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Columnas Criterio

¿A quién le toca el ventilador?

Ojalá no llegue el momento, pero si en algún hospital sólo quedase un solo ventilador (“respirador”) mecánico disponible y hubiera allí dos pacientes que lo requieren de inmediato, el personal médico tendrá que decidirse por uno de ambos.

Por Jesús Canale

Ojalá no llegue el momento, pero si en algún hospital sólo quedase un solo ventilador (“respirador”) mecánico disponible y hubiera allí dos pacientes que lo requieren de inmediato, el personal médico tendrá que decidirse por uno de ambos. Es mucho más probable que esto ocurra en algún caso de desastre sanitario como lo es la pandemia actual; de hecho, está ocurriendo en Europa. Pero, ¿sobre qué bases el personal de salud tomará una decisión? Los motivos para llegar a una selección han sido históricamente la gravedad de cada caso, la edad de uno y otro enfermo, el que llegó primero, la “utilidad social” de cada persona... Por ejemplo: Un ministro de la Corte contra un asesino peligroso. En situaciones no médicas se ha dado la preferencia de salvar primero a los más vulnerables, como mujeres, niños y en ocasiones ancianos, como ocurrió en el naufragio del Titanic o del Birkenhead, pero hoy no es así en situaciones de desastre sanitario. Quizás en cierto grado por cambios culturales, como el que los adultos mayores van perdiendo “prestigio” público debido a una visión utilitarista de la persona en la que no vale la pena invertir mucho, pues darán menos o el hecho de que la mujer ha luchado por ya no ser vista como físicamente vulnerable frente al varón. Volviendo a un desastre sanitario, el pronóstico de superar la enfermedad tiene un lugar predominante: Será más lógico asignar el beneficio de un recurso a quien, en caso de empate de urgencia y gravedad de la enfermedad, tenga más probabilidades de superarla, pues se trata de salvar no sólo la vida de una persona, sino la mayor cantidad posible de vidas. Los médicos utilizan diversas modalidades de puntaje (“score”) para calcular el pronóstico o probabilidades de superar una enfermedad, cosa realmente difícil en algunos casos por lo que se requieren conocimientos y experiencia suficientes. El pronóstico también está vinculado con la edad, sobretodo el pronóstico del tiempo de vida que le queda a cada enfermo aunque esto puede ser muy complejo pues inciden varios factores; la edad, definitivamente, no es el único. Debe quedar claro que cuando el enfermo ha llegado a una fase irremediablemente terminal, no tiene sentido aplicarle medidas ya ineficaces, como podría ser incluso un ventilador mecánico. Por otro lado, tampoco es válido procurarle intencional y directamente la muerte -eutanasia- ya sea haciéndole o bien omitiéndole algo. Y también queda claro que todos, absolutamente todos, merecen los cuidados paliativos, que no curan pero ayudan a sufrir menos, así como el acompañamiento y apoyo familiar y espiritual, sumamente complicado de manera presencial en esta pandemia, pero sí posible a distancia digital. Hace pocos días escuché la dolida queja de una española de edad avanzada que no entendía por qué le advertían en el hospital que a su marido con Covid-19 podría retirársele el ventilador mecánico para utilizarlo en otra persona de menor edad y ella decía desesperada que su esposo pagó toda su vida por su seguridad social, que incluye los gastos de salud, y ahora se los querían negar para ceder sus beneficios a alguien que no ha cumplido tanto con sacrificar sus recursos para ese derecho social como su marido, y preguntaba “y ¿entonces cuál derecho?”: Yo no sabría qué contestarle a ese reclamo. Quizás estaremos pronto frente a “casos límite” en los que es realmente muy, pero muy difícil tomar una decisión. Los médicos y enfermeras(os) en cada caso habrán de hacer todo por tomar en buena conciencia la mejor decisión ética considerando las circunstancias, consultando cuando les sea necesario con colegas de buen criterio y descansando sus decisiones con el mayor respeto y aprecio por cada enfermo. Nada fácil. 
¿A quién le toca el respirador?.. Ojalá no llegue el momento.

CV: Médico cardiólogo por la UNAM. Maestría en Bioética. 

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