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Columnas

Crímenes e inseguridad

Un fantasma recorre el país, es el fantasma de la inseguridad e impunidad. Las masacres ocurridas en los límites de Sonora y Chihuahua a la familia de mormones LeBarón han causado pesar y han irritado a toda la población de nuestro país. 

Por Gonzalo Llamas Bañuelos

Un fantasma recorre el país, es el fantasma de la inseguridad e impunidad. Las masacres ocurridas en los límites de Sonora y Chihuahua a la familia de mormones LeBarón han causado pesar y han irritado a toda la población de nuestro país. Es increíble lo que está sucediendo en México, da la impresión de que la sociedad ha perdido su capacidad de asombro, ya nada nos atemoriza ya que todos los días nos amanecemos con noticias relacionadas con asesinatos, feminicidios, asaltos, levantones, ante la complacencia de las autoridades constituidas. La falta de una política sobre seguridad, no da claridad sobre lo que está realizando el gobierno ya que únicamente observamos al jefe del ejecutivo lanzando consignas de “abrazos, no balazos” que han dado manga larga a los criminales, quienes probablemente se la pasen mofándose de las ocurrencias del presidente. No, no puede ser que el jefe del ejecutivo esté enviando mensajes a estos criminales que hagan y deshagan a placer todo lo que les viene en gana.

No se puede gobernar a 120 millones de mexicanos con ruedas de prensa mañaneras, en donde últimamente el presidente no ha salido muy bien librado, enfrentando a la prensa y acusándolos de muchas tonterías, en un duelo “banal” que a nada conduce y tampoco abona para nada al buen desempeño y las relaciones entre mexicanos al polarizar entre “fifís y chairos”. Para muchos analistas se trata de un “distractor” para no llegar al fondo de los graves problemas que estamos enfrentando sobre todo la falta de crecimiento económico, inseguridad e impunidad. Se ha debatido demasiado en torno a la captura y liberación del hijo del Chapo Guzmán, el desgaste es enorme para el presidente cuando realmente no se dice la verdad o se dicen verdades a medias. El presidente no debe continuar echando la culpa a los gobiernos “neoliberales” ya es tiempo de que asuma su responsabilidad y no cargárselas a personajes que ya no ocupan esos puestos. No, los eventos se están presentando en su administración, de la cual él es el único responsable.

Indudablemente, el mensaje es claro y rotundo al crimen organizado, de que la autoridad no hará nada y que las fuerzas públicas intervendrán sin lanzar ni una bala para no cometer excesos. Esta masacre ha consternado al mundo entero, sobre todo a Estados Unidos por su cercanía con estos estados de la república. Por ser la familia LeBarón de doble nacionalidad, el presidente Trump argumentando el interés de Estados Unidos por proteger a sus connacionales ha ofrecido apoyo al gobierno mexicano para que intervenga su ejército para terminar con las bandas de criminales.

Ha habido otras manifestaciones de funcionarios y representantes políticos que se han mofado del “abrazos, no balazos” en donde dicen que esto deberían de publicarlo en cuentos para niños y que ni ellos mismos se la creerían. No se puede gobernar con ocurrencias o caprichos, porque las consecuencias de esos desvaríos ya tienen sus resultados. Hoy más que nunca se escuchan voces en el sentido de que se debe poner a gobernar, a planear cómo va a salir adelante ante tanto problema, sobre todo cómo va a exhortar a los empresarios para que inviertan y esto detone el crecimiento económico y el gobierno pueda recaudar más impuestos para tener más gasto público que le permita seguir subsidiando a los “ninis”, a los adultos mayores y a las personas con capacidades diferentes. Si no hay ingresos, no habrá para repartir.

Nos duele México, el país sufre y se desangra, mientras los asesinos acribillan a “mellizos de 8 meses” “increíble, esto no se ve en ninguna película, no es ciencia ficción es una realidad”

*- El autor es economista egresado de la UABC.

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