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Columnas Lo que él quiso decir

Detención y deportación de migrantes

En 2019 con 186,750 migrantes detenidos, la gran mayoría centroamericanos, se alcanzó el mayor número de toda la década.

Por Rubén Aguilar

En 2019 con 186,750 migrantes detenidos, la gran mayoría centroamericanos, se alcanzó el mayor número de toda la década, de acuerdo con información de la Secretaría de Gobernación (Segob).

Este récord, 42% más que en 2018, es el resultado de la política migratoria del Gobierno del presidente López Obrador, la más agresiva de los últimos 100 años.

En el primer semestre de 2019 se detuvo el mismo número que en 2018, pero en abril, después de las amenazas económicas del presidente Trump, la política migratoria de México se alineó al mandato de Estados Unidos.

En ese momento se incrementa el número de las detenciones y así entre abril y junio, en tres meses, se detiene a 75,790 migrantes.

El 80% de los detenidos son centroamericanos: 79,627 hondureños; 52,525 guatemaltecos y 22,267 salvadoreños. Se detuvieron a 7,352 cubanos cuando en 2018 sólo habían sido 492.

De acuerdo al Instituto Nacional de Migración (INM) el 70% de las detenciones se dieron en cuatro estados: Chiapas (81,351), Veracruz (22,080), Tabasco (17,339) y Oaxaca (8,619).

Del total de los detenidos 123,239 fueron deportados de manera directa a sus países de origen, 6% más que en 2018. El 49% son hondureños, el 35% guatemaltecos y el 12% salvadoreños.

El Gobierno, por voz del presidente y el canciller Ebrard, celebran los resultados de la nueva política a la que califican de un “éxito”. Ésta no es la visión de la iglesia católica y las organizaciones a favor de los migrantes.

Y tampoco de la ONU que a través de la Oficina, para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCAH) ha dicho que México y Estados Unidos aplican “políticas migratorias más estrictas a medida que las condiciones sociales y económicas de los países centroamericanos siguen deteriorándose”.

Para el organismo, México de un año al otro, se convirtió en una muralla contra la migración procedente de Centroamérica. En 2019, entre Estados Unidos y México, deportaron a 103,200 migrantes guatemaltecos. El primero 54,547 y el segundo a 48,653.

En 2019, las deportaciones de hondureños y salvadoreños, desde Estados Unidos y México, crecieron en 40% y 39% respectivamente, según la ONU.

Resultado de la nueva política migratoria ha disminuido el número de los migrantes centroamericanos que llegan a México, tal como lo quería el presidente Trump que ha sido muy elogioso de la actual política migratoria del presidente López Obrador.

De acuerdo a la ONU, con base a datos proporcionados por el Gobierno de México, la disminución de los migrantes centroamericanos que intentaron entrar a México es del 70% del primero al segundo semestre de  2019.

La situación política, económica y social de los países del Triángulo del Norte no va a cambiar y en la medida que no exista la válvula de escape de la migración, esos problemas se van a agravar.

Todavía no hay estudios de lo que puede significar el cierre de las fronteras de México a los migrantes centroamericanos, para la vida de Honduras, Guatemala y El Salvador.

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