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Columnas Jaque Mate

Contagio moral

El presidente López Obrador ha declarado en varias ocasiones que en el tema del coronavirus hay que escuchar a los expertos.

Por Sergio Sarmiento

El presidente López Obrador ha declarado en varias ocasiones que en el tema del coronavirus hay que escuchar a los expertos. Ayer lo reiteró: “Tomamos la decisión de dejar este asunto de salud pública en manos de médicos, de técnicos, de científicos, porque si se deja en manos de políticos y politiqueros, que es lo peor, se altera todo”. Las decisiones, añadió, no pueden estar en manos de un “columnista de la prensa vendida”. 

El propio mandatario ha elegido al doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, epidemiólogo, como portavoz y arquitecto de las estrategias sobre el Covid-19. No sé por qué se saltó al secretario de salud, el doctor Jorge Alcocer, pero dar el poder de decisión a un especialista es acertado. 

El primer problema surge cuando el propio Presidente viola las reglas o sugerencias de su experto. López Obrador ha continuado repartiendo abrazos y besos. Además, este 15 de marzo declaró: “No nos van a hacer nada los infortunios, las pandemias”. Es una declaración irresponsable para un Presidente. 

El segundo problema es cuando el experto expresa ideas que, más que difundir información fidedigna, buscan quedar bien con el jefe y demuestran una devoción que linda en lo religioso. Ante una pregunta sobre los besos y abrazos del Presidente, el subsecretario respondió que este tiene una fuerza moral, no de contagio. No hay, por supuesto, ningún indicio científico que sugiera que alguien tiene una “fuerza moral” que lo exente de contagiar o contagiarse de enfermedades. Además, el subsecretario sugirió que quizá lo mejor que puede pasar es que López Obrador se contagie de Covid-19 para quedar inmune. En una enfermedad con una tasa de mortalidad aparente de 3.7%, esto equivaldría a jugar con fuego. 

Muchas de las decisiones y sugerencias del subsecretario son sólidas, aunque quizá no todas. Sin ser un experto, creo que el Vive Latino no debió haberse realizado; entiendo la magnitud económica de la cancelación, pero resultaba imposible mantener una sana distancia entre los asistentes, mientras que en los baños públicos del festival no había, poco después de iniciado, ni agua ni jabón. López-Gatell, sin embargo, no ha caído en el alarmismo de otros gobiernos que han tomado medidas que van mucho más allá de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Tampoco ha pretendido menospreciar la pandemia, como lo hizo en un principio el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. El que México mantenga fronteras abiertas, por ejemplo, es lo que recomienda la OMS. 

Las dudas surgen cuando el subsecretario sugiere que el Presidente tiene una especie de inmunidad moral a las infecciones. Ni la madre Teresa de Calcuta estaba libre de contagios. Preocupa también la afirmación de que lo mejor que le puede pasar al mandatario es contagiarse para obtener inmunidad. Si esta es la mejor política, ¿por qué no promueve el subsecretario un contagio masivo para que la población adquiera resistencia? Claro que no, porque sabe que con el actual nivel de mortalidad de la enfermedad habría millones de fallecidos. 

Si el Presidente se contagia, y mantiene su conducta de repartir besos y abrazos, podría infectar a cientos o miles directamente durante los días asintomáticos de la enfermedad. Se convertiría así en el máximo propagador de la pandemia. Su supuesta fuerza moral no evitaría nada. ¿Es esto realmente lo que quiere la persona elegida para representar el rostro científico del Gobierno en esta crisis? ¡Qué miedo!
Monumental

Las bolsas del mundo se desplomaron nuevamente ayer, el Dow Jones 13%, a pesar de que la Fed bajó la tasa de interés a casi 0 e inyectó 700 mil millones de dólares al mercado de bonos. Se acerca una crisis económica monumental. 

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