacio que ocupa es totalmente insignificante. Vive en un planeta menor de una estrella mediana, en una galaxia en la que hay millones de estrellas. La estrella más cercana al sol está ubicada a cuatro años luz, es decir a unos 37 billones de kilómetros en un universo que aparentemente se expande, que nos parece infinito y cuyas dimensiones, forma, movimiento y naturaleza no alcanzamos a comprender. El espacio que el hombre ocupa en el universo es ínfimo, prácticamente nada. 
Desde el punto de vista del tiempo, la vida del hombre también es insignificante. Los nuevos hallazgos de la astronomía y la paleontología nos informan que el universo, la materia y la vida son miles de millones de años más antiguos que la especie humana. Si el tiempo del universo se equipara a las horas de un día, el hombre llega sólo en el último segundo antes llegar a su fin. Según esto, ha habido muchísimo tiempo en que el universo ha existido sin el hombre. El ser humano, incluso como especie es también efímero, totalmente pasajero y fugaz, como los insectos o la hierba. 
Y sin embargo, de acuerdo a nuestra cosmovisión cristiana, el ser humano es el centro del universo y este no tiene sentido sino por y para la especie humana. El ser humano es insignificante en el plano material, pero en el plano síquico e intelectual es la cúspide del universo y de la evolución. El ser humano tiene características únicas dentro del mundo material y del mundo de la vida. Éstas se manifiestan en su conciencia y su capacidad de razonar. Yuval Harari, en su historia de la humanidad, sólo menciona que algo pasó hace 40 mil años que una especie de primates comenzó pensar, pero no acierta a descifrar por qué sucedió esto. Pero, no es sólo la conciencia, también está su capacidad de hablar y de comunicarse. Comparada con los sonidos que emiten los animales, la capacidad humana del lenguaje es desconcertante. El lingüista Noam Chomsky demostró que no hay lenguajes primitivos y que todos los lenguajes humanos conocidos, incluso los de las tribus menos desarrolladas, son igual de complejos y desarrollados que las lenguas modernas. La conciencia y palabra son entonces lo que distingue al hombre de los animales.
La idea de que Dios se hace hombre en Jesús de Nazaret y de que se establece una relación de familiaridad y cercanía entre Dios y el hombre viene entonces a borrar las barreras entre la humanidad y la divinidad. Esta misma idea hace sagrada a la persona humana, es decir a cualquier ser humano concreto, de cualquier raza o condición.
El precepto del amor
La idea cristiana de Dios-hombre está íntimamente ligada a la dignidad del ser humano y al mandamiento del amor a nuestros semejantes. Dios no sólo se hace hombre en la persona de Jesús, sino que, a través de Él, se dignifica y enaltece a toda la humanidad. La religión se vuelve entonces no sólo vertical, hacia lo alto, sino también horizontal, hacia nuestros semejantes. La adoración y búsqueda de Dios está también en el respeto y apoyo a los demás seres humanos, nuestros semejantes. En la medida en que se rebasa la idea de pueblo escogido de los israelitas y el cristianismo se universaliza, esta idea de respeto y amor abarca y se extiende a toda la humanidad. 
Éste es a fin de cuentas el fundamento cultural de los derechos humanos inherentes e independientes de toda legislación positiva. Es el cristianismo la ideología religiosa que consagra la igualdad y dignidad fundamental de todos los seres humanos. Esto se contrapone entonces a la esclavitud, a la superioridad del hombre sobre la mujer y a la superioridad de cualquier raza o nación sobre las demás. 


Nicolás Pineda. Analista político


nicolas.pineda.p@gmail.com
Twitter: @npinedap

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