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Juegos de poder

El general secretario paga con amor el amor recibido

Las Fuerzas Armadas deben defender los valores de la Constitución, no los del ideario de Morena

Por Leo Zuckermann

A riesgo de ser reiterativo, repito que la militarización de tareas que deberían estar haciendo las autoridades civiles es lo que más me preocupa de este Gobierno.

Respeto a las fuerzas armadas, pero creo que su labor debe estar restringida a procurar la seguridad nacional y el rescate de la población en situaciones de emergencia. Desgraciadamente, desde el sexenio de Calderón, los gobiernos han utilizado cada vez más al Ejército y la Marina para resolver problemas públicos. Nada, desde luego, como este sexenio donde el presidente López Obrador les ha encargado muchísimas cosas. No las repito porque ya resulta aburrido.

“Amor con amor se paga”, suele decir AMLO. El fin de semana pasado, durante la conmemoración del 111 aniversario de la Revolución Mexicana, el general secretario de la Defensa Nacional le pagó con la misma divisa al Presidente. Luis Cresencio Sandoval dio un discurso muy patriótico, como suelen hacerlo los titulares del Ejército. Habló de la lealtad al Estado y su jefe ahí presente. Sin embargo, en esta ocasión me parece que el general secretario cruzó una línea. Abiertamente apoyó el proyecto político de López Obrador, la llamada “Cuarta Transformación”.

Dijo el general Sandoval:

“Las Fuerzas Armadas y la Guarda Nacional vemos en la transformación que vive nuestro País el mismo propósito de las tres primeras transformaciones, el bien de la Patria. Se enfoca en desterrar la corrupción, procurar el bienestar del pueblo, el progreso con justicia, la igualdad, el crecimiento económico, educación, salud y seguridad entre otros rubros. Como mexicanos, es necesario estar unidos en el proyecto”.

El secretario legitima, así, el discurso político de Morena en el sentido que el País está en un proceso de transformación histórica del tamaño de la Independencia, Reforma y Revolución. Y llama a la unidad en torno a este proyecto como si él fuera dirigente del partido gobernante.

¿Y los críticos y opositores de la llamada 4T dónde quedan para el jefe del Ejército? ¿No son patriotas porque están en desacuerdo con “el proyecto”?

La unión política en una democracia debe ser con las reglas del juego democrático no con lo que propone uno de sus jugadores. Las Fuerzas Armadas deben defender los valores de la Constitución, no los del ideario de Morena.

“Es un orgullo poder contribuir a la transformación que se está viviendo -agregó el general- las bases están sentadas y se avanza con paso firme en el proyecto de nación que ha impulsado”. Y refiriéndose a AMLO afirmó: “Sus convicciones son una valiosa guía en las acciones que se realizan para tener un País más libre, democrático y justo”.

Y si en el 2024 gana la oposición con un proyecto de nación diferente al de AMLO, ¿cuál será la postura de los militares?

Una cosa es demostrar lealtad al Estado y la Nación. Otra muy diferente es alabar el proyecto del Presidente en turno. Eso ya cruza una línea muy peligrosa porque nos hace pensar que los militares ya tomaron partido. Pueden hacerlo como ciudadanos, pero nunca como institución del Estado.

Pero no deberíamos sorprendernos. Uno de los grupos de interés más beneficiados durante este sexenio ha sido precisamente las Fuerzas Armadas. Como nunca desde que los militares le dejaron el poder a los civiles en 1946, López Obrador les ha dado poder y dinero. Y eso siempre le gusta a la gente que lo recibe, independientemente si están uniformados o no.

En el futuro, será dificilísimo, si no es que imposible, quitarles ese poder y dinero a los militares quienes ya se habrán acostumbrado e incluso querrán más. Así es la condición humana.

Tan sólo veamos el dinero que ha circulado en una de las obras que está construyendo la Sedena, el Aeropuerto Felipe Ángeles, donde se está gastando de manera opaca y sin controles. Hace unos días, Latinus dio a conocer múltiples irregularidades en los contratos con proveedores: Empresas fantasma, compañías sancionadas que fueron contratadas de nuevo, direcciones falsas y el extraño caso de una pequeña tlapalería de la Ciudad de México que recibió 22 adjudicaciones directas por casi 79 millones de pesos para la compra de material hidráulico.

Craso error de López Obrador de darle tanto poder y dinero a los militares. Aunque hoy estén declarándole lealtad a su proyecto político, mañana, envalentonados, pueden volteársele si aparece un candidato que prometa darles más prebendas.

La vida pública en México se está militarizando y los militares se están politizando. Eso nunca termina bien en una democracia.

Leo Zuckermann

Twitter:@leozuckermann

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