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Columnas

Aspirinas para el rompecabezas de López Obrador

Un libro que habría que poner en manos del Presidente. La mayor parte de sus páginas le darán “otros nuevos datos” para argumentar los aciertos de su Gobierno.

Por Jorge Zepeda

Urgía un libro como el que han compilado y ponen en circulación Blanca Heredia y Hernán Gómez. La 4T: Claves para descifrar el rompecabezas constituye un esfuerzo honesto y documentado para entender el proyecto lopezobradorista, aquilatando aciertos y desaciertos; algo imprescindible para escapar del callejón de polarización y descalificaciones sumarias en que se ha convertido la conversación pública.

 

Los propios editores advierten que este libro está dirigido a los lectores que aprueban algunas acciones de esta administración y desaprueban otras y, por lo mismo, podría ser útil para todos aquellos que intentan formarse una opinión documentada, más allá de la profusión de etiquetas que satanizan al presidente Andrés Manuel López Obrador o, por el contrario, lo beatifican. Y, en efecto, este no es un texto destinado a quienes ya se han formado, de una vez y para siempre, un juicio categórico sobre la Cuarta Transformación y su líder sea bueno o malo, sino para aquellos que honestamente desean saber, más allá de posiciones políticas, qué se está haciendo bien y qué se está haciendo mal. El grupo de especialistas y estudiosos, reunidos por Heredia y Gómez, intenta dar una respuesta examinando acuciosamente, sin adjetivos y con información, acciones y decisiones de las distintas áreas de la administración pública del actual Gobierno. 17 ensayos que respectivamente abordan lo realizado y no realizado en temas del campo, la economía en su conjunto, la pobreza, la agenda feminista, los cambios jurídicos, la inseguridad pública, la corrupción, los derechos humanos, entre otros.

 

La virtud principal que tiene este esfuerzo es que ha sido realizado por personas que desean que las banderas que sostiene el mandatario lleguen a buen puerto, sea porque se identifican con estas banderas o porque asumen, sin necesariamente declararse lopezobradoristas, que en las condiciones en las que el País se encontraba, se requería un giro de timón en la dirección que el tabasqueño propone, aun cuando no siempre coinciden con la bitácora de la ruta. En ese sentido, todos parten de una visión empática respecto a muchos de los cambios que han ocurrido en los últimos dos años, a pesar de que señalen aspectos mejorables o adviertan riesgos tendenciales.

 

Pero, más allá de esas intenciones originales de los autores, me parece que Claves para descifrar el rompecabezas cumple una tarea aún más urgente y prioritaria. A lo largo de la travesía por estas páginas me asaltó un pensamiento recurrente. Una y otra vez interrumpí la lectura para decirme: “Esto tendría que leerlo el Presidente”.

 

Y es que la autocrítica no ha sido una cualidad en la que la presidencia haya incurrido en lo que llevamos de sexenio. Ocupado como está en la trinchera diaria de parar golpes o devolverlos, de precisar la información y la desinformación que cada 24 horas surge para desgastar a su Gobierno, López Obrador no se ha permitido un respiro para tomar la distancia mínima para evaluar el conjunto de la obra.

 

Y no se trata solamente de una cuestión de tiempo. En la batalla en la que él se encuentra toda revisión o duda es asumida como indicio de derrota, consciente de que cualquier señalamiento habrá de convertirse en implacables municiones en manos de sus adversarios. En ese contexto, ni él ni sus colaboradores se sienten en disposición de incursionar en la necesaria práctica del ensayo y error que todo gran proyecto requiere. A ratos da la impresión de que los ambiciosos y vastos programas sociales no pueden mirar atrás o auto mejorarse porque ello exigiría examinar fallas y documentar desaciertos, algo que, asumen en Palacio Nacional, terminaría convertido en propaganda adversa. El problema para el programa de López Obrador y las enormes expectativas que ha levantado, es que ningún proyecto debería condenarse a sí mismo a cercenar la posibilidad de introducir ajustes para hacerse mejor.

 

Este libro atiende a ese vacío. Se permite plantear dudas y acotaciones que tendrían que ser asumidas porque las hace entre abundantes datos y argumentaciones que validan en gran medida las intenciones y las opciones tomadas por el Gobierno de la 4T. Y desde luego, como bien destilan buena parte de los textos aquí presentados, hay muchas cosas que se están haciendo bien, lo cual no significa que no existan negros en el arroz y, en ocasiones, riesgos de que el guiso termine quedando por debajo de las expectativas.

 

Un libro que habría que poner en manos del Presidente. La mayor parte de sus páginas le darán “otros nuevos datos” para argumentar los aciertos de su Gobierno; análisis frescos de intelectuales sensibles a las premisas que marcan la ruta de este líder social y político. Pero aún más importante que esas páginas, son las que señalan todo aquello que, en buena lid, podría hacer mejor. Y por lo que respecta al resto de los lectores, un texto que nos permitirá trepar a la copa de los árboles y ayudará a entender en qué punto nos encontramos de este arduo y apasionante camino.

(Nota: este texto es un extracto editado del prólogo que entregué para el libro 4T, Claves para descifrar el rompecabezas, coordinado por Blanca Heredia y Hernán Gómez, editorial Grijalbo). @jorgezepedap

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