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El tuit y la carta

A muchos no nos queda duda que Trump vuelve y vuelve al tema de la migración a través de México porque calcula bien el efecto que las posiciones radicales tienen en su País...

Por Jesús Canale

Tanto el tuit de antier del Presidente estadounidense como la también de antier carta del Presidente mexicano han provocado numerosos comentarios, quizás más en México que en los Estados Unidos, lógicamente. El multicitado tuit que anuncia la intención de gravar aranceles crecientes a los productos mexicanos que procuren entrar a los Estados Unidos ha provocado reacciones de ciudadanos comunes del vecino País reflejando la bipolaridad de las opiniones, por ejemplo, este que dice: “Tonto. Eso (imponer tales aranceles a México) no ayudará a detener a los migrantes para entrar a los Estados Unidos. Eso sólo impactará en las corporaciones manufactureras y lastimará al consumidor americano aumentando aquí los precios. Alguien debe explicarte la economía global básica”, mensaje que se topa con este en sentido opuesto: “Ya es tiempo de mantener cerrada la frontera hasta que el Congreso haga algo con las leyes migratorias”. Ya nadie ignora la opinión que Trump ha externado sobre los migrantes mexicanos, centroamericanos, sudamericanos y caribeños que ingresan a su País a través de la frontera con México, destacando que son “criminales”, “violadores”, “traficantes de drogas” o en el mejor de los casos trabajadores “que despojan de sus empleos a ciudadanos americanos”. Es verdad que en los grupos de migrantes se ubican personas cuya conducta representa un riesgo alto para la tierra receptora, pero la gran mayoría son individuos deseosos de labrarse un mejor futuro para ellas, ellos y sus familias y, con frecuencia, transitan impulsados por mejorarse en todos aspectos. Encajan en este contexto algunas recientes expresiones del papa Francisco, como esta que dice que: “En la cuestión de la migración no están en juego sólo ‘números’, sino ‘personas’, con su historia, su cultura, sus sentimientos, sus anhelos… se necesita un cambio de mentalidad: Pasar de considerar al otro como una amenaza a nuestra comodidad a valorarlo como alguien que con su experiencia de vida y sus valores puede aportar mucho y contribuir a la riqueza de nuestra sociedad”. A muchos no nos queda duda que Trump vuelve y vuelve al tema de la migración a través de México porque calcula bien el efecto que las posiciones radicales tienen en su País, concretamente en popularidad y votos, pero esto no deja de perturbar muy injustamente el prestigio y la buena consideración de la casi totalidad de los migrantes. Nuestro Presidente, en su carta a Trump, le ratifica que no busca confrontarse con él -lo ha dicho muchas veces-, le invita al diálogo, le solicita que atienda a sus representantes para tratar de cerca el asunto, le subraya que el trato a los migrantes en México se desarrolla “sin violentar los derechos humanos”. Aprovecha para reiterar algunos temas de su agenda: Destacar la figura del presidente Juárez, acabar con la corrupción, su respeto a las libertades, lograr que el mexicano que desee emigrar al Norte lo haga por libre opción y no forzado. Todo esto es correcto, al menos en el plano de las intenciones y proyectos, pero no debemos ocultar los reclamos de migrantes que se quejan de engaños y trato inapropiado por las autoridades de nuestro País tal y como lo han expresado ellos mismos en los medios, y también lo ha señalado nuestra CNDH así como los testimonios que ha enviado el Gobierno cubano y la prensa centroamericana a través de las declaraciones videograbadas de sus propios ciudadanos devueltos a sus países. Era mejor no mencionarlo, en primer lugar porque no es cabalmente cierto, asimismo porque el público norteamericano lo habrá visto en sus noticieros, como también los mismos migrantes y sus familiares rechazarían este punto.

Médico cardiólogo por la UNAM. 

Maestría en Bioética.

jesus.canale@gmail.com 

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