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Columnas

El encuentro con Biden

Cero carreras, cero hits, cero errores. Así podría hacerse la síntesis, en términos beisboleros, de la reunión virtual entre López Obrador y Biden.

Por . Catón

"Tu novio y tú ¿tienen malas tentaciones?". Esa pregunta le hizo en el confesonario el padre Arsilio a su pizpireta feligresa Dulcibel. "Sí, señor cura -respondió la muchacha-. Pero caemos en ellas y se nos pasan, al menos por esa noche". En presencia de su mamá Pepito se disponía a recitar sus oraciones al pie de la cama. La señora le indicó, severa: "Dile a Diosito que hoy te portaste muy mal". "Ay, mami -replicó el chiquillo-. Con esto de la pandemia, de la crisis económica, de todos los problemas que hay en el mundo ¿tú crees que Diosito va a estar interesado en saber si me porté bien o mal?". Al mes del matrimonio el recién casado le hizo una extraña petición a su flamante mujercita: "Dime los nombres de todos los hombres con quienes has tenido trato, por orden cronológico". ""Déjame ver -ponderó ella-. Ricardo, Adolfo, José Antonio, Carlos, tú, Javier, Bernardo, Luis Manuel.". Cero carreras, cero hits, cero errores. Así podría hacerse la síntesis, en términos beisboleros, de la reunión virtual entre López Obrador y Biden. Ni chicha ni limonada fue ese encuentro. Pura agua de borrajas. Buenas maneras, sí, y sonrisas. Todo forma, pero nada firme. Cumplimiento: Cumplo y miento. Permítanme mis cuatro lectores una digresión. En el rancho del Potrero las tortillas de harina -harina de trigo- son más apreciadas que las de maíz, con todo y que el maíz llamado potrereño tiene fama en la comarca. Una mañana cierto compadre de don Abundio lo invitó a almorzar. La comadre observó, inquieta, que el invitado echaba mano a la canasta y sacaba sólo tortillas de harina. Le indicó, amoscada: "Abajo están las de maíz, compadre". Respondió don Abundio: "Pa'llá voy". En el set o escenario de su entrevista con el Presidente norteamericano, López Obrador hizo poner una pequeña imagen de Francisco Villa. Eso es indicativo de una actitud elementalmente pugnaz, y desde luego inútil, por parte de AMLO. En el país vecino sigue vigente la actitud instaurada hace 120 años justos -o injustos- por Theodore Roosevelt, la llamada política del gran garrote. Speak softly and carry a big stick. Habla con suavidad y lleva contigo un garrote grande. Según está actuando López Obrador no es remota la posibilidad de que en los dos países a las buenas maneras sigan los malos modos, y que aquello que en el encuentro fue terso después se vuela tenso. Esto no es hacer una profecía: Es simplemente observar la realidad. Pa'llá vamos. Candidito, joven inexperto, fue con la linda Rosiflor al solitario paraje llamado el Ensalivadero, lugar propicio a besos, caricias encendidas y demás. Le dijo ella: "Estoy excitada". Profirió jubiloso Candidito: "¡Felicidades por tu éxito!". Un tipo le comentó a su vecino: "Mi mujer contrajo una rara forma de sordera que se adquiere por contagio venéreo". El vecino se llevó la mano a la oreja y preguntó: "¿Cómo dijo?". Éstas eran dos hermanas solteronas. Hablo del tiempo en que aún se empleaba esa fea palabra: Solterona. Ahora tal término despectivo está en desuso, pues ya no es obligado que una mujer se case para realizarse plenamente. Su independencia del varón ha ido creciendo, tanto para bien de ella como del varón mismo y de la sociedad en general. Pero advierto que me estoy apartando del relato. Vuelvo a él. Aquellas dos hermanas solteras tenían una gatita a la cual cuidaban con esmero. Nunca la dejaban salir de la casa, no fuera a suceder que algún avieso gato se aprovechara de ella. Aconteció que una de las hermanas se casó y se fue de luna de miel. A los pocos días la soltera que quedó en la casa recibió un telegrama urgente de su hermana: "¡Deja salir a la gatita!". FIN.

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