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Auto-incriminación

Las declaraciones del Presidente de la República son cada vez más increíbles: De no creerse por inverosímiles.

Por María Amparo Casar

Las declaraciones del Presidente de la República son cada vez más increíbles: De no creerse por inverosímiles. De no creerse porque sus mentiras incriminan a su persona y a su propio Gobierno.

De las últimas que recuerdo es la de “no me vengan con ese cuento de que la ley es la ley”. Esto en boca de un jefe de Estado y de Gobierno.

Y no de cualquiera, de uno que se precia con haber acabado con el “Estado de chueco” y por fin haber establecido el “Estado de Derecho”.

Lo dijo el 6 de abril a raíz del análisis que la Suprema Corte tendría que hacer sobre la constitucionalidad de la Ley de la Industria Eléctrica. Apenas la semana pasada, escuchamos otra. Esta vez sobre las elecciones.

Después de repetirnos durante más de tres años que en su Gobierno se había terminado el clientelismo y la compra del voto, ahora resulta que él se auto-incrimina diciendo: “no dudo que hayan repartido despensas y dinero, pero nada que ver con lo que había”.

O sea, violamos la ley, pero sólo tantito, como diría aquel alcalde de San Blas, Nayarit que reconoció haber robado pero “poquito”. Y una más: AMLO reconoció que en las elecciones pasadas hubo levantones, “pero no pasó a mayores”.

Y la última de la temporada: Claudio X. González -cofundador de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y por más de cinco años copresidente con la que esto escribe- ordenó a que sacara una investigación en contra del líder del PRI, Alejandro Moreno, con el fin de poder deshacerse de un personaje político indeseable para la alianza Va por México.

Cada falsedad en la boca de un Presidente es delicada. El nuestro las dice por decenas de miles. Con sus mentiras engaña a su amado pueblo, se carga la ley, asola a sus adversarios, destruye reputaciones, desmantela instituciones y protege a los leales.

Y las mentiras las dice con la fuerza que da el poder. El poder de un Presidente que gobierna a partir de un discurso repetitivo y embustero, que no repara en usar el aparato de Estado para hacer realidad sus deseos.

Para algunos de nosotros, la ley sí es la ley. Otra cosa es que la ley no le acomode al Presidente o que cada vez que le incomoda la pase por alto a sabiendas que si alguien en este País se sabe impune, o sea, por encima de la ley, es el propio Presidente.

Para algunos de nosotros ses grave reconocer que se repartieron dinero y despensas porque es la confesión de la comisión de un delito. Que con sus datos no se hayan repartido en la misma medida que antes, no es virtud alguna.

Tampoco lo es el que los “levantones” no “hayan pasado a mayores”. Así como la ley es la ley, un delito es un delito y el propio Presidente está reconociendo que se cometió.

Está reconociendo que en su Gobierno se practica el clientelismo y que el narco interviene en el proceso electoral. ¿Alguna denuncia? Ninguna. Finalmente y respecto a su última declaración, vuelvo a recordarle al Presidente que Claudio X. González, después de llevar a cabo una notable labor durante cinco años con nosotros, dejó de pertenecer a MCCI hace dos años y desde entonces nada ha tenido que ver con nuestros trabajos, incluyendo la investigación sobre el dirigente del PRI.

Más importante aún, simplemente no está en su naturaleza ni pretender influir tras bambalinas, ni mucho menos ser un simulador.

Él renunció a la presidencia de MCCI en junio de 2020 porque sabía que desde la organización no era ni ético ni posible hacer política partidaria y buscar una coalición opositora a este Gobierno.

Y no está demás recordar que el entonces candidato y hoy Presidente de la República se sirvió y se sigue sirviendo todos los días de las investigaciones sobre corrupción e impunidad publicadas por MCCI: Odebrecht, La Estafa Maestra, Los Piratas de Borge, Operación Zafiro o Las Empresas Fantasma de Javier Duarte junto con Animal Político. Ni entonces , ni ahora, investigamos la corrupción con fines partidistas ni tampoco electorales.

Las investigaciones de MCCI documentan casos de corrupción, de impunidad o de afectación al Estado de Derecho ahí donde se encuentren y se publican cuando el material ha pasado los distintos filtros que exige el buen periodismo de investigación. MCCI, contrario a lo que dice el Presidente, no busca descarrilar a su Gobierno o a los gobiernos estatales de Morena.

Si sus integrantes no cometieran actos de corrupción, si no avalaran la impunidad, si no violaran la ley, no aparecerían en nuestras investigaciones.

A diferencia de la grabación, filtración y difusión de videos cuyo único objetivo era derrotar a la oposición, como lo hizo la gobernadora de Campeche, en MCCI se hace periodismo de investigación en materia de corrupción e impunidad con el único propósito de combatir ambos fenómenos y de fortalecer el Estado de Derecho.

María Amparo Casar es licenciada es licenciada en Sociología por la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM, maestra y doctora por la Universidad de Cambridge. Especialista en temas de política mexicana y política comparada.

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