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Columnas

Ejemplo de tres hermanos

En la casa de Betania, Jesús experimentó el espíritu familiar y la amistad de Marta, María y Lázaro, y por eso el Evangelio de Juan afirma que los amaba de modo especial.

Por José Martínez Colín

1) PARA SABER

Por primera vez se celebró el pasado 29 de julio la memoria litúrgica de tres hermanos amigos de Jesús: Marta, María y Lázaro. Tres santos que supieron recibir a Jesús en su casa y atenderlo. El papa Francisco ha querido que aprendamos de su ejemplo a vivir la fraternidad, sin olvidar que el servir tiene su fuente en el Señor: El Evangelio nos muestra que Jesús se sentía a gusto en su casa de Betania, donde descansaba y disfrutaba de su compañía.

En la casa de Betania, Jesús experimentó el espíritu familiar y la amistad de Marta, María y Lázaro, y por eso el Evangelio de Juan afirma que los amaba de modo especial. Marta le ofreció generosamente hospitalidad, María escuchó atentamente sus palabras y Lázaro salió rápidamente del sepulcro por mandato de Aquél que venció a la muerte.

2) PARA PENSAR

Franz Kafka es un autor muy influyente del siglo XX y ha sido interpretado de varias maneras provocando confusión. Se le asocia con la filosofía existencialista. Al final de su vida tuvo lugar un suceso que nos muestra su compasión por aliviar el dolor.

Poco antes de morir, Franz Kafka paseaba por un parque en Berlín. Se encontró con una niña pequeña llorando. Le preguntó qué le ocurría. Ella contestó que perdió su muñeca. Él inventó: “Tu muñeca salió de viaje”. “¿Y cómo lo sabes?”, preguntó la niña. “Porque me escribió una carta”, respondió Kafka. La niña recelosa: “¿Tienes ahí la carta?”. “No, lo siento, la dejé en mi casa, pero mañana te la traigo”. Es tan persuasivo, que la niña tiende a creerle. Kafka vuelve a casa y escribe la carta como si fuera una gran obra. Al día siguiente, vuelve al parque. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta: La muñeca lo lamenta mucho, pero está cansada y necesita salir y hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio y, por tanto, deben separarse una temporada. La muñeca promete a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.

Kafka escribe una carta diaria durante tres semanas. Y diariamente va al parque a leérsela. La muñeca crece, va al colegio, conoce gente. Sigue queriendo a la niña, pero no puede volver. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida. Finalmente decide casar a la muñeca: Describe al joven del que se enamora, la boda, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su querida amiga. Para entonces, la niña ya no extraña a la muñeca y las cartas la han aliviado de su desgracia.

A veces los pequeños detalles de comprensión, ayudan más de lo que pensamos.

3) PARA VIVIR

El amor al prójimo está encarnado en los tres hermanos de Betania. El papa Francisco ha insistido en que no podemos ser indiferentes ante los demás. En su encíclica “Fratelli tutti”, nos previene ante “la tentación que nos circunda de desentendernos de los demás; especialmente de los más débiles… Nos acostumbramos a mirar para el costado, a pasar de lado” (n. 64). Hemos de aprender que “la existencia de cada uno está ligada a la de los demás: La vida no es tiempo que pasa, sino un tiempo de encuentro” (n. 66).

José Martínez Colín es sacerdote, ingeniero (UNAM) y doctor en Filosofía (Universidad de Navarra)

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